LECTURAS DOMINGO TRIGESIMOPRIMERO. TIEMPO ORDINARIO. CICLO C. 3 DE NOVIEMBRE, 2013


LECTURAS DOMINGO TRIGESIMOPRIMERO. TIEMPO ORDINARIO. CICLO C. 3 DE NOVIEMBRE, 2013
Color. Verde
2.-LECTURA DE LA PALABRA
Te compadeces de todos, porque amas todo lo que existe
Lectura del libro de la Sabiduría 11, 22-12,2
Señor, el mundo entero es delante de ti
como un grano de polvo que apenas inclina la balanza,
como una gota de rocío matinal que cae sobre la tierra.
Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes,
y apartas los ojos de los pecados de los hombres
para que ellos se conviertan.
Tú amas todo lo que existe
y no aborreces nada de lo que has hecho,
porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado.
¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras?
¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado?
Pero tú eres indulgente con todos,
ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida,
porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas.
Por eso reprendes poco a poco a los que caen,
y los amonestas recordándoles sus pecados,
para que se aparten del mal y crean en ti, Señor.
Palabra de Dios.

SALMO Sal 144, 1-2. 8-11. 13c-14 (R.: cf. 1)

R. Bendeciré al Señor siempre y en todo lugar.
Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey,
y bendeciré tu Nombre eternamente;
día tras día te bendeciré,
y alabaré tu Nombre sin cesar. R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos
y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

Que todas tus obras te den gracias, Señor,
y tus fieles te bendigan;
que anuncien la gloria de tu reino
y proclamen tu poder. R.

El Señor es fiel en todas sus palabras
y bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que caen
y endereza a los que están encorvados. R.
El nombre del Señor Jesús será glorificado en ustedes,
y ustedes en Él
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 1, 11-2, 2

Hermanos:
Rogamos constantemente por ustedes a fin de que Dios los haga dignos de su llamado, y lleve a término en ustedes, con su poder, todo buen propósito y toda acción inspirada en la fe. Así el nombre del Señor Jesús será glorificado en ustedes, y ustedes en Él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.
Acerca de la Venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, les rogamos, hermanos, que no se dejen perturbar fácilmente ni se alarmen, sea por anuncios proféticos, o por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que hacen creer que el Día del Señor ya ha llegado.

Palabra de Dios.

ALELUIA Jn 3, 16
Aleluia.
Dios amó tanto al mundo,
que entregó a su Hijo único;
todo el que cree en Él tiene Vida eterna.
Aleluia.

EVANGELIO
El Hijo del hombre vino a buscar y a salvar
lo que estaba perdido
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 19, 1-10

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos. Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa». Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Se ha ido a alojar en casa de un pecador». Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más».
Y Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

Palabra del Señor.
Fuente Lecturas: Leccionario III

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LECTURAS DOMINGO VIGESIMONOVENO TIEMPO ORDINARIO. CICLO C. 20 DE OCTUBRE, 2013


LECTURAS DOMINGO VIGESIMONOVENO TIEMPO ORDINARIO. CICLO C. 20 DE OCTUBRE, 2013
Mientras Moisés tenía los brazos levantados, vencía Israel
Lectura del libro del Exodo 17, 8-13

Los amalecitas atacaron a Israel en Refidim. Moisés dijo a Josué: «Elige a algunos de nuestros hombres y ve mañana a combatir contra Amalec. Yo estaré de pie sobre la cima del monte, teniendo en mi mano el bastón de Dios».
Josué hizo lo que le había dicho Moisés, y fue a combatir contra los amalecitas.
Entretanto, Moisés, Aarón y Jur habían subido a la cima del monte. Y mientras Moisés tenía los brazos levantados, vencía Israel; pero cuando los dejaba caer, prevalecía Amalec.
Como Moisés tenía los brazos muy cansados, ellos tomaron una piedra y la pusieron donde él estaba. Moisés se sentó sobre la piedra, mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sus brazos se mantuvieron firmes hasta la puesta del sol.
De esa manera, Josué derrotó a Amalec y a sus tropas al filo de la espada.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 120, 1-8 (R.: cf. 2)

R. Nuestra ayuda está en el nombre del Señor.
Levanto mis ojos a las montañas:
¿de dónde me vendrá la ayuda?
La ayuda me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

Él no dejará que resbale tu pie:
¡tu guardián no duerme!
No, no duerme ni dormita
el guardián de Israel. R.

El Señor es tu guardián,
es la sombra protectora a tu derecha:
de día, no te dañará el sol,
ni la luna de noche. R.

El Señor te protegerá de todo mal
y cuidará tu vida.
El te protegerá en la partida y el regreso,
ahora y para siempre. R.
El hombre de Dios sea perfecto y esté preparado
para hacer siempre el bien
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 14-4, 2

Querido hermano:
Permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido.
Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien.
Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino: proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar.

Palabra de Dios.

ALELUIA Heb 4, 12
Aleluia.
La Palabra de Dios es viva y eficaz,
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Aleluia.

EVANGELIO
Dios hará justicia a sus elegidos que aclaman a Él
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 18, 1-8

Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
«En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: “Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario”.
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: “Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme”».
Y el Señor dijo: «Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?»

Palabra del Señor.
Homilía:
1.- GUERRA GANADA.- Durante la ruta del desierto los israelitas tuvieron que superar mil dificultades. Era un camino tortuoso, un sendero largo y escarpado. En medio de aquellos parajes desolados se iría curtiendo el guerrero que después abordaría sin desmayo la conquista de la Tierra Prometida. En la ascética cristiana esta etapa de la historia de la salvación es fundamental. Porque también los cristianos vamos caminando hacia la Tierra de promisión, porque también los que tienen fe caminan con el corazón puesto en el otro lado de la frontera.
Nos narra hoy el hagiógrafo el ataque de Amalec. Es el jefe de la tribu de nómadas que habita en el norte del Sinaí. Son hombres avezados a la lucha y están ansiosos de arrebatar a los israelitas sus ganados, sus bienes todos, el botín que traen de Egipto… Ataques por sorpresa, ataques que se ven venir, ataques de gente armada hasta los dientes. La vida es una milicia, una lucha en la que tenemos que estar siempre en pie de guerra. Sólo así resistiremos el empuje enemigo, sólo participando en la refriega de cada combate, participaremos en la gloria de cada botín.
Moisés se siente cansado, sin fuerza para ponerse al frente del ejército. Pero él sabe que su debilidad no es óbice para que la batalla se gane, él está persuadido de que el primer guerrero es Yahvé, que al fin y al cabo es Dios quien da la victoria. Convencido de ello, llama a Josué y le expone su plan de ataque. Escoge unos cuantos hombres, haz una salida y ataca a Amalec…
Es lo primero, poner todos los medios a su alcance antes de entrar en la lucha. Sí, porque Dios no ayuda a los que no ponen de su parte lo que pueden, a los que son vagos y comodones. Dios quiere, exige, que se pongan ante todo los medios humanos posibles y los casi imposibles para poder superar las dificultades que se presenten. Después, o al mismo tiempo, a rezar. Entonces el poder de Dios se hace sentir avasallador. No habrá quien se nos resista, no habrá obstáculo que no podamos superar, ni pena que no podamos olvidar. Dios no pierde nunca batallas, Dios es irresistible. Por eso la vida que es una milicia, una lucha, una guerra, para el que tiene fe es, además de santa, una guerra ganada.
2.- ORAR SIEMPRE SIN DESANIMARSE.- Hay verdades tan claras que no necesitan, para comprenderlas, otra cosa que la exposición de las mismas. Así, por ejemplo, la de que es necesario orar siempre, sin desanimarse nunca. Para quienes se ven de continuo necesitados, ha de ser evidente que han de recurrir a quien les pueda cubrir sus necesidades. Podríamos decir que lo mismo que un niño llora cuando tiene hambre, hasta que le dan de comer, así el que se ve necesitado clamará a Dios, que todo lo puede, para que le ayude y le saque del apuro.
Sin embargo, muchas veces no es así. Nos falta la fe suficiente y la confianza necesaria para recurrir a nuestro Padre Dios, para pedirle humildemente nuestro pan de cada día. O nos creemos que no necesitamos nada; somos inconscientes de las necesidades que padecemos. Reducimos nuestra vida al estrecho marco de nosotros mismos y limitamos nuestras necesidades a tener el estómago lleno. Sin darnos cuenta de cuantos sufren, cerca o lejos de nosotros; sin comprender que no sólo de pan vive el hombre, y que por encima de los valores de la carne están los del espíritu.
Así, pues, aunque resulta evidente que quien necesita ser ayudado ha de pedir ayuda, el Señor trata de convencernos de que hay que orar siempre sin desanimarse. Para eso nos propone una parábola, la del juez inicuo que desprecia a la pobre viuda, y no acaba de hacer justicia con ella. Esa mujer acude una y otra vez a ese magistrado del que depende su bienestar, para rogarle que la escuche. Por fin el juez se siente aburrido con tanta súplica y asedio continuo. El Señor concluye diciendo que si un hombre malvado, como era el juez, actuó de aquella forma, qué no hará Dios con quienes son sus elegidos y le gritan de día y de noche. Os aseguro, dice Jesús, que les hará justicia sin tardar.
De nuevo tenemos la impresión de que Dios está más dispuesto a dar que el hombre a pedir. En el fondo, repito, lo que ocurre es que nos falta fe. Por eso, a continuación de esta parábola, el Señor se pregunta en tono de queja si cuando vuelva el Hijo del hombre encontrará fe en el mundo. Da la impresión de que la contestación es negativa. Sin embargo, Jesús no contesta a esa pregunta, a pesar de que él sabe cuál es la respuesta exacta. Sea lo que fuere, hemos de poner cuanto esté de nuestra parte para no cansarnos de acudir a Dios, una y otra vez, todas las que sean precisas, para pedirle que no nos abandone, que tenga compasión de nuestra inconstancia en la oración, que tenga en cuenta nuestras limitaciones y nuestra malicia connatural.
Hay que rezar siempre sin desanimarse. Hemos de recitar cada día, con los labios y con el corazón, esas oraciones que aprendimos quizá de pequeños. Muchas veces oraremos sin ruido de palabras, en el silencio de nuestro interior, teniendo puesta nuestra mente en el Señor. Cada vez que contemplamos una desgracia, o nos llega una mala noticia, hemos de elevar nuestro corazón a Dios –eso es orar– y suplicarle que acuda en nuestro auxilio, que se dé prisa en socorrernos.
Por Antonio García-Moreno
Fuente Lecturas: Leccionario III
http://www.betania.es (Comentario)

LECTURAS VIERNES XXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO, 6 DE SEPTIEMBRE, 2013.


LECTURAS VIERNES XXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO, 6 DE SEPTIEMBRE, 2013.
De la Feria
Año impar. Color Verde
Todo fue creado por medio de Él y para Él
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 1, 15-20

Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible,
el Primogénito de toda la creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas,
tanto en el cielo como en la tierra,
los seres visibles y los invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades:
todo fue creado por medio de Él y para Él.

El existe antes que todas las cosas
y todo subsiste en él.
El es también la Cabeza del Cuerpo,
es decir, de la Iglesia.

El es el Principio,
el Primero que resucitó de entre los muertos,
a fin de que él tuviera la primacía en todo,
porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud.

Por él quiso reconciliar consigo
todo lo que existe en la tierra y en el cielo,
restableciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 99, 1-2. 3. 4. 5 (R.: 2c)

R. ¡Lleguemos hasta el Señor cantando himnos de gozo!

Aclame al Señor toda la tierra,
sirvan al Señor con alegría,
lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios:
él nos hizo y a él pertenecemos;
somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias,
entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor!
Su misericordia permanece para siempre,
y su fidelidad por todas las generaciones. R.

ALELUIA Jn 8, 12

Aleluia.
«Yo soy la luz del mundo.
El que me sigue tendrá la luz de la vida», dice el Señor.
Aleluia.

EVANGELIO
Cuando el esposo les sea quitado, entonces tendrán que ayunar
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 5, 33-39

Los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben.»
Jesús les contestó: «¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar.»
Les hizo además esta comparación: «Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a este no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. ¡A vino nuevo, odres nuevos! Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: El añejo es mejor.»

Palabra del Señor.
Comentario:
Hoy, en nuestra reflexión sobre el Evangelio, vemos la trampa que hacen los fariseos y los maestros de la Ley, cuando tergiversan una cuestión importante: sencillamente, ellos contraponen el ayunar y rezar de los discípulos de Juan y de los fariseos al comer y beber de los discípulos de Jesús.

Jesucristo nos dice que en la vida hay un tiempo para ayunar y rezar, y que hay un tiempo de comer y beber. Eso es: la misma persona que reza y ayuna es la que come y bebe. Lo vemos en la vida cotidiana: contemplamos la alegría sencilla de una familia, quizá de nuestra propia familia. Y vemos que, en otro momento, la tribulación visita aquella familia. Los sujetos son los mismos, pero cada cosa a su tiempo: «¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán…» (Lc 5,34).

Todo tiene su momento; bajo el cielo hay un tiempo para cada cosa: «Un tiempo de rasgar y un tiempo de coser» (Qo 3,7). Estas palabras dichas por un sabio del Antiguo Testamento, no precisamente de los más optimistas, casi coinciden con la sencilla parábola del vestido remendado. Y seguramente coinciden de alguna manera con nuestra propia experiencia. La equivocación es que en el tiempo de coser, rasguemos; y que durante el tiempo de rasgar, cosamos. Es entonces cuando nada sale bien.

Nosotros sabemos que como Jesucristo, por la pasión y muerte, llegaremos a la gloria de la Resurrección, y todo otro camino no es el camino de Dios. Precisamente, Simón Pedro es amonestado cuando quiere alejar al Señor del único camino: «¡Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!» (Mt 16,23). Si podemos gozar de unos momentos de paz y de alegría, aprovechémoslos. Seguramente ya nos vendrán momentos de duro ayuno. La única diferencia es que, afortunadamente, siempre tendremos al novio con nosotros. Y es esto lo que no sabían los fariseos y, quizá por eso, en el Evangelio casi siempre se nos presentan como personas malhumoradas. Admirando la suave ironía del Señor que se trasluce en el Evangelio de hoy, sobre todo, procuremos no ser personas malhumoradas.
.Fuente: Misal Romano y Leccionario IV
http://evangeli.net (Comentario)

LECTURAS VIERNES XVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO, 9 de agosto, 2013.


LECTURAS VIERNES XVIII SEMANA TIEMPO ORDINARIO, 9 de agosto, 2013.
De la Feria
Año impar
Color Verde o Rojo
Amó a sus padres
y eligió a la descendencia que nacería de ellos
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 32-40

Moisés habló al pueblo diciendo:
Pregúntale al tiempo pasado, a los días que te han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante.
¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir? ¿O qué dios intentó venir a tomar para si una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos?
A ti se te hicieron ver todas estas cosas, para que sepas que el Señor es Dios, y que no hay otro dios fuera de él. El te hizo oír su voz desde el cielo para instruirte; en la tierra te mostró su gran fuego, y desde ese fuego tú escuchaste sus palabras. Por amor a tus padres, y porque eligió a la descendencia que nacería de ellos, el Señor te hizo salir de Egipto con su presencia y su gran poder; desposeyó a naciones más numerosas y fuertes que tú; te introdujo en sus territorios y te los dio como herencia, hasta el día de hoy.
Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios -allá arriba, en el cielo y aquí abajo, en la tierra- y no hay otro.
Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 76, 12-13. 14-15. 16 y 21 (R.: 12a)

R. ¡Recuerdo las proezas del Señor!

Yo recuerdo las proezas del Señor,
sí, recuerdo sus prodigios de otro tiempo;
evoco todas sus acciones,
medito en todas sus hazañas. R.

Tus caminos son santos, Señor.
¿Hay otro dios grande como nuestro Dios?
Tú eres el Dios que hace maravillas,
y revelaste tu poder entre las naciones. R.

Con tu brazo redimiste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Tú guiaste a tu pueblo como a un rebaño,
por medio de Moisés y de Aarón. R.

ALELUIA Mt 5, 10

Aleluia.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia,
porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Aleluia.

EVANGELIO
¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 16, 24-28

Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
El que quiera seguirme que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de ver al Hijo del hombre, cuando venga en su Reino.

Palabra del Señor.
Comentario:
Hoy, el Evangelio nos sitúa claramente frente al mundo. Es radical en su planteamiento, no admite medias tintas: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt 16,24). En numerosas ocasiones, frente al sufrimiento generado por nosotros mismos o por otros, oímos: «Debemos soportar la cruz que Dios nos manda… Dios lo quiere así…», y vamos acumulando sacrificios como cupones pegados en una cartilla, que presentaremos en la auditoria celestial el día que nos toque rendir cuentas.

El sufrimiento no tiene valor en sí mismo. Cristo no era un estoico: tenía sed, hambre, cansancio, no le gustaba que le abandonaran, se dejaba ayudar… Donde pudo alivió el dolor, físico y moral. ¿Qué pasa entonces?

Antes de cargar con nuestra “cruz”, lo primero, es seguir a Cristo. No se sufre y luego se sigue a Cristo… A Cristo se le sigue desde el Amor, y es desde ahí desde donde se comprende el sacrificio, la negación personal: «Quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará» (Mt 16,25). Es el amor y la misericordia lo que conduce al sacrificio. Todo amor verdadero engendra sacrificio de una u otra forma, pero no todo sacrificio engendra amor. Dios no es sacrificio; Dios es Amor, y sólo desde esta perspectiva cobra sentido el dolor, el cansancio y las cruces de nuestra existencia tras el modelo de hombre que el Padre nos revela en Cristo. San Agustín sentenció: «En aquello que se ama, o no se sufre, o el mismo sufrimiento es amado».

En el devenir de nuestra vida, no busquemos un origen divino para los sacrificios y las penurias: «¿Por qué Dios me manda esto?», sino que tratemos de encontrar un “uso divino” para ello: «¿Cómo podré hacer de esto un acto de fe y de amor?». Es desde esta posición como seguimos a Cristo y como —a buen seguro— nos hacemos merecedores de la mirada misericordiosa del Padre. La misma mirada con la que contemplaba a su Hijo en la Cruz.
.Fuente: Misal Romano y Leccionario IV
http://evangeli.net (Comentario)

La homilía de Betania Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo


La homilía de Betania Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
07/10 de junio de 2012
1.- “CON PAN Y VINO SE ANDA EL CAMINO”
Por Pedro Juan Díaz
1.- Hoy es la fiesta del “Cuerpo de Cristo”, aunque nosotros la conocemos más por su nombre en latín, el “Corpus Christi”. Y se llama así porque es “el cuerpo de Cristo”, el pan consagrado, Jesús hecho Eucaristía, el que va a recorrer nuestras calles en procesión, acompañado por todos nosotros y de manera especial por los niños y niñas que le han recibido por primera vez en este curso. Pero antes de eso, le recibiremos nosotros, nos sentaremos a la Mesa y tomaremos la Comunión, como Jesús hizo con sus discípulos hace más de dos mil años.
2.- El contexto de este evangelio es la cena de Pascua, la última cena que Jesús celebró con sus discípulos antes de morir en la cruz. Este texto tiene dos partes claramente señaladas: la preparación de la cena y el desarrollo de la misma. En la preparación, los discípulos siguen las instrucciones de Jesús y encuentran una sala grande con divanes en la parte de arriba de una casa. En la cena, Jesús toma el pan y el vino y los ofrece, convirtiéndolos en su cuerpo y su Sangre, que van a ser entregados en sacrificio para la salvación de todas las personas.
3.- Como podéis ver, hoy todo está relacionado con la Eucaristía: el evangelio nos recuerda la primera Eucaristía que hizo Jesús, donde aquellos discípulos podríamos decir que hicieron su primera Comunión; también el pan, convertido en el Cuerpo de Cristo en la Misa, será el que salga en procesión por las calles de nuestro pueblo; los niños y niñas que han comulgado este año le acompañarán; y finalmente (y no menos importante), Caritas nos recuerda que hoy, además, es el Día de la Caridad. Porque todo lo que estamos celebrando no se puede separar del amor a las personas, especialmente a los más pobres.
4.- Jesús, en la última Cena, se hizo “pan”. Cuando hablamos de pan todos entendemos que es un alimento que nos sustenta y nos fortalece. Jesús quiso ser eso para nosotros: un alimento, más bien espiritual que físico, pero que nos hiciera más fuertes por dentro. ¿Cómo? Pues transmitiéndonos, cuando comulgamos, todos los valores que Él vivió y enseño a sus discípulos. Comulgando de ese pan aprendemos a ser como fue Jesús: generosos con los demás, caritativos con los que menos tienen, creando lazos de comunión con las personas, sin importarnos las diferencias, respetando la dignidad y los derechos de cada uno, sirviendo a los demás, sin servirnos de ellos, haciendo las cosas gratuitamente, sin esperar nada a cambio, y sobre todo, amando a tope, al máximo, hasta entregarnos, hasta hacernos nosotros también “pan”, como Jesús.
5.- Jesús también se hizo “vino”. Y el vino expresa fiesta, alegría… Brindamos en los grandes momentos de nuestra vida. El vino es religioso porque con el Jesús quiso expresar que la vida, la fiesta y la alegría son la mejor manera de expresar nuestra religión. Por eso dice el refrán que: “con pan y vino se anda el camino”. Además, el pan y el vino saben mejor cuando se comparten y cuando se toman con compañía. ¡Qué listo era Jesús y qué humano! Quiso hacerse “pan” y “vino” para estar siempre cerca de nosotros, para que le tuviéramos a mano, para que entendiéramos que Él es el alimento, la fuerza que necesitamos para “andar el camino” de la vida.
6.- Sacar el Cuerpo de Cristo a la calle indica una fe muy grande en Jesús, en que Él nos puede y nos quiere ayudar a vivir más felices. Al igual que el pan se transforma, por la fuerza del Espíritu Santo, en el Cuerpo de Cristo, al sacarlo a la calle los cristianos, también con la fuerza del Espíritu, tenemos la tarea de transformar a ese Cristo en pan para los más necesitados. Por eso hoy Caritas tiene un papel muy importante en esta celebración.
7.- Ya sabemos que Caritas es en la Iglesia el rostro del amor concreto, echo ayuda y atención hacia las personas que más lo necesitan. Pero conviene caer en la cuenta también de que todos los cristianos somos de Caritas, porque no se puede entender un cristiano que “pase de largo” ante un hermano que sufre o que lo pasa mal (y si no, recordemos la parábola del buen samaritano). El voluntario de Caritas se diferencia de cualquier otro voluntario precisamente porque su fuerza está en este Cuerpo de Cristo que vamos a procesionar.
8.- “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir” es el lema que Caritas nos propone en esta campaña de sensibilización, que tiene como eje principal la propuesta de caminar juntos hacia un nuevo modelo social más humano, evangélico y justo. Se trata de una invitación a construir una sociedad nueva basada en la humanidad como una gran familia que se interpela y se cuestiona sobre la realidad de pobreza e injusticia que predomina en el mundo. Y qué duda cabe que para eso necesitamos “pan” (alimento, fortaleza) y “vino” (alegría, ilusión, ganas de transformar), es decir, necesitamos a Jesús a nuestro lado.
9.- Que Jesús Sacramentado bendiga nuestros hogares, nuestras familias, a los enfermos y a los más necesitados, a los que no tienen trabajo y lo buscan, a los que sufren por cualquier razón. Que Jesús Sacramentado bendiga a los cristianos de El Altet para que no permanezcamos indiferentes ante el sufrimiento de nadie y transformemos nuestro mundo para que haya de todo para todos.
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2.- DÍA DEL CORPUS: DÍA DE LA CARIDAD
Por Gabriel González del Estal
1.- Cuerpo entregado, sangre derramada por todos vosotros. Hoy celebramos los católicos el día del Corpus, el día de la Caridad. Durante muchos años, y siglos, la celebración del día del Corpus, uno de los tres jueves que relucían más que el sol, tenía su representación más visible en la procesión solemnísima en la que el pueblo cristiano acompañaba, entusiasmado, por calles y plazas, al sacerdote que portaba en alto la custodia con el Santísimo. Decir día del Corpus era pensar en la procesión del día del Corpus. Esta procesión fue, incluso, declarada de interés turístico en algunas ciudades, como Toledo y Valencia. Bien, yo he participado, con mucho gozo, en muchas de estas procesiones del día del Corpus. Pero yo creo que hoy, con la crisis que nos está cayendo, debemos cambiar nuestro punto de mira y pensar en la fiesta del Corpus, principalmente, como en la fiesta por excelencia de la caridad, del amor fraterno. En la eucaristía no celebramos el triunfo y el éxito popular de un Cristo triunfante y resucitado, sino el amor infinito del Cristo crucificado, de un Cristo que entregó su cuerpo y derramó su sangre por amor a nosotros. Hoy, para los cristianos, lo más visible del día del Corpus debe ser un cristiano que acude a la mesa de Cáritas, o a la hucha del niño con las banderitas, para entregar su óbolo y su limosna como ayuda a los más necesitados. Celebrar hoy cristianamente el día del Corpus es, sobre todo, estar dispuestos a entregar parte de nuestra vida para dar vida a los que se están muriendo de hambre y de miseria.
2.- Haced esto en memoria mía. “Esto” es lo que mandó Cristo a sus discípulos, cuando instituyó su eucaristía: que cada vez que se reunieran para celebrar la fracción del pan lo hicieran pensando en lo que él había hecho e iba a ahora a consumar: entregar su cuerpo y derramar su sangre por amor a todos nosotros. Nuestras eucaristías deben ser un memorial de la vida, pasión y gloriosa resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Un memorial que no sólo consiste en recordar, sino en celebrar, en unir nuestra vida a la vida de Cristo, en comulgar con él, en unir nuestro destino a su destino. Sólo el que celebra la eucaristía estando dispuesto a entregar su vida por los demás, lo hace realmente en memoria de Cristo. Esto es lo que los cristianos debemos proclamar hoy, día del Corpus: que nosotros somos la memoria viva de Jesús. Que cuando las demás personas nos miren y nos vean a los cristianos, vean en realidad a Cristo, se acuerden de él, vean en nosotros la memoria de él. Para eso, los cristianos debemos ser vistos hoy más como humildes continuadores de la caridad de Cristo, que como insignes portadores de su grandeza y poder. No se nos pide hoy a los cristianos, en esta celebración del día del Corpus, que exhibamos nuestra fuerza y poder, sino nuestra caridad y amor.
3.- Lo que nos dice la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Precisamente pensando en este día del Corpus, como día de la Caridad, la Comisión Episcopal de Pastoral Social escribió el año pasado: Quiero ser, Padre, tus manos, tus ojos, tu corazón. Mirar al otro como Tú le miras: con una mirada rebosante de amor y de ternura. Envíame, Señor, enséñame a caminar en los pies del que acompaño y me acompaña. Ayúdame a multiplicar el pan y curar las heridas, a no dejar de sonreír y de compartir la esperanza. En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina. En la Eucaristía el pan que fortalece mi entrega y me da vida. Y en mi debilidad, Señor, encuentro tu fortaleza cada día. Pues, Amén, que así sea.
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3.- COMULGAR CON DIOS Y CON EL PRÓJIMO
Por José María Martín OSA
1.- La comunión con Cristo transforma nuestra vida. Celebramos la solemnidad del Corpus Christi, la fiesta de la Eucaristía. Es el Día de la Caridad ya que el Cuerpo entregado y la Sangre derramada del Señor constituyen para nosotros la manifestación mayor de su amor a los hombres. San Agustín llama a la Eucaristía “sacramento de amor, símbolo de unidad, vínculo de caridad”. Sin la comunión no habría amor a los demás. Cada comunión debe hacernos crecer en el amor a los otros. La Eucaristía debe crear en nosotros la decisión consciente de ir hacia los otros y entregarnos a ellos. Por encima de las oraciones litúrgicas de acción de gracias, por encima de las plegarias privadas, la verdadera acción de gracias es la caridad -¿Por qué falla la Eucaristía? Porque no nos dejamos transformar. Creemos que al comulgar hacemos a Cristo cosa nuestra, cuando la verdad es otra. Al comer a Cristo somos comidos por Él. La Eucaristía falla cuando comulgamos, no cuando somos comulgados. “El que me come vivirá por mí”, nos dice Jesucristo.
2.- La Nueva Alianza firmada con la sangre de Cristo. La segunda lectura nos recuerda que Jesús, como sumo y único sacerdote, ha penetrado en el santuario del cielo una vez por todas, para llegar a la presencia de Dios. Ha inaugurado la Nueva Alianza, que sustituye a la Antigua establecida a través de Moisés, como narra la segunda lectura. Lo ha hecho con el sacrificio de su pasión, es decir, en virtud de su propia sangre. La esperanza de los hombres de alcanzar el perdón de sus pecados y lograr la comunión con Dios queda cumplida real y definitivamente en el misterio de la muerte y exaltación de Jesucristo, el Hijo de Dios. La liberación conseguida en virtud de la sangre de Cristo se mantiene inagotable. La sangre de Cristo sella una Alianza Nueva para siempre. Cristo es su mediador. En efecto, Jesús es el enviado de Dios a los hombres y tiende un puente (es pontífice) para hacer posible la unión entre ambos. Jesús manifiesta la última voluntad de Dios para con los hombres, y la cumple ofreciéndose a sí mismo en la cruz.
3.- «Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir». En la Eucaristía la unión con el Señor nos lleva al mismo tiempo a la unión con los demás, a los que él se entrega, y nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana que sufre. La pobreza y la exclusión social crecen en algunos países de manera alarmante. Muchas personas se encuentran en paro, no tienen la oportunidad de salir adelante, se encuentran desesperadas…. La Eucaristía nos hace ser pan partido y repartido. Ante las necesidades ajenas, Jesucristo se conmueve y muestra su rostro compasivo. Su ejemplo nos enseña que la verdadera compasión comienza por estar atentos a las necesidades de los otros y hacer todo lo posible por remediarlas. Es hora de pasar de la compasión a la acción. Todos estamos llamados a compartir haciendo verdad en nuestra vida el lema de Cáritas en este año para el Día de la Caridad: «Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir». Debemos dar cabida a la gratuidad. Esto requiere gran dosis de generosidad Trabajemos por la justicia para que todos vean respetados sus derechos. De este modo lucharemos contra la crisis, no nos cerraremos cada uno en nuestro propio interés, sino que buscaremos juntos lo que es mejor para todos., Cada Comunión debe hacernos crecer en el amor a los otros. El Otro es tu hostia diaria.
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