Santoral del 1 de marzo: Los cuarenta mártires de Sebaste


Santoral del 1 de marzo: Los cuarenta mártires de Sebaste

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El año 320 el emperador Licinio publicó un decreto ordenando que los cristianos que no renegaron de su religión serían condenados a muerte.Cuando el gobernador de Sebaste (en Turquía) leyó en público el decreto del emperador, 40 soldados declararon que ellos no ofrecerían incienso a los ídolos y que se proponían ser fieles a Jesucristo hasta la muerte.

El gobernador les anunció que si no renegaban de la religión de Cristo, sufrirían grandes tormentos y que si quemaban incienso a los ídolos recibirían grandes premios. Pero ellos declararon valientemente que todos los tormentos del mundo no conseguirían apartarles de la verdadera religión.

El gobernador mandó torturarlos y echarlos a un oscuro calabozo. Los fervorosos soldados sufrieron gustosos los tormentos entonando aquellas palabras del salmo 90: “Dice el Señor: al que se declara en mi favor lo defenderé, lo glorificaré y con él estaré en la tribulación”. (La cárcel se iluminó y oyeron que Cristo los animaba a sufrir con valentía).

El gobernador, lleno de ira, los hizo llevar a un lago helado y echarlos en él por la noche. Y allí muy cerca hizo colocar un estanque con agua tibia, para el que quisiera renegar de la religión se pasara del agua helada al agua tibia. En esa noche hacía un frío espantoso.

Los mártires se animaban unos a otros diciendo: “Por esta noche de hielo conseguiremos el día sin fin de la gloria en la eternidad feliz”. Y mientras sufrían aquel frío tan intenso oraban pidiendo a Dios que ya que eran cuarenta los que habían proclamado su fe en Cristo, fueran también 40 los que lograran ir con Cristo al cielo.

Y sucedió que ante el tormento del hielo uno de ellos se desanimó y se pasó al estanque del agua tibia. Pero ese cambio le produjo enseguida la muerte. Los otros seguían rezando y cantando himnos a Jesucristo y entonces uno de los soldados que los custodiaban gritó: “Yo también creo en Cristo”, y fue echado al lago helado para martirizarlo.

Uno de los mártires vio que venían 40 ángeles cada uno con una corona pero que un ángel se quedaba sin encontrar a quién darle la corona. Pero apenas el soldado proclamó su fe en Jesús, y fue echado al hielo, el ángel se le acercó para darle la corona del martirio. Y así fueron 40 los que volaron al cielo, después de tres días y tres noches de estar agonizando entre el terrible hielo del lago.

Los soldados invitaban al más jovencito de todos para que renegara de su fe y se saliera de entre el hielo, pero la mamá del mártir le gritaba: “Hijo mío, recuerda que si te declaras amigo de Cristo en esta tierra, Cristo se declarará amigo tuyo en el cielo”. Y el joven perseveró valientemente en su martirio, alabando a Dios.

Las gentes recogieron después los restos de estos soldados mártires y los conservaron con gran veneración. San Basilio decía: “Las reliquias de estos 40 santos son como murallas que nos defienden de los enemigos del alma”.

San Gregorio cuenta que junto a los restos o reliquias de los 40 mártires la gente obtuvo muchos milagros, y que muchísimos cristianos se animaban a permanecer valientemente en la fe al recordar el martirio de los 40 soldados que prefirieron perder la vida del cuerpo antes que perder la fe del alma.

Señor: que también hoy entre nuestras fuerzas armadas haya muchos entusiastas y fervorosos militares que proclamen valientemente su fe católica y que prefieran cualquier clase de suplicios y hasta la muerte, con tal de conservarse fieles a Jesucristo todos los días de su vida.

Fuente: http://www.ewtn.com/espanol

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Meditación Marcos 10,13-16: Sábado VII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 1 de marzo, 2014.


Meditación Marcos 10,13-16: Sábado VII Semana Tiempo Ordinario.  Ciclo A. 1 de marzo, 2014.

El niño es el símbolo de la sencillez y disponibilidad, de dependencia y obediencia.

«Le presentaban unos niños para que les impusiera las manos; pero los discípulos les reñían. Al verlo Jesús se enfadó y les dijo: Dejad que los niños se acerquen a mí y no se lo impidáis, porque de éstos es el Reino de Dios. En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y abrazándolos, los bendecía imponiéndoles las manos» (Marcos 10,13-16).

1.  –“Presentáronle unos niños para que los tocase; pero los discípulos los reprendían”. Jesús, gracias por ser tan “humano”, próximo a nosotros… que te enojas cuando algo es injusto… eres tierno, amoroso, sensible, abrazas… no me gusta ver a los apóstoles ¡que regañaban a los niños!

Jesús nos dice: -“Dejad que vengan a mí los niños, y no se lo estorbéis, porque de ellos y de los que se asemejan a ellos es el Reino de Dios“. No se trata pues tan sólo de un amor natural, encantador, es que para Jesús, el Reino de Dios está reservado a los que se hacen niños. Los niños son capaces de entrar en relación con Dios de un modo muy auténtico.

Ante el desprecio que había entonces hacia los niños, se comenzará a bautizar a los niños pequeños, integrarles a la vida de la comunidad litúrgica, hacerles participar de la eucaristía… Las tomas de posición de Jesús “en favor de los niños”, en este contexto tienen una resonancia capital: el niño ¡es una persona! Y delante de Dios tiene un valor infinito.

-“En verdad os digo: quien no acoge el Reino de Dios como lo hace un niño, no entrará en él”. El niño es muchas veces maestro para los adultos. No se trata de infantilismo, ni nostalgia de la inocencia y del frescor puro de nuestra infancia… Es una invitación a ponernos en relación con Dios en una total “dependencia” de El: el niño es aquí el símbolo de la sencillez y disponibilidad, de dependencia y obediencia. El niño no calcula, se da todo él, de una pieza, sin discutir, sin hacer comentarios… mientras que el adulto tiende a perderse en el análisis complicado de sus razonamientos. El niño dado como ejemplo a los adultos es el que se echa en brazos de su madre y ¡que confía plenamente en ella… para todo! El niño no puede vivir si no es amado. Vive de este amor. Depende vitalmente de este amor. Es para él una cuestión de vida o muerte (Noel Quesson).

Estamos en el núcleo de la vida cristiana, la filiación divina: «¿Qué mayor gracia pudo hacernos Dios? Teniendo un Hijo único le hizo Hijo del Hombre, para que el hijo del hombre se hiciera hijo de Dios. Busca dónde está tu mérito, busca de dónde procede, busca cuál es tu justicia; y verás que no puedes encontrar otra cosa que no sea pura gracia de Dios» (San Agustín). La realidad de la filiación divina -soy hijo de Dios- lleva a entender la vida cristiana como una «vida de infancia»: a sentirse y actuar en todo momento como hijo de Dios. Como dicen los franceses, “enfant de Dieu”, pues hijo se escribe “niño”: «Ser pequeño: las grandes audacias son siempre de los niños. -¿Quién pide… la luna? -¿Quién no repara en los peligros para conseguir su deseo? / «Poned» en un niño «así», mucha gracia de Dios, el deseo de hacer su Voluntad (de Dios), mucho amor a Jesús, toda la ciencia humana que su capacidad le permita adquirir. y tendréis retratado el carácter de los apóstoles de ahora, tal como indudablemente Dios los quiere» (J. Escrivá, Camino 857).

2. Ben Sirac, que medita los primeros capítulos del Génesis, pone en evidencia el papel del hombre en la creación, y podríamos ver tres puntos en el texto de hoy:

a) El hombre es un ser frágil y dependiente: -“el Señor formó al hombre de la tierra y de nuevo lo hará volver a ella. Le dio un tiempo determinado y unos días contados”. Señor, concédeme ser a la vez optimista y realista… que tanto sepa yo ver la magnitud de la empresa que me confías, como mi debilidad. La filosofía griega veía en la razón del hombre el fermento de la unidad cósmica mientras que Ben Sira introduce en esta visión el tema de la fidelidad a la ley y hace de la razón el instrumento de sumisión a la voluntad de Dios y el medio de ratificar su alianza. La perspectiva griega, “conócete a ti mismo”, y la perspectiva judía, “estar a la escucha de Dios, fidelidad”. La unión entre esos dos elementos dará una visión más completa del  hombre, digamos que hubo una ilustación de la fe, que ha de estar abierta a lo que Dios revela en la historia, entonces y hoy… La razón y la fe, dos compañeros inseparables. El papel del hombre en la naturaleza sobrepasa en mucho al de la razón y la ley: el hombre presta, en efecto, su voz a toda la creación para que alabe a Dios.

b) El hombre fue encargado por Dios de transformar la naturaleza mediante la ciencia: -“Dióles también poder sobre las cosas de la tierra. Los revistió de una fuerza como la suya y los hizo a su imagen. Les dio juicio, una lengua, ojos, oídos y un corazón para pensar”. Los llenó de saber e inteligencia… Así la empresa del hombre sobre la naturaleza, la técnica que permite al hombre dominar las cosas, son como una presencia de Dios que va terminando su creación. El hombre, en primer lugar, es el organizador de la naturaleza, sobre la que tiene pleno poder, por el hecho de ser imagen de Dios. Hay una presencia de Dios en el mundo, signo de su fuerza y objeto del “estupor” que la creación manifiesta al propio Dios. Así resume la plegaria eucarística IV la labor que Dios encomienda al hombre: «Le encomendaste el universo entero para que, sirviéndote sólo a ti, su creador, dominara todo lo creado».

Si Ben Sirac viviese hoy se maravillaría de los progresos científicos. ¿Tengo yo también esa mirada positiva? Se preconiza hoy, a veces, un retorno a la naturaleza. Ahora bien, hay en ello una cierta ilusión: la naturaleza labora tanto para la vida como para la muerte. Y la situación de nuestros antepasados que no tenían máquinas ni médicos, no era muy de envidiar. Nuestra civilización técnica a pesar de sus excesos no es un mal sino un bien: es verdaderamente una nueva posibilidad de dominar la naturaleza según la orden dada por Dios al hombre.

c) El hombre no desempeña su papel más que siendo un «ser moral»: -“Les enseñó el bien y el mal. Los miró al corazón. Les dijo: «Guardaos de toda iniquidad.» Y a cada cual le dio órdenes respecto de su prójimo”.La ciencia y la técnica no bastan, por sí mismas a promover el bien de la humanidad y de la creación. Los problemas de «polución de la naturaleza», la «rarefacción de las materias primas», muestran que la ciencia puede contribuir también a la destrucción. No basta llegar a la luna, domesticar el átomo, distribuir electricidad al mundo entero… es preciso también que el hombre sepa distinguir «el bien del mal», que domine sus violencias y sus instintos, que se abra al amor del prójimo. La victoria sobre la naturaleza puede traer consigo nuevas y temibles alienaciones si no va acompañada de la victoria del hombre sobre sí mismo. Al universo técnico le falta un suplemento espiritual, es decir, un «alma». Sin ética, la ciencia puede llegar a ser mortífera. La inteligencia sin amor puede ser más dañina que la falta de inteligencia. Señor, te ruego por los sabios, por todos los que ocupan cargos de alta responsabilidad.

d) El hombre, en fin, tiene una misión «religiosa»: es el encargado de la alabanza: -“Puso su mirada en sus corazones, para mostrarles las grandezas de sus obras, por eso alabarán su nombre santo, narrando la grandeza de sus obras”. El hombre es el cantor de la creación. Por su inteligencia es el único que puede elevar conscientemente a Dios la acción de gracias del conjunto del cosmos. Para ello Dios le dio «¡su propia mirada!». Fórmula admirable. ¡Sé yo maravillarme? ¿Sé yo alabar a Dios con todas las cosas buenas del universo? ¿Contribuyo a que las liturgias en las que participo sean celebraciones “alegres, gozosas” donde toda la creación, todas las artes puedan participar en esa exultación? (Noel Quesson; Maertens-Frisque).

3. El hombre, obra de Dios, hecho nada menos que a imagen de Dios, ha recibido la facultad de dominar la tierra y todo ser viviente. Ha recibido de Dios boca, lengua, ojos, oídos, inteligencia: para que sepa alabar a Dios y reconocer su presencia. Ha recibido de Dios también otras cosas más profundas: la alianza y una «ley que da vida». De esta ley destaca el sabio dos direcciones fundamentales: una referente al mismo Dios (que eviten la idolatría) y otra «acerca del prójimo». En resumen, es una visión optimista del hombre. Su grandeza en la creación y a la vez su dependencia de Dios, porque «sus caminos están siempre en la presencia de Dios y no se ocultan a sus ojos». Somos realmente millonarios: ¿cuánto nos costaría comprar un ojo que vea, un oído que tenga el mecanismo necesario para oír, unos pies que sepan caminar, una mente que piense y entienda, unas manos tan trabajadoras como las que ya tenemos de natural, un corazón que late y ama y es el motor de nuestro organismo?

Dios nos conoce, nos ha amado desde siempre, le estamos presentes en todo momento. Como dice el Salmo de hoy, «él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos de barro: como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles». Así nosotros hemos de vivir también, como nos recordaba el papa Francisco, una bondad que se manifiesta con la ternura.

 

Llucià Pou Sabaté

 

 Fuente: www.almudi.org

 

Lectio Divina: Sábado VII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 1 de marzo, 2014


Lectio Divina: Sábado VII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 1 de marzo, 2014

LECTIO DIVINA: MARCOS 10,13-16

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno: concede a tu pueblo que la meditación asidua de tu doctrina le enseñe a cumplir de palabra y de obra, lo que a ti te complace. Por nuestro Señor.

 

2) Lectura

Del santo Evangelio según Marcos 10,13-16
Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él.» Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

 

3) Reflexión

• El evangelio de ante-ayer traía consejos sobre la relación de los adultos con los pequeños y excluidos (Mc 9,41-50). El evangelio de ayer traía consejos sobre la relación entre hombre y mujer, marido y esposa (Mc 10,1-12). El evangelio de hoy trae consejos sobre la relación entre madres e hijos. Para los pequeños y excluidos Jesús pedía la máxima acogida. En la relación entre hombre-mujer, pide la máxima igualdad. Ahora con los niños, pide la máxima ternura.
• Marcos 10,13-16: Recibir el Reino como un niño. Llevaron a Jesús unos niños para que Jesús los tocara. Los discípulos trataban de impedirlo. ¿Por qué lo impiden? El texto no lo dice. Tal vez porque, según las normas rituales de la época, los niños pequeños con sus madres, vivían casi constantemente en la impureza legal. ¡Tocarlos significaba contraer impureza! Y así, si los niños tocaban a Jesús, ¡él también quedaría impuro! Pero Jesús no se incomoda con estas normas rituales de pureza legal. Corrige a los discípulos y acoge a las madres con los niños. Toca a los críos y les da un abrazo diciendo: “Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos”. Y cuando Jesús abraza a los niños y los bendice, pone sobre ellos la mano. ¿Qué significa esta frase? a) los niños reciben todo de sus padres. No consiguen merecer lo que reciben, pero viven de amor gratuito. b) Los padres reciben a los niños como un don de Dios y curan de ellos con todo cariño. La preocupación de los padres no es dominar a los críos, sino amarlos y educarlos, ¡para que crezcan y se realicen como personas!
• Un signo del Reino: Acoger a los pequeños y a los excluidos. Hay muchos signos de la presencia actuante del Reino en la vida y en la actividad de Jesús. Uno de ellos es su manera de acoger a los niños y a los pequeños. Además del episodio del evangelio de hoy, he aquí una lista de algunos otros momentos de acogida a los pequeños y a los niños:
a) Acoger y no escandalizar. Una de las palabras más duras de Jesús es contra aquellos que causan escándalo en los pequeños, esto es, que son motivo para el cual los pequeños dejan de creer en Dios. Para ellos, mejor sería tener una piedra de molino al cuello y ser arrojado al mar (Mc 9,42; Lc 17,2; Mt 18,6).
b) Identificarse con los pequeños. Jesús abraza a los niños y se identifica con ellos. Quien recibe a un niño, a “mí me recibe” (Mc 9,37). “Y todo lo que hacéis a uno de estos niños, a mí me lo hacéis” (Mt 25,40).
c) Hacerse como niños. Jesús pide que los discípulos se vuelvan como niños y acepten el Reino como niños. Sin esto, no es posible entrar en el Reino (Mc 10,15; Mt 18,3; Lc 9,46-48). El pone a los niños como profesores de adulto. Lo cual no es normal. Acostumbramos hacer lo contrario.
d) Defender el derecho que los niños tienen de gritar. Al entrar en el Templo, Jesús derriba las mesas de los vendedores, y son los niños los que más gritan: “¡Hosanna al hijo de David!” (Mt 21,15). Criticado por los jefes de los sacerdotes y de los escribas, Jesús se defiende y, en su defensa, hasta invoca las Escrituras (Mt 21,16).
e) Agradecer por el Reino presente en los pequeños. La alegría de Jesús es grande, cuando percibe que los niños, los pequeños, entienden las cosas del Reino que él anunciaba a la gente. “Padre, yo te doy gracias.” (Mt 11,25-26) ¡Jesús reconoce que los pequeños entienden mejor que los doctores las cosas del Reino!
f) Acoger y curar. Son muchos los niños y los jóvenes que él acoge, cura y resucita: la hija de Jairo de 12 años (Mc 5,41-42), la hija de la mujer cananea (Mc 7,29-30), el hijo de la viuda de Naím (Lc 7, 14-15), el niño epiléptico (Mc 9,25-26), el hijo del Centurión (Lc 7,9-10), el hijo del funcionario público (Jn 4,50), el niño de los cinco panes y dos peces (Jn 6,9).

 

4) Para la reflexión personal

• En nuestra sociedad y en nuestra comunidad ¿quiénes son los pequeños y los excluidos? ¿Cómo está siendo la acogida que les damos?
• En mi vida, ¿qué aprendí de los niños sobre el Reino de Dios?

 

5) Oración final

Te invoco, Yahvé, ven presto,
escucha mi voz cuando te llamo.
Que mi oración sea como incienso para ti,
mis manos alzadas, como ofrenda de la tarde. (Sal 141,1-2)

Fuente: www.ocarm.org/es

LECTURAS MISA DEL SÁBADO VII SEMANA TIEMPO ORDINARIO. CICLO A. 1 DE MARZO, 2014


LECTURAS MISA DEL SÁBADO VII SEMANA TIEMPO ORDINARIO. CICLO A. 1 DE MARZO, 2014

Año par

La oración perseverante del justo es poderosa

Lectura de la carta del apóstol Santiago     5, 13-20

Hermanos:
Si alguien está afligido, que ore. Si está alegre, que cante salmos. Si está enfermo, que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración que nace de la fe salvará al enfermo, el Señor lo aliviará, y si tuviera pecados, le serán perdonados.
Confiesen mutuamente sus pecados y oren los unos por los otros, para ser curados. La oración perseverante del justo es poderosa. Elías era un hombre como nosotros, y sin embargo, cuando oró con insistencia para que no lloviera, no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Después volvió a orar; entonces el cielo dio la lluvia, y la tierra produjo frutos.
Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver, sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de numerosos pecados.

Palabra de Dios.

SALMO     Sal 140, 1-2. 3 y 8 (R.: 2a)

R. Que mi oración suba hasta ti, Señor, como el incienso.

Yo te invoco, Señor, ven pronto en mi ayuda:
escucha mi voz cuando te llamo;
que mi oración suba hasta ti como el incienso,
y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde. R.

Coloca, Señor, un guardián en mi boca
y un centinela a la puerta de mis labios.
Pero mis ojos, Señor, están fijos en ti:
en ti confío, no me dejes indefenso. R.

ALELUIA     Cf. Mt 11, 25

Aleluia.
Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños.
Aleluia.

EVANGELIO

El que no recibe el Reino de Dios como un niño,
no entrará en él.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     10, 13-16

Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.

Comentario:

Hoy, los niños son noticia. Más que nunca, los niños tienen mucho que decir, a pesar de que la palabra “niño” significa “el que no habla”. Lo vemos en los medios tecnológicos: ellos son capaces de ponerlos en marcha, de usarlos e, incluso, de enseñar a los adultos su correcta utilización. Ya decía un articulista que, «a pesar de que los niños no hablan, no es signo de que no piensen».

En el fragmento del Evangelio de Marcos encontramos varias consideraciones. «Algunos presentaban a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían» (Mc 10,13). Pero el Señor, a quien en el Evangelio leído en los últimos días le hemos visto hacerse todo para todos, con mayor motivo se hace con los niños. Así, «al ver esto, se enfadó y les dijo: ‘No se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios’» (Mc 10,14).

La caridad es ordenada: comienza por el más necesitado. ¿Quién hay, pues, más necesitado, más “pobre”, que un niño? Todo el mundo tiene derecho a acercarse a Jesús; el niño es uno de los primeros que ha de gozar de este derecho: «Dejad que los niños vengan a mí» (Mc 10,14).

Pero notemos que, al acoger a los más necesitados, los primeros beneficiados somos nosotros mismos. Por esto, el Maestro advierte: «Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él» (Mc 10,15). Y, correspondiendo al talante sencillo y abierto de los niños, Él los «abrazaba (…), y los bendecía poniendo las manos sobre ellos» (Mc 10,16).

Hay que aprender el arte de acoger el Reino de Dios. Quien es como un niño —como los antiguos “pobres de Yahvé”— percibe fácilmente que todo es don, todo es una gracia. Y, para “recibir” el favor de Dios, escuchar y contemplar con “silencio receptivo”. Según san Ignacio de Antioquía, «vale más callar y ser, que hablar y no ser (…). Aquel que posee la palabra de Jesús puede también, de verdad, escuchar el silencio de Jesús».

Fuente: www.evangelit.net (Comentario)

Evangelio Sábado VII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 1 de marzo, 2014.


Evangelio Sábado VII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 1 de marzo, 2014.

Santo del Día: Los cuarenta mártires de Sebaste

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos     10, 13-16
Gloria a ti, Señor

Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

Palabra del Señor.

Comentario:

Hoy, los niños son noticia. Más que nunca, los niños tienen mucho que decir, a pesar de que la palabra “niño” significa “el que no habla”. Lo vemos en los medios tecnológicos: ellos son capaces de ponerlos en marcha, de usarlos e, incluso, de enseñar a los adultos su correcta utilización. Ya decía un articulista que, «a pesar de que los niños no hablan, no es signo de que no piensen».

En el fragmento del Evangelio de Marcos encontramos varias consideraciones. «Algunos presentaban a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían» (Mc 10,13). Pero el Señor, a quien en el Evangelio leído en los últimos días le hemos visto hacerse todo para todos, con mayor motivo se hace con los niños. Así, «al ver esto, se enfadó y les dijo: ‘No se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios’» (Mc 10,14).

La caridad es ordenada: comienza por el más necesitado. ¿Quién hay, pues, más necesitado, más “pobre”, que un niño? Todo el mundo tiene derecho a acercarse a Jesús; el niño es uno de los primeros que ha de gozar de este derecho: «Dejad que los niños vengan a mí» (Mc 10,14).

Pero notemos que, al acoger a los más necesitados, los primeros beneficiados somos nosotros mismos. Por esto, el Maestro advierte: «Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él» (Mc 10,15). Y, correspondiendo al talante sencillo y abierto de los niños, Él los «abrazaba (…), y los bendecía poniendo las manos sobre ellos» (Mc 10,16).

Hay que aprender el arte de acoger el Reino de Dios. Quien es como un niño —como los antiguos “pobres de Yahvé”— percibe fácilmente que todo es don, todo es una gracia. Y, para “recibir” el favor de Dios, escuchar y contemplar con “silencio receptivo”. Según san Ignacio de Antioquía, «vale más callar y ser, que hablar y no ser (…). Aquel que posee la palabra de Jesús puede también, de verdad, escuchar el silencio de Jesús».

Fuente: www.evangelit.net (Comentario)

Liturgia de las Horas. Sábado VII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 1 de marzo, 2014..


Liturgia de las Horas. Sábado VII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 1 de marzo, 2014..

Del Común de la Virgen María. Salterio III

(OFICIO DE LECTURA (Hora más conveniente); LAUDES (Entre 6:00 y 10:00); TERCIA (9:00 y 12:00); SEXTA (12:00 y 15:00); NONA (15:00 y 18:00); VÍSPERAS (19:00 y 22:00); COMPLETAS (Justo antes de ir a acostarse)

Santa María en sábado

INVITATORIO

Si Laudes es la primera celebración del día:
    V. Señor, abre mis labios.
    R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

    A continuación se dice el salmo Invitatorio, con la antífona:
    Venid, adoremos a Cristo, Hijo de María Virgen. 

 Salmo 94
INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
 
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;

 entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

 

Se repite la antífona

 
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses,
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Se repite la antífona

 
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

 

Se repite la antífona

 
Ojalá escuchéis hoy su voz:
“No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

 

Se repite la antífona

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
“Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso.”

 

Se repite la antífona

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Se repite la antífona

    O bien:
    Aclamemos al Señor en esta conmemoración de María Virgen.

Si antes de Laudes se ha celebrado el Oficio de lectura:
    V. Dios mío, ven en mi auxilio.
    R. Señor, date prisa en socorrerme.
        Gloria. Aleluya.

 

LECTURA – LAUDES – MEDIA – VÍSPERAS – COMPLETAS

 

Oficio de lectura
 
 
HIMNO
 
Llena de rosas mi herida,
llena de estrellas mis ojos,
llena de paz mis abrojos,
llena de gracia mi vida
y, de esplendor revestida,
ven a mí en la última hora,
a cerrar, Consoladora,
mis ojos, fijos en ti
y, vaciándome de mí,
lléname de ti, Señora. Amén.
 
 
SALMODIA

Ant.1: Dad gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres.

Salmo 106
ACCIÓN DE GRACIAS: DIOS SALVA A SU PUEBLO DE LAS CRISIS POR LAS QUE PASA A TRAVÉS DE LA HISTORIA

Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo. (Hch 10, 36)

I

Dad gracias al Señor porque es bueno, 
porque es eterna su misericordia.

Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
norte y sur, oriente y occidente.

Erraban por un desierto solitario,
no encontraban el camino de ciudad habitada;
pasaban hambre y sed,
se les iba agotando la vida;
pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.

Los guió por un camino derecho,
para que llegaran a ciudad habitada.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Calmó el ansia de los sedientos,
y a los hambrientos los colmó de bienes.

Yacían en oscuridad y tinieblas,
cautivos de hierros y miserias;
por haberse rebelado contra los mandamientos,
despreciando el plan del Altísimo.

Él humilló su corazón con trabajos,
sucumbían y nadie los socorría.
Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.

Los sacó de las sombrías tinieblas,
arrancó sus cadenas.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Destrozó las puertas de bronce,
quebró los cerrojos de hierro.

Estaban enfermos, por sus maldades,
por sus culpas eran afligidos;
aborrecían todos los manjares,
y ya tocaban las puertas de la muerte.
Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.

Envió su palabra, para curarlos,
para salvarlos de la perdición.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Ofrézcanle sacrificios de alabanza,
y cuenten con entusiasmo sus acciones.

Ant.1: Dad gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres.

Ant. 2: Contemplaron las obras de Dios y sus maravillas.

II

Entraron en naves por el mar,
comerciando por las aguas inmensas.
Contemplaron las obras de Dios,
sus maravillas en el océano.

Él habló y levantó un viento tormentoso,
que alzaba las olas a lo alto:
subían al cielo, bajaban al abismo,
su vida se marchitaba por el mareo,
rodaban, se tambaleaban como ebrios,
y no les valía su pericia.
Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.

Apaciguó la tormenta en suave brisa,
y enmudecieron las olas del mar.
Se alegraron de aquella bonanza,
y él los condujo al ansiado puerto.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.

Aclámenlo en la asamblea del pueblo,
alábenlo en el consejo de los ancianos.

Ant. 2: Contemplaron las obras de Dios y sus maravillas.

Ant. 3: Los rectos lo ven y se alegran y comprenden la misericordia del Señor.

III

El transforma los ríos en desierto,
los manantiales de agua en aridez;
la tierra fértil en marismas,
por la depravación de sus habitantes.

Transforma el desierto en estanques,
el erial en manantiales de agua.
Coloca allí a los hambrientos,
y fundan una ciudad para habitar.

Siembran campos, plantan huertos,
recogen cosechas.
Los bendice, y se multiplican,
y no les escatima el ganado.

Si menguan, abatidos por el peso
de infortunios y desgracias,
el mismo que arroja desprecio sobre los príncipes
y los descarría por una soledad sin caminos
levanta a los pobres de la miseria
y multiplica sus familias como rebaños.
 
Los rectos lo ven y se alegran,
a la maldad se le tapa la boca.
El que sea sabio, que recoja estos hechos
y comprenda la misericordia del Señor.
 
Ant. 3: Los rectos lo ven y se alegran y comprenden la misericordia del Señor.

V. Tu fidelidad, Señor, llega hasta las nubes.
R. Tus sentencias son como el océano inmenso.
 
 
PRIMERA LECTURA
 
Año I:
 
De la carta a los Romanos     11, 13-24
 
SI LA RAÍZ ES SANTA, OTRO TANTO LO SERÁN LAS RAMAS
 
A vosotros, gentiles, me dirijo ahora: Mientras yo sea apóstol de los gentiles -y ésta es mi misión-, haré honor a mi ministerio, por ver si consigo despertar la emulación de los de mi linaje, y logro salvar a algunos de ellos. Que, si su reprobación supone la reconciliación del mundo con Dios, ¿qué supondrá su reintegración sino vida que sale de la muerte?
Si las primicias son santas, lo será también la masa; y si la raíz es santa, otro tanto lo serán las ramas. Si algunas de las ramas han sido desgajadas, mientras tú, rama de olivo silvestre, has sido injertado en su lugar y has entrado a participar de la raíz y de la sustancia del olivo, no tienes por qué engreírte contra las ramas. Si te engríes contra ellas, ten entendido que no sustentas tú a la raíz, sino que la raíz te sustenta a ti.
Claro que me podrás replicar: «Las ramas han sido desgajadas para ser yo injertado en el olivo.» Muy bien. Han sido desgajadas por su incredulidad; pero quien te mantiene a ti es la fe. No tienes por qué engreírte. Más bien teme. Porque, si Dios no perdonó a las ramas legítimas, tampoco te perdonará a ti.
Considera, pues, la bondad y la severidad de Dios; severidad para con los que cayeron, y bondad para contigo, con tal que te mantengas sumiso a esta bondad. De otro modo, también tú serás desgajado.
En cuanto a los judíos, si no siguen aferrados a su incredulidad, serán injertados en el olivo; que poderoso es Dios para injertarlos de nuevo. En efecto, tú fuiste cortado de un olivo silvestre, al que por naturaleza pertenecías, y fuiste injertado en un olivo legítimo, extraño a tu condición natural. Pues bien, ¿cuánto mejor volverán a ser injertados en su propio olivo los judíos, que son ramas connaturales?
 
Responsorio     Cf. Rm 11, 23; 2Co 3, 16
 
R. Los que cayeron, si no siguen aferrados a su incredulidad, serán también injertados; * que poderoso es Dios para injertarlos de nuevo.
V. Cuando se vuelvan al Señor, será descorrido el velo de sus corazones.
R. Que poderoso es Dios para injertarlos de nuevo.
 
 
Año II:
 
Del libro del Génesis     25, 7-11. 19-34
 
MUERTE DE ABRAHAM. NACIMIENTO DE ESAÚ Y JACOB
 
Los años de la vida de Abraham fueron ciento setenta y cinco. Abraham expiró y murió en buena vejez, colmado de años, y se reunió con los suyos. Isaac e Ismael, sus hijos, lo enterraron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón, el hitita, frente a Mambré. En el campo que compró Abraham a los hititas fueron enterrados Abraham y Sara, su mujer. Muerto Abraham, Dios bendijo a su hijo Isaac, y éste se estableció en «Pozo del que vive y ve.»
Descendientes de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac. Cuando Isaac cumplió cuarenta años, tomó por esposa a Rebeca, hija de Betuel, el arameo, de Padán Aram, hermano de Labán, el arameo. Isaac rezó a Dios por su mujer, que era estéril. Dios lo escuchó, y Rebeca concibió. Pero las criaturas se agitaban en su seno,: y ella dijo:
«Si es así, ¿para qué seguir viviendo?»
Y fue a consultar al Señor; el cual le respondió:
«Dos naciones hay en tu vientre, dos pueblos se separan en tus entrañas. Un pueblo vencerá al otro, el mayor servirá al menor.»
Cuando llegó el momento de dar a luz, tenía dos gemelos en el seno. Salió primero uno, todo rojo, peludo
como un manto; y lo llamaron Esaú. Salió después su hermano, asiendo con la mano el talón de Esaú; y lo llamaron Jacob. Isaac tenía sesenta años cuando nacieron.
Crecieron los chicos; Esaú se hizo un experto cazador, hombre de campo, mientras que Jacob era un honrado beduino. Isaac prefería a Esaú, porque le gustaba comer la caza; y Rebeca prefería a Jacob.
Un día que Jacob estaba guisando un potaje, volvía Esaú del campo, exhausto, Esaú dijo a Jacob:
«Dame un plato de esa cosa roja, pues estoy agotado.»
Por eso se llama Edom,,que quiere decir «rojo». Jacob le contestó:
«Si me lo pagas con los derechos de primogénito,.».,<
Esaú dijo:
«Yo me voy a morir, ¿qué me importan los derechos de primogénito?»
Jacob le dijo:
«Júramelo primero.»
Y él se lo juró; y vendió a Jacob los derechos de primogénito. Entonces Jacob dio a Esaú pan y potaje de lentejas; él comió y bebió, y se puso en camino. Así malvendió Esaú sus derechos de primogénito.
 
Responsorio     Hb 12, 14. 15. 16. 17
 
R. Fomentad la paz con todos y la santificación; que nadie se vea privado de la gracia de Dios, * como Esaú, que por un plato vendió su primogenitura, y fue desechado.
V. No logró cambiar el parecer de su padre, aunque con lágrimas lo intentó.
R. Como Esaú, que por un plato vendió su primogenitura, y fue desechado.
 
 
SEGUNDA LECTURA (a elección):
 
Como segunda lectura puede tomarse una cualquiera del común de la Santísima Virgen Maríala del 22 de agostola del 7 de octubrela del 21 de noviembre, o bien la del sábado correspondiente, con sus respectivos responsorios.

También puede tomarse una cualquiera de las siguientes lecturas:
 
De los sermones de san Proclo de Constantinopla, obispo
 
(Sobre la Natividad del Señor, 1-2: PG65, 843-846)
 
EL AMIGO DE LOS HOMBRES SE HA HECHO HOMBRE NACIENDO DE LA VIRGEN
 
Alégrense los cielos, y las nubes destilen la justicia, porque el Señor se ha apiadado de su pueblo. Alégrense los cielos, porque, al ser creados en el principio, también Adán fue formado de la tierra virgen por el Creador, mostrándose como amigo y familiar de Dios. Alégrense los cielos, porque ahora, de acuerdo con el plan divino, la tierra ha sido santificada por la encarnación de nuestro Señor, y el género humano ha sido liberado del culto idolátrico. Las nubes destilen la justicia, porque hoy el antiguo extravío de Eva ha sido reparado y destruido por la pureza de la Virgen María y por el que de ella ha nacido, Dios y hombre juntamente. Hoy el hombre, cancelada la antigua condena, ha sido liberado de la horrenda noche que sobre él pesaba.

Cristo ha nacido de la Virgen, ya que de ella ha tomado carne, según la libre disposición del plan divino:La Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros; por esto la Virgen ha venido a ser madre de Dios. Y es virgen y madre al mismo tiempo, porque ha dado a luz a la Palabra encarnada, sin concurso de varón; y así, ha conservado su virginidad por la acción milagrosa de aquel que de este modo quiso nacer. Ella es madre, con toda verdad, de la naturaleza humana de aquel que es la Palabra divina, ya que en ella se encarnó, de ella salió a la luz del mundo, identificado con nuestra naturaleza, según su sabiduría y voluntad con las que obra semejantes prodigios. De ellos según la carne procede Cristo, como dice san Pablo.

En efecto, él fue, es y será siempre el mismo; mas por nosotros se hizo hombre; el amigo de los hombres se hizo hombre sin sufrir por eso menoscabo alguno en su divinidad. Por mí se hizo semejante a mí, se hizo lo que .no era aunque conservando lo que era. Finalmente, se hizo hombre para cargar sobre sí el castigo por nosotros merecido y hacernos de esta manera capaces de la adopción filial y otorgamos aquel reina, del cual pedimos que nos haga dignos la gracia y misericordia del Señor Jesucristo, al cual junto con el Padre y el Espíritu Santo, pertenece la gloria, el honor y el poder, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Responsorio     Sal 71, 6. 19; Ap 21, 3

R. Que baje como lluvia sobre el césped. * Que la gloria de Dios llene la tierra.
V. Ésta es la morada de Dios con los hombres, y acampará entre ellos; ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos.
R. Que la gloria de Dios llene la tierra.

o bien esta otra:

De los Sermones del beato Guerrico, abad 

(Sermón 1, En la Asunción dE santa María: PL 185, 187-189)

MARÍA, MADRE DE CRISTO Y MADRE DE LOS CRISTIANOS

Un solo hijo dio a luz María, el cual, así como es Hijo único del Padre celestial, así también es el hijo único de su madre terrena. Y esta única virgen y madre, que tiene la gloria de haber dado a luz al Hijo único del Padre, abarca, en su único hijo, a todos los que son miembros del mismo; y no se avergüenza de llamarse madre de todos aquellos en los que ve formado o sabe que se va formando Cristo, su hijo.

La antigua Eva, más que madre madrastra, ya que dio a gustar a sus hijos la muerte antes que la luz del día, aunque fue llamada madre de todos los vivientes, no justificó este apelativo; María, en cambio, realizó plenamente su significado, ya que ella, como la Iglesia de la que es figura, es madre de todos los que renacen a la vida. Es, en efecto, madre de aquella Vida por la que todos viven, pues al dar a luz esta Vida, regeneró en cierto modo a todos los que habían de vivir por ella.

Esta santa madre de Cristo, como sabe que, en virtud de este misterio, es madre de los cristianos, se comporta con ellos con solicitud y afecto maternal, y en modo alguno trata con dureza a sus hijos, como si no fuesen suyos, ya que sus entrañas, una sola vez fecundadas, aunque nunca agotadas, no cesan de dar a luz el fruto de piedad.

Si el Apóstol de Cristo no deja de dar a luz a sus hijos, con su solicitud y deseo piadoso, hasta ver a Cristo formado en ellos, ¿cuánto más la madre de Cristo? Y Pablo los engendró con la predicación de la palabra de verdad con que fueron regenerados; pero María de un modo mucho más santo y divino, al engendrar al que es la Palabra en persona. Es ciertamente digno de alabanza el ministerio de la predicación de Pablo; pero es más admirable y digno de veneración el misterio de la generación de María.

Por eso vemos cómo sus hijos la reconocen por madre, y así, llevados por un natural impulso de piedad y de fe, cuando se hallan en alguna necesidad o peligro, lo primero que hacen es invocar su nombre y buscar refugio en ella, como el niño que se acoge al regazo de su madre. Por esto creo que no es un desatino el aplicar a estos hijos lo que el profeta había prometido: Tus hijos habitarán en ti; salvando, claro está, el sentido originario que la Iglesia da a esta profecía.

Y si ahora habitamos al amparo de la madre del Altísimo, vivamos a su sombra, como quien está bajo sus alas, y así después reposaremos en su regazo, hechos partícipes de su gloria. Entonces resonará unánime la voz de los que se alegran y se congratulan con su madre: Y cantarán mientras danzan: Todas mis fuentes están en ti, santa Madre de Dios.

Responsorio     Mt 1, 20. 21; Mi 5, 3

R. Lo concebido en María es obra del Espíritu Santo; dará a luz un Hijo. * Él salvará a su pueblo de los pecados.
V. La Madre dará a luz, y el resto de sus hermanos retornarán.
R. ÉI salvará a su pueblo de los pecados.

o bien esta otra:

De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo

(Sobre el cementerio y la cruz, 2: PG 49, 396)

ADÁN Y CRISTO, EVA Y MARÍA

¿Te das cuenta, qué victoria tan admirable? ¿Te das cuenta de cuán esclarecidas son las obras de la cruz? ¿Puedo decirte algo más maravilloso todavía? Entérate cómo ha sido conseguida esta victoria, y te admirarás más aún. Pues Cristo venció al diablo valiéndose de aquello mismo con que el diablo había vencido antes, y lo derrotó con las mismas armas que él había antes utilizado. Escucha de qué modo.

Una virgen, un madero y la muerte fueron el signo de nuestra derrota. Eva era virgen, porque aún no había conocido varón; el madero era un árbol; la muerte, el castigo de Adán. Mas he aquí que de nuevo una Virgen, un madero y la muerte, antes signo de derrota, se convierten ahora en signo de victoria. En lugar de Eva está María; en lugar del árbol de la ciencia del bien y del mal, el árbol de la cruz; en lugar de la muerte de Adán, la muerte de Cristo. 

¿Te das cuenta de cómo el diablo es vencido en aquello mismo en que antes había triunfado? En un árbol el diablo hizo caer a Adán, en un árbol derrotó Cristo al diablo. Aquel árbol hacía descender a la región de los muertos; éste, en cambio, hace volver de este lugar a los que a él habían descendido. Otro árbol ocultó la desnudez del hombre, después de su caída; éste, en cambio, mostró a todos, elevado en alto, al vencedor, también desnudo. Aquella primera muerte condenó a todos los que habían de nacer después de ella; esta segunda muerte resucitó incluso a los nacidos anteriormente a ella. ¿Quién podrá contar las hazañas de Dios? Una muerte se ha convertido en causa de nuestra inmortalidad: éstas son las obras esclarecidas de la cruz, 

¿Has entendido el modo y significado de esta victoria? Entérate ahora cómo esta victoria fue lograda sin esfuerzo ni sudor por nuestra parte. Nosotros no tuvimos que ensangrentar nuestras armas, ni resistir en la batalla, ni recibir heridas, ni tan siquiera vimos la batalla, y, con todo, obtuvimos la victoria; fue el Señor quien luchó, y nosotros quienes hemos sido coronados. Por tanto, ya que la victoria es nuestra, imitando a los soldados, cantemos hoy, llenos de alegría, las alabanzas de esta victoria, y alabemos al Señor, diciendo: La muerte ha sido absorbida por la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?

Éstos son los admirables beneficios de la cruz en favor nuestro: la cruz es el trofeo eri¡:¡ido contra los demonios, la espada contra el pecado, la espada con la que Cristo atravesó a la serpiente; la cruz es la voluntad del Padre, la gloria de su Hijo único, el júbilo del Espíritu Santo, el ornato de los ángeles, la seguridad de la Iglesia, el motivo de gloriarse de Pablo, la protección de los santos, la luz de todo el orbe.

Responsorio

R. Por voluntad del Señor, que quiso restablecer nuestra dignidad, * Eva engendró a María, como una espina a una rosa.
V. Para que la virtud cubriera el pecado, y la gracia remediara la culpa.
R. Eva engendró a María, como una espina a una rosa.

o bien esta otra:

De la Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, del Concilio Vaticano segundo 

(Núms. 63-65)

MARÍA, TIPO DE LA IGLESIA

La Bienaventurada Virgen, por el don y la prerrogativa de la maternidad divina, con la que está unida al Hijo redentor, y por sus singulares gracias y dones, está. unida también íntimamente a la Iglesia. La Madre de Dios es tipo de la Iglesia, como ya enseñaba san Ambrosio, a saber: en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo.

Porque en el misterio de la Iglesia, que con razón también es llamada madre y virgen, la Bienaventurada Virgen María la precedió, mostrando en forma eminente y singular el modelo de la virgen y de la madre, pues creyendo y obedeciendo, engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre, y esto sin conocer varón, cubierta con la sombra del Espíritu Santo, como nueva Eva, prestando fe, no adulterada por duda alguna, no a la antigua serpiente, sino al mensaje de Dios. Dio a luz al Hijo, a quien Dios constituyó como primogénito entre muchos hermanos, a saber: los fieles a cuya generación y educación coopera con materno amor. 

Ahora bien, la Iglesia, contemplando su arcana santidad e imitando su caridad, y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, también ella es hecha madre, por la palabra de Dios fielmente recibida; en efecto, por la predicación y el bautismo engendra para la vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios. y también ella es virgen que custodia pura e íntegramente la fe prometida al Esposo e imitando a la madre de su Señor, por la virtud del Espíritu Santo, conserva virginalmente la fe íntegra, la sólida esperanza, la sincera caridad. 

Mientras que la Iglesia en la Santísima Virgen ya llegó a la perfección, por la que se presenta sin mancha ni arruga, los fieles, en cambio, aún se esfuerzan en crecer en la santidad venciendo al pecado; y por eso levantan sus ojos hacia María, que brilla ante toda la comunidad de los elegidos como modelo de virtudes. La Iglesia, reflexionando piadosamente sobre ella y contemplándola en la luz de la Palabra hecha hombre, llena de veneración, entra más profundamente en el sumo misterio de la encarnación y se asemeja más y más a su Esposo.

Porque María, que, habiendo entrado íntimamente en la historia de la salvación, en cierta manera une y refleja en sí las más grandes exigencias de la fe, mientras es predicada y honrada atrae a los creyentes hacia su Hijo y su sacrificio y hacia el amor del Padre. La Iglesia, a su vez, buscando la gloria de Cristo, se hace más semejante a su excelso modelo, progresando continuamente en la fe, la esperanza y la caridad, buscando y obedeciendo en todas las cosas la divina voluntad. 

Por lo cual, también en su obra apostólica con razón la Iglesia mira hacia aquella que engendró a Cristo, concebido por el Espíritu Santo y nacido de la Virgen, precisamente para que por la Iglesia nazca y crezca también en los corazones de los fieles. La Virgen en su vida fue ejemplo de aquel afecto materno, que debe animar también a quienes, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan para regenerar a los hombres. 

Responsorio 

R. Por la Virgen María se manifestó a los creyentes la salvación del mundo. * Su vida ínclita embellece a toda la Iglesia.
V. Celebremos con todo nuestro afecto la conmemoración de la santísima Virgen María.
R. Su vida ínclita embellece a toda la Iglesia.

La oración conclusiva como en las Laudes

CONCLUSIÓN

Después de la oración conclusiva, por lo menos en la celebración comunitaria, se añade:

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

Laudes

HIMNO

María, pureza en vuelo,
Virgen de vírgenes, danos
la gracia de ser humanos 
sin olvidarnos del cielo.

Enséñanos a vivir,
ayúdenos tu oración,
danos en la tentación
la gracia de resistir.

Honor a la Trinidad
por esta limpia victoria,
y gloria por esta gloria
que alegra la cristiandad. Amén.

SALMODIA
 
Ant. 1: Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.
 
Salmo 118, 145-152
 
Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
 
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
 
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
 
Ant. 1: Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.
 
 
Ant. 2: Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.
 
Cántico     Sb 9, 1-6. 9-11
DAME, SEÑOR, LA SABIDURÍA

Os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente … ningún adversario vuestro. (Lc 21, 15)

Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus creaturas,
y para que rigiese el mundo con santidad y justicia
y lo gobernase con rectitud de corazón.
 
Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
 
Pues aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.
 
Contigo está la sabiduría conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.
 
Mándala de tus santos cielos
y de tu trono de gloria envíala
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.
 
Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.
 
Ant. 2: Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.
 
 
Ant. 3: La fidelidad del Señor dura por siempre.
 
Salmo 116
INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA

Así es: los gentiles glorifican a Dios por su misericordia. (Rm 15, 8. 9)

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:
 
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
 
Ant. 3: La fidelidad del Señor dura por siempre.

LECTURA BREVE     (Ga 4, 4-5)

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

RESPONSORIO BREVE

V. Después del parto, ¡oh Virgen!, has permanecido intacta.
R. Después del parto, ¡oh Virgen!, has permanecido intacta.

V. Madre de Dios, intercede por nosotros.
R. ¡Oh Virgen!, has permanecido intacta.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Después del parto, ¡oh Virgen!, has permanecido intacta.

O bien:  (Is 61, 10)
Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas.

V. El Señor la eligió y la predestinó.
R. El Señor la eligió y la predestinó.

V. La hizo morar en su templo santo.
R. Y la predestinó.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor la eligió y la predestinó.

O bien: (Ap 12, 1)
Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.

V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
R. El Señor está contigo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Antífona: Celebremos con todo nuestro afecto la conmemoración de la santísima Virgen María, para que ella interceda por nosotros ante nuestro Señor Jesucristo.
O bien: El Señor te ha bendecido, santa Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra.
O bien: Tú has engendrado, Virgen inmaculada, al que ha venido del cielo y has dado un Salvador al mundo; así nos ha sido devuelta la vida que habíamos perdido.
O bien: Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres. Aleluya.
O bien: Virgen inmaculada y santa, ninguna alabanza es digna de ti, pues por ti hemos recibido a nuestro Redentor, Jesucristo nuestro Señor.
O bien: Tú eres la gloria de Jerusalén; tú, la alegría de Israel; tú, el orgullo de nuestra raza.

Cántico de Zacarías     Lc 1, 68-79
EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Se puede repetir la antífona

PRECES

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:

      Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente, 
      haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada,
      líbranos de toda ocasión de pecado.

Salvador del mundo, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz, 
      por su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos.

Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como madre,
      haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente: Padre nuestro.

O bien:
Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:

      Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Salvador del mundo, tú que con la eficacia de tu redención preservaste a tu Madre de toda mancha de pecado,
      líbranos también a nosotros de toda culpa.

Redentor nuestro, tú que hiciste de la inmaculada Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo,
      haz también de nosotros templos de tu Espíritu.

Palabra eterna del Padre, que enseñaste a María a escoger la parte mejor,
      ayúdanos a imitarla y a buscar el alimento que perdura hasta la vida eterna.

Rey de reyes, que elevaste contigo a tu Madre en cuerpo y alma al cielo,
      haz que aspiremos siempre a los bienes celestiales.

Señor del cielo y de la tierra, que has colocado a tu derecha a María reina,
      danos el gozo de tener parte en su gloria.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente: Padre nuestro.

Oración

Se dice la oración propia o, en su defecto, una de las siguientes:

Tiempo ordinario:

Señor Dios todopoderoso, haz que, por la intercesión de santa María, la Virgen, nosotros, tus hijos, gocemos de plena salud de alma y cuerpo, vivamos alegres en medio de las dificultades del mundo y alcancemos la felicidad de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

O bien:
Perdona, Señor, las culpas de tus fieles y haz que quienes no logramos agradarte con nuestros actos seamos salvados por la intercesión de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina contigo.

O bien:
Ven en ayuda de nuestra debilidad, Dios de misericordia, y haz que, al recordar hoy a la Madre de tu Hijo, por su intercesión nos veamos libres de nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

O bien:
Que venga en nuestra ayuda, Señor, la poderosa intercesión de la Virgen María; así nos veremos libres de todo peligro y gozaremos de tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

O bien:
Concédenos, Señor, la valiosa intercesión de la Virgen María, cuya gloriosa memoria hoy celebramos, y danos parte en los dones de tu amor por la intercesión de aquella a la que hiciste llena de gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

O bien:
Te pedimos, Señor, que la maternal intercesión de la Madre de tu Hijo libre de los males del mundo y conduzca a los gozos de tu reino a los fieles que se alegran al saberse protegidos por la Virgen María. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

CONCLUSIÓN

Después de la oración, por lo menos en la celebración comunitaria, se añade:

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

hora intermedia
 
 
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
    Gloria. Aleluya.
 
 
HIMNO
 
Se dice el himno propio de la Hora
 
 
SALMODIA
 
Ant. 1: Da fianza, Señor, en favor de tu siervo. 
 
Salmo 118, 121-128
 
Practico la justicia y el derecho,
no me entregues a mis opresores;
da fianza en favor de tu siervo,
que no me opriman los insolentes;
mis ojos se consumen aguardando
tu salvación y tu promesa de justicia.
 
Trata con misericordia a tu siervo,
enséñame tus leyes;
yo soy tu siervo: dame inteligencia,
y conoceré tus preceptos;
es hora de que actúes, Señor:
han quebrantado tu voluntad.
 
Yo amo tus mandatos
más que el oro purísimo;
por eso aprecio tus decretos
y detesto el camino de la mentira.
 
Ant. 1: Da fianza, Señor, en favor de tu siervo. 
 
 
Ant. 2: Contemplad al Señor y quedaréis radiantes.
 
Salmo 33
EL SEÑOR, SALVACIÓN DE LOS JUSTOS

Habéis saboreado lo bueno que es el Señor. (1Pe 2, 3)

I
 
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.
 
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
 
Contempladlo y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
 
El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.
 
Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.
 
Ant. 2: Contemplad al Señor y quedaréis radiantes.
 
 
Ant. 3: El Señor está cerca de los atribulados.
 
II
 
Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?
 
Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.
 
Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
 
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
 
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
 
La maldad da muerte al malvado,
y los que odian al justo serán castigados:
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él.
 
Ant. 3: El Señor está cerca de los atribulados.
 
 
LECTURA BREVE
 
Tercia     1S 15,22
 
¿Acaso se complace el Señor en los holocaustos y sacrificios, como en la obediencia a la palabra del Señor? Mejor es obedecer que sacrificar; mejor la docilidad que la grasa de los carneros.
 
V. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra.
R. Al que sigue buen camino
    le haré ver la salvación de Dios.
 
Oremos:
 
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Cristo nuestro Señor.
 
Sexta     Ga 5, 26; 6, 2
 
No busquemos la vanagloria, provocándonos y teniéndonos envidia mutuamente. Ayudaos a llevar mutuamente vuestras cargas, y así cumpliréis la ley de Cristo.
 
V. Ved qué paz y qué alegría, convivir los hermanos unidos.
R. Allí manda el Señor la bendición.
 
Oremos:
 
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Cristo nuestro Señor.
 
Nona     Mi 6, 8
 
Se te ha dado a conocer, oh hombre, lo que es bueno, lo que Dios desea de ti: simplemente que practiques la justicia, que ames la misericordia, y que camines humildemente con tu Dios.
 
V. Mi alegría es el camino de tus preceptos.
R. Señor, no olvidaré tus palabras.
 
Oremos:
 
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de la santísima Virgen María, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Cristo nuestro Señor.
 
 
CONCLUSIÓN
 
Después de la oración, por lo menos en la celebración comunitaria, se añade:
 
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
 
 
 
I Vísperas

INVOCACIÓN INICIAL.

V. Dios mío ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.
    Gloria. Aleluya.

HIMNO

Hoy rompe la clausura
del surco empedernido
el grano en él hundido
por nuestra mano dura;
y hoy da su flor primera
la rama sin pecado
del árbol mutilado
por nuestra mano fiera.
 
Hoy triunfa el buen Cordero
que, en esta tierra impía,
se dio con alegría
por el rebaño entero;
y hoy junta su extraviada
majada y la conduce
al sitio en que reluce
la luz resucitada.
 
Hoy surge, viva y fuerte,
segura y vencedora,
la Vida que hasta ahora
yacía en honda muerte;
y hoy alza del olvido
sin fondo y de la nada
al alma rescatada
y al mundo redimido. Amén.
 
 
SALMODIA
 
Ant. 1: Desead la paz a Jerusalén.
 
Salmo 121
LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Os habéis acercado al monte de Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo. (Hb 12, 22)

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
 
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
 
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
 
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
 
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
 
Ant. 1: Desead la paz a Jerusalén.
 
 
Ant. 2: Desde la aurora hasta la noche mi alma aguarda al Señor.
 
Salmo 129
DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR

Él salvará a su pueblo de los pecados. (Mt 1, 21)

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
 
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
 
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
 
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
 
Ant. 2: Desde la aurora hasta la noche mi alma aguarda al Señor.
 
 
Ant. 3: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.
 
Cántico     Flp 2, 6-11
CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL
 
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
 
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
 
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
 
Ant. 3: Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.
 
 
LECTURA BREVE     2Pe 1, 19-20
 
Tenemos confirmada la palabra profética, a la que hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en vuestro corazón. Ante todo habéis de saber que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; pues nunca fue proferida alguna por voluntad humana, sino que, llevados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios.
 
 
RESPONSORIO BREVE
 
V. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
 
V. Su gloria se eleva sobre los cielos.
R. Alabado sea el nombre del Señor.
 
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
 
 
CÁNTICO EVANGÉLICO
 
Ant.: Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura. Aleluya.
 
Cántico de la Santísima Virgen María     Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR
 
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
 
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
 
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
 
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
 
Ant.: Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura. Aleluya.
 
 
PRECES
 
Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en él, y digámosle:
 
    Míranos y escúchanos, Señor.
 
Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, tú que nos purificaste con tu sangre
    no permitas que olvidemos nunca tus beneficios
 
Haz que aquellos a quienes elegiste como ministros de tu Evangelio
    sean siempre fieles y celosos dispensadores de los misterios del reino.
 
Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las naciones
    para que cuiden con interés de los pobres y postergados.
 
Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causa de su raza, color, condición social, lengua o religión
    y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.
 
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
 
A los que han muerto en tu amor dales también parte en tu felicidad
    con María y con todos tus santos.
 
Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios: por eso nos atrevemos a decir: Padre nuestro.
 
 
Oración
 
Dirige, Señor, la marcha del mundo, según tu voluntad, por los caminos de la paz, y que tu Iglesia se regocije con la alegría de tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
 
 
CONCLUSIÓN
 
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amen
  
  
  
Completas
  
  
INVOCACIÓN INICIAL
  
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
    Gloria. Aleluya.
 
 
EXAMEN DE CONCIENCIA
 
Es muy de alabar que, después de la invocación inicial, se haga el examen de conciencia, el cual en la celebración comunitaria puede concluirse con alguna de las fórmulas del acto penitencial de la misa.
 
 
HIMNO
 
Cuando acabamos el día
te suplicamos, Señor,
nos hagas de centinela
y otorgues tu protección.
 
Que te sintamos: contigo
sueñe nuestro corazón
para cantar tus loores
de nuevo al salir el sol.
 
Danos vida saludable,
alienta nuestro calor,
tu claridad ilumine
la oscuridad que llegó..
 
Dánoslo, Padre piadoso,
por Jesucristo, el Señor,
que reina con el Espíritu
Santo vivificador. Amén.
 
 
SALMODIA
 
Ant. 1: Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.
 
Salmo 4
ACCIÓN DE GRACIAS

El Señor hizo maravillas al resucitar a Jesucristo de entre los muertos. (S. Agustín)

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.
 
Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?
Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
 
Temblad y no pequéis, reflexionad
en el silencio de vuestro lecho;
ofreced sacrificios legítimos
y confiad en el Señor.
 
Hay muchos que dicen: “¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?”
 
Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino.
 
En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú solo, Señor, me hacer vivir tranquilo.
 
Ant. 1: Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.
 
 
Ant. 2: Durante la noche, bendecid al Señor.
 
Salmo 133
ORACIÓN VESPERTINA EN EL TEMPLO

Alabad al Señor, sus siervos todos, los que le teméis, pequeños y grandes. (Ap 19, 5)

Y ahora bendecid al Señor,
los siervos del Señor,
los que pasáis la noche
en la casa del Señor:
 
Levantad las manos hacia el santuario,
y bendecid al Señor.
 
El Señor te bendiga desde Sión:
el que hizo cielo y tierra.
 
Ant.: Durante la noche, bendecid al Señor.
 
 
LECTURA BREVE     Dt 6, 4-7
 
Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.
 
 
RESPONSORIO BREVE
 
V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
 
V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.
 
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
 
 
CÁNTICO EVANGÉLICO
 
Ant.: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
 
Cántico de Simeón     Lc 2, 29-32
CRISTO, LUZ DE LAS NACIONES Y GLORIA DE ISRAEL
 
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,
 
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
 
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
 
Ant.: Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
 
 
Oración
 
Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
 
 
CONCLUSIÓN
 
V. El Señor todopoderoso nos conceda un noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.
 
 
 
ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
 
I
 
Madre del Redentor, virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella de mar,
ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.
 
Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.
 
Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.
 
II
 
Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.
 
Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.
 
III
 
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra,
Dios te salve.
 
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
 
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
 
Oh clemente, oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
 
IV
 
Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios,
no desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.

Liturgia de las Horas. Tomo III

Según el Rito Romano.

 

Fuente: www.curas.com.ar

 

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: VIII Domingo, Tiempo Ordinario. Ciclo A. 2 de marzo, 2014.


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: VIII Domingo, Tiempo Ordinario.  Ciclo A. 2 de marzo, 2014.

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos hermanos todos a esta Asamblea de los hijos de Dios. Hoy es el VIII Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A. Estamos en el umbral del tiempo preparado por el Señor, para nosotros, en el que debemos examinar nuestra actitud ante Dios y los demás, época de hacer penitencia, para limpiar nuestros corazones y presentarnos limpios y puros ante el Señor, se trata de la Cuaresma, que iniciaremos el próximo día 5 de marzo, ¨Miércoles de Ceniza¨, invitamos a todos a participar de este día penitencial, el que celebraremos a las ____, aquí en la parroquia. (Comunidad, capilla, etc.). Por otra parte, en este día nos llama el Señor a ser fieles, a poner toda nuestra confianza en El. Advirtiéndonos que nuestra verdadera preocupación debe ser no salirnos del reino o señorío de Dios, no perderle como Señor, no dejar de ser siervo suyo. De pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

 

1.- Nuestra primera lectura de hoy es del profeta Isaías, lectura que podríamos decir es toda una expresión que nunca volveremos a encontrar en el Antiguo Testamento. Dios se nos revela como una madre, expresión que fue transferida por el apóstol San Juan a la idea de la paternidad de Dios, porque Dios no tiene sexo. Aunque en su simplicidad infinita nos hable con las limitaciones de este. Es una expresión profunda, íntima y expresiva de la ternura y amor divinos. Escuchemos.

2.- Continuamos leyendo la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios. En la lectura de hoy el apóstol nos señala que el evangelizador no es inventor o descubridor de una nueva teoría, sino simplemente administrador de los misterios de Dios. Por eso siempre habrá de estar a la escucha, esperando  ese roció constante de lo alto, expresando con esto que no suplanta a Cristo, sino que es un siervo suyo, y lo que se busca en él es que sea fiel. Escuchemos.

3.- En el evangelio de hoy el Señor nos dice que la competencia de Dios no es el prójimo, sino el dinero, convirtiéndose en ídolo, acaparando así la adoración del corazón. Utilizando una serie de imágenes, tomadas de la vida de la naturaleza, nos impulsa a poner toda nuestra confianza en Dios. Por lo tanto, debemos descartar de la vida la preocupación-angustia, lo que nos repite cuatro veces en este texto. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

 

 

 

 

 

Oración de los Fieles: VIII  Domingo, Tiempo Ordinario.  Ciclo A. 2 de marzo, 2014.

Celebrante

El Señor nos invita en este dia a buscar, en primer lugar y por encima de todo, su reino y su justicia, nos indica que esta debe ser nuestra principal preocupación, ya que por medio de esta nos introducirá en la vida verdadera y definitiva, por eso les decimos:

AYUDANOS A ALCANZAR TU REINO, SEÑOR

MONITOR

1.- Por el Papa Francisco y todos los obispos del mundo, para que el Señor les de la fortaleza y sabiduría necesarias para guiarnos hacia el Reino de Dios.

ROGUEMOS AL SEÑOR

2.- Por los gobernantes de las naciones, para que en todas sus decisiones, tengan presente la justicia de Dios.

ROGUEMOS AL SEÑOR

3.- Para que en nuestra vida impere el amor a Dios, sobre todas las cosas.

ROGUEMOS AL SEÑOR

4.- Para que entremos al tiempo penitencial por excelencia que se avecina con un corazón arrepentido y salgamos de el, limpios y puros de corazón, disponible siempre para servir a Dios y a nuestros hermanos.

ROGUEMOS AL SEÑOR

5.- Por los enfermos de nuestra comunidad, por los que se han dirigido al Señor por medio de la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas,  y los del mundo entero, para que el Señor en su infinita Misericordia les de su salud espiritual y corporal.

ROGUEMOS AL SEÑOR

6.- Por nuestro párroco, para que Dios le anime, le proteja, y le dé la sabiduría y fortaleza para guiarnos durante el tiempo fuerte que se avecina, entrando en el con la marca de la ceniza en nuestras frentes y saliendo de el con la marca del Señor en nuestros corazones.

ROGUEMOS AL SEÑOR

Celebrante

Padre amado, escucha las intenciones que te hemos dirigido y las que quedan en nuestros corazones y ayudanos a servirte a ti siempre, sobre todas las cosas. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor.

Amen