Moniciones y Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos todos a la Eucaristía de este Domingo Decimonoveno del Tiempo Ordinario, en el que venimos a dar gracias a Dios por todos los beneficios que nos da a diario. Estamos terminando el año de la Fe, y para que lo tengamos bien presente, la liturgia de hoy nos hablará sobre esta, se nos dirá que esta es ¨seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve¨, esto lo podríamos traducir con la palabra confianza, pero sobre todo en Dios, para entender que la confianza cristiana es esperanza a secas, pero esperanza total. También el Señor nos pide que estemos vigilantes, preparados, porque a la hora que menos pensemos llegara el Hijo del Hombre, por esto cada uno tiene que asumir el compromiso de lo que Dios le ha dado y conforme a su cumplimiento será retribuido. De pie para recibir al Celebrante y su acompañante con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nuestra primera lectura de hoy es del libro de la Sabiduría, en esta escucharemos un breve relato de la noche en que Dios libero al pueblo de Israel del dominio de los Egipcios, esta fue una noche trágica para los egipcios, porque murieron todos sus primogénitos y noche salvífica para los israelitas, porque, a la vista de aquella catástrofe, el faraón otorgo la libertad al pueblo elegido. Escuchemos con atención.

2.- La segunda lectura de hoy es de la carta a los Hebreos. La primera preocupación del autor es presentarnos una definición de la fe, haciéndolo de una forma magistral, tomando como ejemplo a los hombres ejemplares del Antiguo Testamento, presentándonoslo como campeones de la fe, con la finalidad de que la acción de estos sea un nuevo incentivo para que nosotros los cristianos sigamos sus huellas y permanezcamos de modo perseverante en el ejercicio de la fe. Escuchemos.

3.- El evangelio de este domingo esta tomado del libro de Lucas, en esta perícopa encontraremos una de las revelaciones fundamentales de todo el evangelio: ¨no temas, pequeño rebaño; porque su Padre ha tenido a bien darles el reino¨, pero el hecho de que Dios sea nuestro Padre y vivamos ya el misterio de su reino es a la vez una exigencia, por eso el Señor nos invita a ¨atesorar para ese reino¨, para eso tenemos que convertir nuestros bienes en limosna, hacer que nuestra vida sea una alegría para el triste y ayuda para el pobre. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013
Celebrante
Pidamos a Dios nuestro Padre que nos dé un corazón grande y fuerte, para ver con claridad los valores del su Reino y para dar la vida por ellos, por esto decimos:
FORTALECE, SEÑOR, NUESTRA FE
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, obispos, sacerdotes, diáconos y todos los consagrados y consagradas al Señor, para que su fe sea cada día más fuerte y esperanzadora.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes de las naciones, para que cada día se empeñen más en socorrer a los más necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
3.- – Para que el Señor ilumine nuestros ojos para que podamos reconocerle en los acontecimientos y sobre todo en los necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Para que el Señor fortalezca nuestra esperanza en el futuro de la humanidad, para que nunca falte la fe y el amor.
OREMOS AL SEÑOR
5.- Para que nuestra vida siempre este apoyada en los valores permanentes de su Reino y no en los bienes que perecen.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que esta siga siendo esperanza para todos aquellos que buscan el Reino de Dios y su justicia.
OREMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros y nuestras familias para que cada día nos preocupemos más en cumplir los compromisos que hemos asumido con el Reino y así seamos esperanza para los más necesitados de nuestras comunidades.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Dios Padre Nuestro, las peticiones que te hemos dirigido y las que quedan en nuestros corazones. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen.

Moniciones y Oración de los Fieles: XVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 4 de agosto de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 4 de agosto de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a la gran fiesta de los hijos de Dios y hermanos del Señor. Iniciamos la décimo octava semana del Tiempo Ordinario. Las liturgia de hoy nos llama a poner nuestros sentidos en las cosas verdaderas, las que vienen de arriba, que desterremos de una vez y para siempre el sentido de las cosas del mundo que nos invitan a comer y a beber que mañana moriremos, porque esto es un sin sentido, que nos lleva a alejarnos del Reino de Dios. Nuestra respuesta a esto, como cristianos, es «vivir como Jesús»: vivir confiados en las manos del Padre Dios, buscando el Reino como lo más principal. «Lo demás vendrá por añadidura». Nos ponemos de pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes, con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
1.- Nuestra primera lectura de hoy, tomada del libro del Eclesiastés o Qohélet, este libro pertenece a los llamados sapienciales. El sabio Qohélet es un autor, por lo menos, desconcertante. La pregunta que mueve toda la reflexión de su libro es ésta: “¿Qué provecho saca el hombre de todos los afanes que persigue bajo el sol?” y su respuesta: vanidad de vanidades (se puede traducir también por vaciedad, sin sentido…) todo es vanidad. Escuchemos.
2.- Seguimos leyendo la carta del apóstol Pablo a los Colosenses. La intención de esta carta es afirmar la supremacía de Jesucristo por encima de toda realidad cósmica, terrena o supraterrena. En esta ocasión Pablo nos introduce en la gran apertura hacia el reino de Dios, despojarnos del hombre viejo y revestirnos del hombre nuevo, sería interesante que nosotros al levantarnos cada día dijéramos ¨por lo menos hoy, seré un hombre o mujer nuevo¨. Escuchemos
3.- El evangelio de hoy, va en la misma línea sapiencial que la 1ª lectura: el ser humano busca sin descanso la alegría y la felicidad, pero en torno a esta búsqueda planean serios peligros. Uno de ellos: poner la felicidad en la acumulación insaciable de bienes, la codicia. Ante esto el Señor Jesús nos dice: “eviten toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida”. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 4 de agosto de 2013
Celebrante
El Señor nos llama hoy a despojarnos de todo sentimiento de codicia, a no amontonar riquezas, por eso pidámosle que nuestros sentimientos siempre estén disponibles para alcanzar el Reino de Dios. Digámosle
SEÑOR, POR LO MENOS HOY, SERÉ UN HOMBRE NUEVO
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, nuestros Obispos y sacerdotes para que Dios los llene de la sabiduría necesaria, para dirigir la Iglesia, por el camino que nos conduce hasta Tu Reino.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud, Rio 2013, para que estos tengan la sabiduría de necesaria para llevar el evangelio a sus ambientes.
OREMOS AL SEÑOR
3.- Para que nosotros seamos capaces de despojarnos de las cosas del mundo y ofrecer nuestras vidas como hostias consagradas al Señor.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Por nuestros familiares, amigos, conocidos y todo aquel que encontremos en este día, sin importar el medio que sea, que de alguna forma se han alejado de Dios, para que el Señor les toque sus corazones y estos se despojen del hombre viejo.
OREMOS AL SEÑOR
5.-Por el compromiso asumido Por la Obra Por Cristo…Mas, Más, Más; para que el Señor le de la sabiduría para seguir anunciando el Reino de Dios, en todas las naciones.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por nuestra comunidad, en especial por nuestro Párroco (N) para que cada día nos empeñemos más en la difusión de la Palabra de Dios.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Recibe Padre amoroso, las suplicas que te hemos dirigido, para que estas nos conviertan en verdaderos hijos tuyos, siempre dispuestos a dejarlo todo por seguirte. Te lo pedimos en nombre de tu Hijo, Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen

Ordinario de la Misa (Formularios para la XVI Semana Tiempo Ordinario). Ciclo C. 21 de julio al 27 de julio, 2013.


Ordinario de la Misa (Formularios para la XVI Semana Tiempo Ordinario). Ciclo C. 21 de julio al 27 de julio, 2013.
Ordinario de la Misa
Ritos iniciales
Plegaria Eucaristica
Rito de Comunion
Rito de Conclusion
Bendicion Solemne
Oraciones Misas Dominicales y Cotidianas. (XIII Semana)
Prefacios (I y II)
Ritos iniciales
1. Reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar, con los ministros, mientras se entona el canto de entrada.

Cuando llega al altar, habiendo hecho con los ministros una inclinación profunda, venera el altar con un beso y, si es oportuno, inciensa la cruz y el altar. Después se dirige con los ministros a la sede.

Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

El pueblo responde: Amén.

2. Después el sacerdote, extendiendo las manos, saluda al pueblo, diciendo:

La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
el amor de Dios Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos ustedes

O bien:

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre,
y Jesucristo el Señor,
estén con todos ustedes.

O bien:

El Señor esté con ustedes.
_________________________________________________________
El obispo, en vez de las anteriores fórmulas, en este primer saludo dice:
La paz esté con ustedes.
_________________________________________________________
El pueblo responde: Y con tu espíritu.
Acto penitencial
El domingo, especialmente en el tiempo pascual, en lugar del acto penitencial habitual, en algunas ocasiones puede hacerse la bendición y aspersión del agua en memoria del Bautismo, como aparece en el Apéndice II.
4. A continuación se hace el acto penitencial, al que el sacerdote invita a los fieles, diciendo:
I
Hermanos:
Para celebrar dignamente estos sagrados misterios,
reconozcamos nuestros pecados.

O bien:
El Señor Jesús,
que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía,
nos llama ahora a la conversión.
Reconozcamos, pues, que somos pecadores
e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

O bien:
Humildes y penitentes, como el publicano en el templo,
acerquémonos al Dios justo,
y pidámosle que tenga piedad de nosotros,
que también nos reconocemos pecadores.

O bien:
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros
y nos reconcilia con el Padre.
Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento,
para acercarnos a la mesa del Señor.

O bien:
Pidamos perdón a Dios de todo corazón.

O bien, pero sólo en los domingos, y durante la octava de Pascua:
En el día en que celebramos la victoria de Cristo
sobre el pecado y sobre la muerte,
confesemos nuestra necesidad de la misericordia del Padre
para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos hacen en común la fórmula de la confesión general:

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión;

Y, golpeándose el pecho, dicen:

por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Luego, prosiguen:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

Sigue la absolución del sacerdote.

Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
2
O bien (segunda forma del acto penitencial):
5. El sacerdote invita a los fieles al acto penitencial con una de las invitaciones anteriores u otras breves palabras.

Se hace una breve pausa de silencio. Después el sacerdote dice:
Señor, ten misericordia de nosotros.

El pueblo responde: Porque hemos pecado contra ti.

El sacerdote prosigue:
Muéstranos, Señor, tu misericordia.

El pueblo responde: Y danos tu salvación

Sigue la absolución del sacerdote:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la Vida eterna.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
7. Siguen las invocaciones: Señor, ten piedad (Kyrie eléison), si no se han dicho ya en alguna de las fórmulas del acto penitencial.

V. Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

V. Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

V. Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Se pueden tomar las melodías del Gradual Romano.

8. A continuación, cuando está prescrito, se canta o se dice el himno:

Gloria a Dios en el Cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.

9. Acabado el himno, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Oremos

Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo.

Entonces, el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración colecta, al final de la cual, el pueblo aclama:

Amén.
____________________________________________________________________________
La colecta termina siempre con la conclusión larga.
Si la oración se dirige al Padre:
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que es Dios y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Si se dirige al Padre, pero hacia el final de la oración se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Si la oración se dirige al Hijo:
Que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo
y eres Dios, por los siglos de los siglos.
____________________________________________________________________________
Liturgia de la Palabra
10. Después, el lector se dirige al ambón y lee la primera lectura, que todos escuchan sentados.

Para indicar el final de la lectura, el lector dice:
Palabra de Dios.

Todos responden: Te alabamos, Señor.

11. El salmista, o el cantor, canta o recita el salmo, y el pueblo pronuncia la respuesta.

12. Después, si hay segunda lectura, el lector la lee desde el ambón, como la primera.

Para indicar el final de la lectura, el lector dice:
Palabra de Dios.

Todos responden: Te alabamos, Señor.

13. Sigue el Aleluia, u otro canto determinado por las rúbricas, según lo requiera el tiempo litúrgico.

14. Mientras tanto, si se usa incienso, el sacerdote lo pone en el incensario. Después, el diácono que va a proclamar el Evangelio, profundamente inclinado ante el sacerdote, pide la bendición, diciendo en voz baja:
Padre, dame tu bendición.

El sacerdote, en voz baja, dice:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios,
para que anuncies dignamente su Evangelio.
En el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.

El diácono se signa con la señal de la cruz y responde:
Amén.

Pero si no está presente el diácono, el sacerdote, inclinado ante el altar, dice en secreto:
Purifica mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso,
para que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio.

15. Después el diácono, o el sacerdote, se dirige al ambón, acompañado por los ministros que llevan el incienso y los cirios, si es oportuno, y dice:
El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde: Y con tu espíritu.

El diácono, o el sacerdote:
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san según san N.

Y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y sobre su frente, labios y pecho.

El pueblo aclama: Gloria a ti, Señor.

Luego el diácono, o el sacerdote, si se usa incienso, inciensa el libro y proclama el Evangelio.

16. Acabado el Evangelio, el diácono o el sacerdote, dice:
Palabra del Señor.

Todos responden: Gloria a ti, Señor Jesús.

Si la aclamación es cantada, pueden usarse otras respuestas de alabanza a Jesucristo como las siguientes:
Tu palabra, Señor, es la verdad,
y tu ley nuestra libertad.

O bien:
Tu palabra, Señor,
es lámpara que alumbra nuestros pasos.

O bien:
Tu palabra, Señor,
permanece por los siglos.

Después besa el libro, diciendo en secreto:
Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados.

17. Luego se hace la homilía, que corresponde al sacerdote o al diácono, y que debe hacerse obligatoriamente todos los domingos y fiestas de precepto; se recomienda en los otros días.

18. Acabada la homilía, cuando está prescrito, se canta o se dice el Símbolo o Profesión de fe:
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre;
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo,

En estas palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nosotros fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Profeso un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

19. En lugar del Símbolo Niceno-Constantinopolitano, sobre todo en el tiempo de Cuaresma y en el tiempo de Pascua, se puede emplear el Símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, también llamado «de los Apóstoles».

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor,

En las palabras que siguen, hasta María Virgen, todos se inclinan.

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los Santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

20. Después se hace la oración universal u oración de los fieles.

La oración universal u oración de los fieles se desarrolla de la siguiente manera:
Invitatorio

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición.
Intenciones

Las intenciones son propuestas por un diácono o, si no lo hay, por un lector o por otra persona idónea.

El pueblo manifiesta su participación con una invocación u orando en silencio.

La sucesión de intenciones ordinariamente debe ser la siguiente:
a) Por las necesidades de la Iglesia.
b) Por los gobernantes y por la salvación del mundo entero.
c) Por aquellos que se encuentran en necesidades particulares.
d) Por la comunidad local.
Conclusión.

El sacerdote termina la plegaria común con una oración conclusiva.
PLEGARIA EUCARÍSTICA I
O CANON ROMANO
83. V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

Sigue el prefacio, dicho según las rubricas, que se concluye:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

84. El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CP
Padre misericordioso,
te pedimos humildemente
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,

Junta las manos y dice:
que aceptes

Traza el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente, diciendo:
y bendigas + estos dones,
este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,

Con las manos extendidas, prosigue:
ante todo, por tu Iglesia santa y católica,
para que le concedas la paz, la protejas,
la congregues en la unidad
y la gobiernes en el mundo entero,
con tu servidor el Papa N.,
con nuestro Obispo N., (Aquí se puede hacer mención del Obispo Coadjutor o Auxiliar, de acuerdo con la Ordenación general del Misal Romano, n. 149).
y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad,
promueven la fe católica y apostólica.

________________________________________
El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:
conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el ordinario diocesano, dice:
con mi hermano N., Obispo de esta iglesia de N.,
conmigo, indigno siervo tuyo,
________________________________________

85. Conmemoración de los vivos.
Cl
Acuérdate, Señor,
de tus hijos N. y N.

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.

Después, con las manos extendidas prosigue:
y de todos los aquí reunidos,
cuya fe y entrega bien conoces;
por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados
y la salvación que esperan,
te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen,
este sacrificio de alabanza,
a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

86. Conmemoración de los santos.
C2
Reunidos en comunión con toda la Iglesia,
veneramos la memoria,
ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María,
Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;
la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires
Pedro y Pablo, Andrés,
[Santiago y Juan,
Tomás, Santiago, Felipe,
Bartolomé, Mateo,
Simón y Tadeo;
Lino, Cleto, Clemente, Sixto,
Cornelio, Cipriano,
Lorenzo, Crisógono,
Juan y Pablo,
Cosme y Damián,]
y la de todos los santos;
por sus méritos y oraciones
concédenos en todo tu protección.

(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

________________________________________
87. Con las manos extendidas, prosigue:
CP
Acepta, Señor, en tu bondad,
esta ofrenda de tus servidores
y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días,
líbranos de la condenación eterna
y cuéntanos entre tus elegidos.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)
________________________________________

88. Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:
CC
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo amado,
Jesucristo, nuestro Señor.

Junta las manos.

89. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse claramente y con precisión, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras.
Él mismo, la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
________________________________________

tomó pan en sus santas y venerables manos,

Eleva los ojos,
y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso,
dando gracias te bendijo,
lo partió,
y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora, haciendo genuflexión.

90. Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz glorioso
en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo,
y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo genuflexión.

91. Luego dice una de las siguientes fórmulas:
CP
Éste es el Misterio de la fe.

O bien:
Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
________________________________________
O bien:
CP
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz,
anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien:
CP
Éste es el Misterio de la fe, Cristo se entregó por nosotros.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Salvador del mundo, sálvanos,
que nos has liberado por tu cruz y resurrección.
________________________________________
92. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CC
Por eso, Padre,
nosotros, tus servidores,
y todo tu pueblo santo,
al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor;
de su santa resurrección del lugar de los muertos
y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado,
el sacrificio puro, inmaculado y santo:
pan de vida eterna
y cáliz de eterna salvación.

93.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda
y acéptala,
como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura
de tu sumo sacerdote Melquisedec.

94. Inclinado, con las manos juntas, prosigue:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo,
por manos de tu ángel,
para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
al participar aquí de este altar,

Se endereza y se signa, diciendo:
seamos colmados de gracia y bendición.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

95.Conmemoración de los difuntos.
Con las manos extendidas dice:
C3
Acuérdate también, Señor,
de tus hijos N. y N.,
que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.

Después, con las manos extendidas, prosigue:
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

96. Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:
C4
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,

Con las manos extendidas prosigue:
que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea
de los santos apóstoles y mártires,
Juan el Bautista, Esteban,
Matías y Bernabé,
[Ignacio, Alejandro,
Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua,
Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia, Anastasia,]
y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos,
sino conforme a tu bondad.

Junta las manos:
CP
Por Cristo, Señor nuestro.

97. Y continúa:
Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.

98. Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:
CP o CC
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:
Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN
124. Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

O bien:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios,
digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

O bien:
El amor de Dios a sido derramado en nuestros corazones
con el Espíritu Santo que se nos ha dado;
movidos por ese Espíritu digamos con fe y esperanza:

O bien:
Antes de participar en el banquete de la Eucaristía,
signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna,
oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

O bien:
Recemos con humildad y confianza diciendo:

Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el Cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

125. Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.

Junta las manos.

El pueblo concluye la oración aclamando:
Tuyo es el Reino,
tuyo el poder y la gloria
por siempre, Señor.

126. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles:
«La paz les dejo, mi paz les doy»,
no tengas en cuenta nuestros pecados
sino la fe de tu Iglesia,
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.

Junta las manos.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

El pueblo responde: Amén.

127. El sacerdote, vuelto hacia al pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.

El pueblo responde: Y con tu espíritu.

128. Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
Démonos fraternalmente la paz

O bien:
Como hijos de Dios, intercambiemos ahora
un signo de comunión fraterna.

O bien:
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz,
démonos la paz como signo de reconciliación.

O bien:
En el Espíritu de Cristo resucitado,
démonos fraternalmente la paz.

Y todos, según las costumbres del lugar, se intercambian un signo de paz, de comunión y de caridad. El sacerdote da la paz al diácono o al ministro.

129. Después toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena y pone una partícula dentro del cáliz, diciendo en secreto:
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo,
unidos en este cáliz,
sean para nosotros
alimento de vida eterna.

130. Mientras tanto se canta o se dice:
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

Esta aclamación puede repetirse varias veces, si la fracción del pan se prolonga. La última vez se dice: danos la paz.

131. A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:
Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo,
que por voluntad del Padre,
cooperando el Espíritu Santo,
diste con tu muerte la Vida al mundo,
líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre,
de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos
y jamás permita que me separe de ti.

O bien:
Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre
no sea para mí un motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu piedad
me sirva para defensa de alma y cuerpo,
y como remedio de salvación.

132.El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevada sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Este es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Y, juntamente con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya
bastará para sanarme.

133. El sacerdote, vuelto hacia el altar, dice en secreto:
El Cuerpo de Cristo me proteja para la Vida eterna.

Y comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.

Después toma cáliz, y dice en secreto:
La Sangre de Cristo me guarde para la Vida eterna.

Y bebe reverentemente la Sangre de Cristo.

134. Después toma la patena o la píxide y se acerca a los que van a comulgar. Muestra el pan consagrado a cada uno, sosteniéndolo un poco elevado y le dice:
El Cuerpo de Cristo.

El que va a comulgar responde: Amén.

Y comulga.

El diácono, si distribuye la sagrada Comunión, lo realiza de la misma manera observan los mismos ritos.

135. Si se comulga bajo las dos especies se observa el rito descrito en su lugar.

136. Cuando el sacerdote ha comulgado el Cuerpo de Cristo, comienza el canto de comunión.

137. Finalizada la Comunión, el sacerdote o el diácono, o el acólito, purifica la patena sobre el cáliz y también el cáliz.

Mientras hace la purificación, el sacerdote dice en secreto:
Haz, Señor, que recibamos con un corazón limpio
el alimento que acabamos de tomar,
y que el don que nos haces en esta vida
nos sirva para la vida eterna.

138. Después el sacerdote puede volver a la sede. Si se considera oportuno, se puede dejar un breve espacio de silencio sagrado o entonar un salmo o algún cántico de alabanza.

139. Luego, de pie en el altar o en la sede, el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.

Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se haya hecho antes. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración después de la comunión.
____________________________________________________________________________
La oración después de la comunión termina con la conclusión breve.

Si la oración se dirige al Padre:
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Si la oración se dirige al Padre,
pero al final de la misma se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos

Si la oración se dirige al Hijo:
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
____________________________________________________________________________
El pueblo, al terminar, aclama: Amén.
RITO DE LA CONCLUSIÓN
140. Siguen, si es necesario, breves avisos para el pueblo.

141. Después tiene lugar la despedida. El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde:
Y con tu espíritu.

El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
La bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo, + y el Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
142. En algunos días u ocasiones, a ésta fórmula de bendición precede, según las rúbricas, otra fórmula de bendición más solemne o una oración sobre el pueblo.
____________________________________________________________________________
143. En la Misa pontifical el celebrante recibe la mitra y, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.

Todos responden:
Y con tu espíritu.

El celebrante dice:
Bendito sea el nombre del Señor.

Todos responden:
Desde ahora y para siempre.

El celebrante dice:
Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:
Que hizo el cielo y la tierra.

Entonces el celebrante, habiendo recibido el báculo, si lo usa, dice:
La bendición de Dios todopoderoso,

Y, haciendo tres veces la señal de la cruz sobre el pueblo, añade:
Padre, + Hijo, + y Espíritu + Santo,
descienda sobre ustedes.

Todos responden: Amén.
____________________________________________________________________________
144. Luego el diácono, o el mismo sacerdote, con las manos juntas, vuelto hacia el pueblo, dice:
Pueden ir en paz.

O bien:
La alegría del Señor sea nuestra fuerza.
Pueden ir en paz.

O bien:
Glorifiquen al Señor con su vida.
Pueden ir en paz.

O bien:
En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien, especialmente en los domingos de pascua:
Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado.
Pueden ir en paz.

El pueblo responde:
Demos gracias a Dios.

145. Después el sacerdote venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha inclinación profunda con los ministros, se retira.

145. Si inmediatamente sigue alguna acción litúrgica, se omite el rito de despedida.
BENDICIONES AL FINAL DE LA MISA
Y ORACIONES SOBRE EL PUEBLO
BENDICIONES SOLEMNES
El diácono o, a falta de éste, el mismo sacerdote, dice: Inclinados, reciban la bendición. Luego el sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la bendición y todos responden: Amén.

7. Ascensión del Señor
Dios todopoderoso
los bendiga en este día en que su Hijo subió al cielo
y les abrió la entrada de la gloria
para llegar a estar junto a él.
R. Amén.

Cristo, que se apareció a sus discípulos
después de su Resurrección,
se manifieste también a ustedes lleno de misericordia,
cuando venga para el juicio final.
R. Amén.

Y al proclamarlo glorioso junto al Padre,
les conceda la alegría de experimentar que permanece con ustedes
hasta el fin del mundo, como lo ha prometido.
R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.

1. El tiempo « durante el año » comprende 34 ó 33 semanas. Comienza el lunes siguiente al domingo después del 6 de enero y continúa hasta el comienzo de la Cuaresma; comienza nuevamente el lunes después del domingo de Pentecostés y termina el sábado anterior al primer domingo de Adviento.

2. Los domingos y las semanas del tiempo « durante el año » se cuentan del modo siguiente:

a) El domingo en que se celebra la fiesta del Bautismo del Señor ocupa el lugar del primer domingo « durante el año »; la semana que le sigue es la primera de este tiempo. Los demás domingos y semanas se enumeran en orden progresivo hasta el comienzo de la Cuaresma.

b) Después de Pentecostés, cuando hay treinta y cuatro semanas « durante el año », la numeración interrumpida por la Cuaresma se continúa en la semana que sigue al domingo de Pentecostés, teniendo en cuenta, sin embargo, que la Misa del domingo de Pentecostés y de la solemnidad de la Santísima Trinidad ocupan el lugar de las misas dominicales. Pero cuando hay treinta y tres semanas « durante el año », se omite la primera semana que debería tomarse después de Pentecostés.

3. Por lo tanto, en el Misal se presentan treinta y cuatro misas para los domingos y ferias de este tiempo, que se utilizan según los principios siguientes:

a) En los domingos, como de costumbre, se utiliza la Misa que corresponde al número del domingo del tiempo « durante el año », a no ser que coincida con una solemnidad o fiesta que corresponda celebrar en ese día.

En las ferias puede decirse cualquiera de las treinta y cuatro Misas, teniendo en cuenta la utilidad pastoral de los fieles.

4. En estos domingos se canta o se dice el Gloria y se dice el Credo, pero se omiten en las ferias.

5. En los domingos se dice alguno de los prefacios dominicales del tiempo «durante el año», a no ser que se elija una Plegaria eucarística con prefacio propio; en las ferias se dice alguno de los prefacios comunes.

6. Para la comunión se proponen dos antífonas, la primera tomada de los salmos y la otra, generalmente, del Evangelio. Puede elegirse cualquiera de las dos, según las circunstancias, prefiriendo, sin embargo, la que mejor concuerde con el Evangelio del día.
MISAS DOMINICALES Y COTIDIANAS
XVI DOMINGO «DURANTE EL AÑO»
Antífona de entrada Sal 53, 6. 8
Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén.
Te ofreceré un sacrificio voluntario,
daré gracias a tu nombre porque es bueno.

Oración colecta
Señor nuestro, mira con bondad a tus servidores
y multiplica en nosotros los dones de tu gracia,
para que, fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad,
perseveremos con asidua vigilancia
en el cumplimiento de tus mandamientos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Padre Santo, por el sacrificio único de tu Hijo
llevaste a la perfección las ofrendas de la antigua Ley;
te pedimos que recibas la oblación de tus fieles
y la santifiques como lo hiciste con la ofrenda de Abel,
para que los dones presentados en honor de tu nombre
sirvan para la salvación de todos.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión Sal 110, 4-5
El Señor hizo portentos memorables, es bondadoso y compasivo;
dio alimento a sus fieles.

O bien: Ap 3, 20
Dice el Señor: Yo estoy junto a la puerta y llamo;
si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Oración después de la comunión
Padre, ayuda con bondad a tu pueblo,
que has alimentado con los sacramentos celestiales;
concédele apartarse del pecado
y comenzar una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO COMÚN I
EL UNIVERSO RESTAURADO POR CRISTO
72. Este prefacio se dice en las Misas del tiempo “durante el año” que carecen de prefacio propio.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

En él has querido restaurar todas las cosas,
y hacernos participar a todos de su plenitud.
Él, que era de condición divina, se anonadó a sí mismo,
y por su Sangre derramada en la cruz pacificó todas las cosas;
y así, constituido Señor del universo,
es fuente de salvación eterna
para cuantos creen en él.

Por eso, unidos a los coros de los ángeles,
cantamos el himno a tu gloria,
diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO COMÚN II
LA SALVACIÓN POR CRISTO
73. Este prefacio se dice en las Misas del tiempo “durante el año” que carecen de prefacio propio.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Tú creaste al hombre por amor,
y aunque condenado justamente,
con tu misericordia lo redimiste,
por Cristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles celebran tu gloria,
te adoran las dominaciones, se estremecen las potestades.
En el cielo te aclaman con alegría las virtudes celestiales
y los santos serafines.
Permítenos asociarnos a sus voces,
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Fuentes: Misal Romano
y Leccionario IV (Ferias del Tiempo Ordinario

Moniciones y Oración de los Fieles: XVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 21 de julio de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 21 de julio de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a esta Asamblea de los hijos de Dios, en la que celebramos el misterio de la presencia del Señor en la Eucaristía. En este Domingo el Décimo Sexto del Tiempo Ordinario, aprenderemos lo que significa el valor de la escucha de la Palabra de Dios, sin entrar en la teoría del valor de la contemplación sobre la acción y que el Reino de Dios no puede dejarse distraer por una preocupación demasiado exclusiva de las realidades que vivimos y que esta escucha es todo, menos ocasional. Por otra parte les recordamos que estamos a una semana del inicio de la Jornada Mundial de la Juventud, en la que miles de jóvenes de todo el mundo, incluyendo de nuestro país, se encontraran con el Papa Francisco, este evento será celebrado en la ciudad de Rio, en Brazil, lo que será la primera visita del Papa a Latinoamérica, por lo que deberán tener presente esta jornada en sus oraciones, para que esos jóvenes se encuentren con el rostro del Señor y esto despierte en ellos la ¨sed de la esperanza, sed de Dios¨ ¨ser discípulos de Cristo y ¨ser misioneros¨ De pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes, con la alegría del canto de entrada..
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura de hoy, nos encontramos con una escena familiar. Abraham, sentado ante la tienda, recibe la visita del Señor. Este texto tiene tres rasgos fundamentales: la fe de Abraham al reconocer al Señor. La hospitalidad con que se recibe al Señor y la familiaridad de Dios con Abraham y su familia. Es un bello ejemplo de la relación y acogida de Dios por el ser humano, la única posible para caminar. Escuchemos.
2.- En la segunda lectura de hoy volvemos a encontrar el pensamiento de Pablo sobre el misterio de Dios y su revelación por medio de la predicación y lo que Pablo aporta a esa revelación por el sufrimiento. Cristo revela la riqueza de Dios en la pobreza de la cruz y el apóstol será el distribuidor de la misma a hombres y mujeres. Escuchemos.
3.- En su camino a Jerusalén, Jesús va formando a sus seguidores en las actitudes indispensables para llegar a ser verdaderos discípulos. Una de esas actitudes es la de escuchar atenta y serenamente su Palabra. Actitud que exige romper con el ritmo loco e interminable de la vida cotidiana para ponerse, serena y atentamente, a los pies del Maestro. Esta elección que a los ojos de la eficiencia puede parecer superficial e inútil, es una condición fundamental para llegar a ser un auténtico discípulo. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.
Oración de los Fieles: XVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 21 de julio de 2013
Celebrante
Presentemos al Señor con la actitud de partir del que escucha atentamente Su Palabra, nuestras peticiones y digámosle con confianza:
SEÑOR, AYUDANOS A ESCUCHAR TU PALABRA CON ATENCIÓN
Monitor
1.- Por el Papa Francisco para que el Señor le asista plenamente en la dirección de la Iglesia, y sobre todo en su encuentro con los jóvenes, en la Jornada Mundial de Ríos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, para que el Señor les fortalezca cada día más en la escucha de Su Palabra.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por los gobernantes del mundo, especialmente el de nuestro país, para que la Palabra del Señor, los oriente en las funciones que desempeñan.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por los enfermos para que el Señor les conceda la salud y la paz y encuentren el consuelo que necesitan en la escucha de la Palabra de Dios.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por los jóvenes, en especial por aquellos que estarán representando a la juventud del mundo en la Jornada Mundial de la Juventud, junto al Papa Francisco, para que en ello nazca la sed de la esperanza de Dios.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que el Señor conceda, por su infinita misericordia, salud espiritual y corporal, a los que se han dirigido El, por este medio.
ROGUEMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros, reunidos en esta Eucaristía, para que aprendamos a escuchar atenta y serenamente la Palabra del Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre amoroso, las intenciones que te hemos dirigidos y la que están en nuestros corazones, te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amen

Moniciones y Oración de los Fieles: XV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 14 de julio de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 14 de julio de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Con alegría les damos la bienvenida a esta Eucaristía, del décimo quinto domingo del Tiempo Ordinario, estamos en el pórtico de entrada de la semana que podríamos llamar de ¨la entrega a los demás¨, entrega que tiene que ser con la fuerza del amor que viene de Dios, ya que sin este no es posible conseguirla. Hoy el Señor nos llama a ser comprensivo con el que sufre, con todo aquel que tenga la necesidad de recibir nuestra ayuda, porque la realidad de nuestro amor al prójimo se juega en el campo de las relaciones simplemente interhumanas. Es allí donde tiene que penetrar el mandamiento de Dios y transformar nuestra existencia. De pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes, entonando el canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura de hoy, tomada del libro del Deuteromio, es una invitación a observar la ley del Señor, recordándonos que esta no es inalcanzable para nosotros, todo lo contrario es una mediación que hace accesible al Dios que muchos consideran distante y al hacerla nuestra podemos pronunciarla con nuestra boca, memorizarla y meterla en nuestro interior. Escuchemos.
2.- La segunda lectura es de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses, comunidad que no fue fundada personalmente por Pablo, sino por Epafras. Por las palabras del apóstol parece que la predicación que habían recibido no les había dado a entender la grandiosidad del ¨evangelio¨ de Pablo. Por ese este se emplea a fondo en presentar de una manera impresionante, todo el acontecimiento de la salvación, representada por Cristo. Escuchemos
3.- El evangelio que escucharemos hoy, profundiza más lo que significa el cumplimiento de la ley de Dios, si bien esta en nuestros corazones, ese cumplimiento tiene que trascender, pasar de nosotros o sea del yo al tú, entendiendo que amar al prójimo consiste en ayudar al marginado o al que sufre cualquier tipo de dolencia. Cuando amamos realmente, superamos al maligno e introducimos a Cristo en nuestro mundo. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 14 de julio de 2013
Celebrante
El Señor nos llama a sentir como nuestras las necesidades de nuestros hermanos, poniendo en práctica la ley que has sembrado en nuestros corazones, por eso le decimos:
DANOS, SEÑOR, LAS GRACIAS, PARA SOCORRER AL NECESITADO.
Monitor
1.- Pidamos al Señor, por el Papa Francisco, para que este continúe predicando la predilección por los más pobres y necesitados.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por nuestros Obispos, presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas para que el Señor les anime siempre en el compromiso que tienen de atender las necesidades de su pueblo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por nuestros gobernantes y los del mundo entero, para que estos siempre busquen el bien de los pueblos, que el Señor les ha permitido dirigir.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por los que no encuentran trabajo, para que Dios, nuestro padre amoroso, les ayude a conseguir un empleo digno y estable.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por los jóvenes que estarán reunidos con el Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud, del 23 al 28 de este mes, para que estos muestren al mundo un testimonio de una fe vida, transformadora y esto impregne el rostro de Cristo en cada joven.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas; para que esta continúe siendo como un faro que alumbra el camino del Señor, alrededor del mundo entero.
ROGUEMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros, reunidos en este día del Señor, para que nuestros corazones se llenen del amor de Dios y demos el paso sincero de comprometernos con las necesidades de nuestro prójimo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre amoroso, las necesidades que te hemos presentado y la que quedan en nuestros corazones. Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen


Moniciones y Oración de los Fieles: XIV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 7 de julio de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Saludos a todos los presentes, en esta asamblea, en la que nos reunimos para alabar a nuestro Señor Jesús; en este día debemos sentirnos enviados, como los 72 del evangelio de hoy, el Señor lo hace con un esquema sencillo, con instrucciones precisas, la misión no será fácil; debe llevarse a cabo en medio de la pobreza, sin alforjas ni provisiones. La misión es urgente y nada puede estorbarla, por eso no pueden detenerse a saludar durante el camino; tampoco los discípulos deben forzar a nadie para que los escuchen pero sí es el deber anunciar el Reino de Dios, porque lo único que cuenta es el hombre nuevo, que es capaz de superar la tragedia del pecado y realizar el proceso de la resurrección de Jesús, para vivir como persona nueva. De pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura de hoy, el profeta Isaías nos presenta a una Jerusalén consolada por Dios y su consuelo es ofrecido como lo hace la madre generosa que brinda sus pechos a los hijos de sus entrañas, la vemos solicita rebosante de felicidad y brindándose a todos sus hijos, a cuantos la lloraron en su desconsuelo y la siguen amando en su triunfo mesiánico. Escuchemos con atención.
2.- En este domingo concluimos la lectura de la carta del Apóstol Pablo a los Gálatas, como punto final, el apóstol reafirma dos de sus temas preferidos. Para los judíos la circuncisión era una muestra clara del cumplimiento de la Ley, pero Pablo les dice a los Gálatas que la salvación no proviene de la ley sino de Cristo. Y se apoya en la Cruz, signo de ignominia para los romanos, los paganos y los judíos, que ahora es el signo de la victoria y de la salvación, y por eso Pablo se gloría en ella, como también todos los cristianos, porque de ella brota la vida. Escuchemos.
3.- Por segunda ocasión, en el evangelio de Lucas, el Señor envía a sus discípulos a la misión de evangelizar, los envía de dos en dos. A su regreso estos llegan llenos de alegría, porque hasta los demonios se sometían al nombre de Jesús. El Señor manifiesta también su alegría, porque El rechaza cualquier forma de dominio, pero exhorta a los discípulos a no vanagloriarse por las cosas de este mundo, que lo importante es tener el nombre inscrito en el cielo. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XIV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 7 de julio de 2013
Celebrante
Presentemos al Señor con la actitud de partir a la misión que Él nos envía y dispuesto a asumir este reto les decimos:
CONVIÉRTENOS, SEÑOR, EN OBREROS PARA TU MIES
Monitor
1.- Por el Papa Francisco para que el Señor le asista, le conceda salud y vida para que siga conduciendo a la Iglesia por el camino correcto.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, para que el Señor los anime siempre a llevar el Evangelio a todos los rincones de la tierra.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por los gobernantes del mundo, especialmente el de nuestro país, para que entiendan que su principal prioridad son los más pobres y necesitados.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por los enfermos para que el Señor les conceda la salud y la paz y sientan con nuestro trato que ellos son llamados a formar parte del Reino de Dios.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por los jóvenes, en especial por aquellos que estarán representando a la juventud del mundo en la Jornada Mundial de la Juventud, junto al Papa Francisco, para que el Señor les ilumine y se conviertan en obreros fieles para la mies del Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que esta continúe contribuyendo a la proclamación del Reino de Dios por el mundo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros, reunidos en esta Eucaristía, para que entandamos el llamado que nos hace el Señor, en este día, para convertirnos en Evangelizadores fieles y así inscribir nuestros nombres en el cielo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre amoroso, las intenciones que te hemos dirigidos y la que están en nuestros corazones, te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amen

MONICIONES – ORACIÓN DE LOS FIELES – LECTURAS XIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO. CICLO C. 30 DE JUNIO, 2013.


MONICIONES – ORACIÓN DE LOS FIELES – LECTURAS
XIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO. CICLO C. 30 DE JUNIO, 2013.
Moniciones y Oración de los Fieles: XIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 30 de junio de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Sean todos bienvenidos a esta asamblea, a la que hemos sido convocados por Cristo-Jesús, nuestro Señor, en este decimo-tercer domingo del tiempo ordinario. Las lecturas de hoy tienen un tema común: las exigencias de la vocación. En ellas descubrimos cómo subyace la necesidad del desprendimiento, de la renuncia, del abandono de las cosas y personas como exigencia para seguir a Jesús. Por eso, no existe respuesta a la llamada para ponerse al servicio del Reino de Dios, en aquellos que anteponen a Jesús condiciones o intereses personales. El seguimiento de Jesús es una invitación y un don de Dios, pero al mismo tiempo exige nuestra respuesta esforzada. Es pues un don y una conquista. De pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes, con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.-En la primera lectura tomada del primer libro de los Reyes, nos narra la vocación del profeta, Eliseo, nos dice que estaba arando su finca con doce yuntas de bueyes cuando lo encuentra Elías. Éste le echa encima su manto y con esto adquiere sobre él como cierto derecho. Eliseo no sabe negarse; abandona su familia y se pone al servicio de Dios. Se dan en el caso de Eliseo las condiciones de una vocación especial: llamada de Dios, respuesta a la llamada, ruptura con el pasado y nuevo género de vida al servicio de su misión. Escuchemos.
2.- Nunca como hoy el ser humano ha sido tan sensible a la libertad; el ser humano prefiere la pobreza y la miseria antes que la falta de libertad. Pablo, en su carta a los Gálatas nos dice con relación a este tema: el cristiano es libre: la vocación cristiana es vocación a la libertad, esta libertad nos la conquistó Cristo; la libertad se expresa y alcanza su plenitud en el amor, nos advierte que la verdadera libertad, la que viene del Espíritu, libera de la esclavitud de la carne y del egoísmo Escuchemos con atención.
3.- El evangelista Lucas, nos enseña, con el relato del Evangelio de hoy, que el desprendimiento exigido por Jesús a los tres candidatos a su seguimiento, es radical e inmediato. Nos dará, incluso, la impresión de una cierta dureza de parte de Jesús. Pero todo está puesto bajo el signo de la urgencia. El seguimiento de Jesús es una invitación y un don de Dios, pero al mismo tiempo exige nuestra respuesta esforzada. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 30 de junio de 2013
Celebrante
El Señor nos alerta hoy sobre cual es nuestra vocación, entendamos que nuestra principal vocación es parecernos cada día mas a Dios, por eso pidamos las gracias necesarias, diciendo:
AYUDANOS A ALCANZAR LA PLENITUD EN EL AMOR
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que Dios, nuestro Padre providente, les de cada día más las gracias necesarias para mantenerse unidos a Él.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.-Para que el llamado a descubrir nuestra vocación, nos anime a orar con más intensidad por el aumento en nuestros jóvenes de las vocaciones sacerdotales y religiosas en el mundo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.-Por los gobernantes del mundo, para que el Señor, les ilumine y entiendan que su vocación principal es la ayuda a los más pobres y necesitados.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.-Por todos los perseguidos, encarcelados y desempleados, para que en nuestro auxilio y ayuda, encuentren y sientan las manos amorosas del Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.-Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que cada día tenga más fortaleza y entrega en la difusión de la Palabra de Dios, por el mundo.
6.- Por los enfermos, para que en nuestra entrega a ellos encuentren las manos amorosas de la Virgen María, madre del Señor y madre nuestra.
ROGUEMOS AL SEÑOR
7.-Por nuestra comunidad Parroquial, para cada día más aportemos nuestra cuota de sacrificio, para seguir al Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre las súplicas que te hemos dirigido y las que han quedado en nuestros corazones, te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amen
LECTURAS XIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO. CILCO C. 30 DE JUNIO, 2013

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 16b. 19-21

El Señor dijo a Elías: «A Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti».
Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.
Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: «Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré».
Elías le respondió: «Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?»
Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 15, 1-2a. 5. 7-11 (R.: cf. 5a)

R. Señor, Tú eres la parte de mi herencia.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Señor, Tú eres mi bien».
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz,
¡Tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja,
¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor:
Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra,
se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás la Muerte
ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

Me harás conocer el camino de la vida,
saciándome de gozo en tu presencia,
de felicidad eterna
a tu derecha. R.
Ustedes han sido llamados para vivir en libertad
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 5, 1. 13-18

Hermanos:
Ésta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.
Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor. Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros.
Yo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne. Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.

Palabra de Dios.

ALELUIA 1Sam 3, 9; Jn 6, 68c

Aleluia.
Habla, Señor, porque tu servidor escucha;
Tú tienes palabras de vida eterna.
Aleluia.

EVANGELIO
Se encaminó decididamente hacia Jerusalén.
Te seguiré adonde vayas
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 51-62

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de Él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?» Pero Él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: «¡Te seguiré adonde vayas!»
Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza».
Y dijo a otro: «Sígueme». Él respondió: «Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre». Pero Jesús le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios».
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos». Jesús le respondió: «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios».

Palabra del Señor.
Fuente Lecturas: Leccionario Dominical Romano