Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: Segundo Domingo después de Navidad. Ciclo A. 5 de enero, 2014.


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: Segundo Domingo después de Navidad. Ciclo A. 5 de enero, 2014.

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos todos a esta asamblea Eucarística del Segundo Domingo después de Navidad. Con la alegría característica del cristiano les deseamos a todos un Feliz y Venturoso año 2014 que en este nuevo año nuestra entrega al Señor crezca cada día más. La liturgia de hoy nos llama a identificarnos con la sabiduría de Dios, para que nos dejemos ganar por ella, haciéndonos una invitación a saciarnos de sus frutos, para comprender que la Iglesia es un proyecto de Dios y a comprender plenamente que por Jesús vino la gracia, pero una gracia incalculable, y que a través de El tenemos la revelación de Dios como Nuestro Padre. Dispongamos nuestros corazones para alabar y bendecir a Dios, nos ponemos de pie y entonamos el canto de entrada para recibir al Celebrante y sus acompañantes.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

 

1.- La primera lectura de hoy es del libro del Eclesiástico. En ella escucharemos como la sabiduría en persona canta a sus propias excelencias. Antes de manifestarse a los hombres, la sabiduría preexistía  ya junto a Dios, se identifica por una parte con la palabra de Dios, presentada en forma de persona, y por otra como una niebla que cubre la tierra, a la manera del espíritu que cubra la superficie del caos al comienzo de la creación. Pongamos atención.

2.- La segunda lectura de hoy, de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios, inicia con la primera parte del himno que sirve de introducción a la carta. Sabemos que un elemento integrante de las primitivas asambleas litúrgicas era la recitación de salmos e himnos. Como todo himno religioso empieza por Dios. Dios es bendecido por nosotros, porque previamente Dios había derramado  sobre la humanidad, toda suerte de bendiciones espirituales. Escuchemos.

3.- El prólogo del evangelio de Juan es una pieza de valor único. Como los demás evangelistas lo antepone a su obra para presentarnos al protagonista de su narración. A diferencia de ellos no se queda en el Bautista y el bautismo de Jesús, ni en el nacimiento virginal. Él llega hasta los orígenes. Y estos orígenes se remontan a la eternidad misma de Dios. En actitud de reverencia nos ponemos de pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

 

 

 

Oración de los Fieles: Segundo Domingo después de Navidad. Ciclo A. 5 de enero, 2014.

Celebrante

Roguemos a Dios Padre Todopoderoso quien nos has hecho sus hijos adoptivos, para que se digne llenarnos con sus bienes. Respondemos:

SEÑOR, TODO LO ESPERAMOS DE TI

MONITOR

1 – Por la Santa Iglesia de Dios esparcida por todo el mundo y reunida de una manera especial el domingo, día del Señor: para que al celebrar las fiestas de Navidad, volvamos a nacer todos a una vida de justicia, de libertad, de amor y de paz.

ROGUEMOS AL SEÑOR

2 – Por nuestro Santo Padre Francisco, y por los obispos de todo el mundo, para que Dios les dé prudencia y acierto en la constante tarea de renovación de la Iglesia.

ROGUEMOS AL SEÑOR

3 – Por todas las naciones del mundo para que reine en ellas la hermandad universal que Cristo nos ha traído con su Nacimiento.

ROGUEMOS AL SEÑOR

4- Por los pobres, por los marginados, por los enfermos, los solitarios y los abandonados; por los prisioneros, los desterrados, los perseguidos y los que sufren los horrores de la guerra y del terrorismo: para que a todos ellos, en estos días de Navidad, les llegue nuestro consuelo y sientan más cerca el amor y la paz.

ROGUEMOS AL SEÑOR

5.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo….Mas, Mas, Mas, para que Dios, Padre Todopoderoso, las atienda conforme a su santa voluntad, dándoles a todos su salud espiritual y corporal

ROGUEMOS AL SEÑOR

5- Por nosotros que celebramos esta Eucaristía; por los que no han podido o no han querido venir para que todos juntos esperemos la llegada del reino definitivo que Jesús nos anuncia con su Nacimiento.

ROGUEMOS AL SEÑOR

Escucha Padre de Misericordia, las  oraciones que te hemos dirigido y las que quedan en nuestros corazones y que tu bien conoces. Por Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor.

Amén

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: Sagrada Familia de Nazaret. Ciclo A. 29 de diciembre, 2013


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: Sagrada Familia de Nazaret. Ciclo A. 29 de diciembre, 2013

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MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos hermanos, todos, Feliz Navidad, con la gran alegría que sentimos en nuestros corazones, al estar celebrando el nacimiento de Nuestro Salvador, Cristo- Jesús, iniciamos esta Eucaristía, en la que recordamos a La Sagrada Familia de Nazaret, Jesús, María y José. En las relaciones cristianas el núcleo familiar tiene una importancia muy especial, ya que este es una de las maneras de rendir tributo a Dios, Nuestro Padre, incluso es una de las maneras de borrar los pecados, mediante la piedad hacia ellos, podríamos decir que es parecida a la ley del talión: la conducta observada con tus padres, esa misma observaran tus hijos contigo De pie para recibir a nuestro ministro, representante del Señor, con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

 

1.- Las relaciones familiares constituyen una de las áreas en las que se tiene ocasión de practicar la devoción a Dios. La primera lectura de hoy, del libro del Eclesiástico, se refiere a las actitudes que han de observar los hijos frente a los padres, el que respeta a sus padres tendrá un cumulo de buenas obras y méritos como fuente de recompensas. Escuchemos.

2.- En nuestra segunda lectura de hoy, tomada de la carta de Pablo a los Colosenses, el apóstol nos enumera una serie de virtudes positivas que constituyen el acto de investidura del hombre nuevo. Pero no se trata de la dimensión individual, sino más bien de la comunitaria: entrañas de misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, tolerancia mutua y por encima de todo el amor, que es el vínculo de la perfección. Escuchemos.

3.-En el evangelio de hoy del libro de Mateo, escucharemos un relato de la crueldad de Herodes, dirigida al recién nacido, rey de los judíos, pero José ayudado por la intervención divina, se va a Egipto, estableciéndose finalmente en Nazaret, por razones de seguridad, ya que en Judea reinaba Arquelao el más cruel de los hijos de Herodes, que ya había muerto. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

 

 

 

Oración de los Fieles: Sagrada Familia de Nazaret. Ciclo A. 29 de diciembre, 2013

Celebrante

Con gran alegría por el nacimiento del Hijo de Dios, nos unimos  a la Sagrada Familia de Nazaret, para que por su intersección, Dios Padre, infinitamente todopoderoso, nos conceda los bienes que con nuestras intenciones les pedimos. Y les decimos

TE LO PEDIMOS POR JESÚS, MARÍA Y JOSÉ

MONITOR

1.- Por el Papa Francisco para siga recibiendo las fuerzas y gracias necesarias para cumplir  la misión que Dios le ha encomendado

ROGUEMOS AL SEÑOR

2.- Por todos los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, para que se inunden de la sencillez y amor de la Sagrada Familia

ROGUEMOS AL SEÑOR

3.- Por los gobernantes de todo el mundo, y especialmente por los de nuestro país para sepan servir con honradez al pueblo que ha confiado en ellos.

ROGUEMOS AL SEÑOR

4.- Por  los grupos y asociaciones de nuestra parroquia, que trabajan en favor de las familias, para que estén siempre a tiempo y solicitas en el servicio a las familias más necesitadas.

ROGUEMOS AL SEÑOR

5.- Por los grupos y organizaciones que alrededor del mundo luchan contra el establecimiento y extensión de las leyes de interrupción del embarazo (aborto) para que reciban la solidaridad de todos.

ROGUEMOS AL SEÑOR

6.- Por nosotros que, confiando en la Sagrada Familia, nos hemos acercado a Ti, Dios Padre, en la presente Eucaristía, para que sepamos entenderte siempre

ROGUEMOS AL SEÑOR

Celebrante

Recibe, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, estas plegarias que te presentamos con amor. Por el mismo Jesucristo, que contigo reina, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amen

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: Cuarto Domingo de Adviento. Ciclo A. 22 de diciembre, 2013


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: Cuarto Domingo de Adviento. Ciclo A.
MONICIÓN DE ENTRADA
Con gran gozo les damos la bienvenida a esa Eucaristía del Cuarto Domingo de Adviento, estamos a tres días de la Navidad, la liturgia nos evoca los momentos previos al nacimiento del Mesías como fueron su anunciación y encarnación en el seno de la Virgen María, en este ciclo, el A, se lee la anunciación a José, pasaje de San Mateo donde se tiene la intención de afirmar el carácter sobrenatural del nacimiento de Jesucristo, veremos como un ángel del Señor quito toda la inquietud que el tenia, comunicándole que iba a ser el padre adoptivo de un Niño que era el mismo Dios y que sería el Salvador de la humanidad. Encenderemos hoy la cuarta vela de nuestra Corona de Adviento, lo que significa que el tiempo de espera se está terminando, el Niño Dios está ya cerca de nosotros. Ojala hayamos aprovechado el tiempo que ha transcurrido o de lo contrario aprovechemos estos días que faltan para renovar nuestras vidas, ante este acontecimiento. Los invito a ponerse de pie y a una sola voz decir ¨VEN SEÑOR JESÚS¨.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En nuestra primera lectura escucharemos el impresionante vaticinio del profeta Isaías sobre el nacimiento del Mesías. Cristo cumplió en plenitud el oráculo dinástico y consiguientemente mesiánico pronunciado por el profeta en presencia de Ajaz y sus cortesanos como signo de providencia y garantía de fidelidad divina. Escuchemos.
2.- La segunda lectura es del comienzo de la Carta a los Romanos, en ella el Apóstol Pablo anuncia la filiación divina del Señor Jesús. Poniéndole en claro que Jesús, según la carne, nació de la estirpe de David, y, según el espíritu, recibió los poderes de Dios a partir de su resurrección de entre los muertos y que todos podemos participar de estos poderes por medio de la fe, que es un impulso totalmente liberador y autoliberador. Escuchemos.
3.- En el evangelio de hoy, del libro de Mateo, se nos narra el nacimiento del Salvador y todo el apoyo, que recibió José, de parte de Dios, en los momentos de decisión, difícil, por el que este atravesaba, sobre el papel que él personalmente tenía que jugar en todo aquello, pero esto le fue aclarado por el ángel del Señor: deberá poner el nombre al niño, es decir, deberá ser su padre legal, según la ley judía. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: Cuarto Domingo de Adviento. Ciclo A.
Celebrante
Estamos a pocos días de celebrar el nacimiento de nuestro Salvador, por eso le pedimos en este último domingo de Adviento, que esta celebración nos encuentre, con nuestros corazones henchidos de gozo por este acontecimiento, el más importante de la historia de la humanidad, por eso les decimos:
VEN, SEÑOR, ESTAMOS PREPARADOS
MONITOR
1.- Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes, diáconos y todos los consagrados y consagradas para que no desmayen en el anuncio de esta buena noticia a todos los rincones del mundo
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por todos los que dirigen las naciones de la tierra, para que con sus decisiones ayuden a la extensión del Reino de Dios.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por todos los alejados de Dios, para que al ver nuestra alegría por este gran acontecimiento vuelvan a Dios y acepten el nacimiento del Salvador en sus corazones.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por la Obra Por Cristo….Mas, Mas, Mas, para que mediante su misión evangelizadora suscite en los corazones de todos los que se acercan a ella, el sentimiento de que el Niño Dios les trae la salvación.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por todas las parejas casadas conforme a la ley de Dios, para que ante cualquier dificultad o duda, pongan toda su confianza en el Señor, que siempre los ayuda.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por todos los que alrededor del mundo hemos estado preparándonos, para recibir al Niño Dios, para que nuestros corazones se encuentren limpios y puro y esto nos impulse a anunciar al mundo este feliz nacimiento.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Padre amoroso, en estos días que nos faltan para la llegada de Cristo, te pedimos atiendas estas suplicas que te hemos dirigidos y las que quedan en nuestros corazones. Por Jesucristo, Nuestro Señor, que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: Primer Domingo de Adviento. Ciclo A. 1 de diciembre, 2013.


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: Primer Domingo de Adviento. Ciclo A. 1 de diciembre, 2013.
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a esta Eucaristía, con la que iniciamos el Tiempo de Adviento y con este el Ciclo A. Las oraciones y lecturas de este domingo insisten en el tema de la segunda venida del Señor o sea que las ideas con las que concluimos el año litúrgico anterior se prolongan al inicio de este. Sin embargo las lecturas de los profetas anuncian también la primera venida del Mesías, nos dirá Isaías, hoy, ¨Hacia el caminaran todas las naciones¨. El apóstol Pablo nos llama a la vigilancia con la que hemos de aguardar la venida del Señor. Esta celebración Eucarística, tiene una fuerte orientación hacia las realidades ultimas, y así debemos recibir, en este tiempo de Adviento, el sacramento del altar como prenda de la salvación y de los bienes eternos, porque la evocación del encuentro definitivo con Cristo como Pastor y Juez nos ha de preparar para ser dignos de figurar entre las ovejas escogidas, a su derecha. De pie para recibir al Celebrante con la alegría del canto de entrada.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura de hoy, tomada del libro del profeta Isaías, escucharemos una maravillosa visión del futuro con garantía divina donde la paz no es el resultado de estudiados programas humanos sino la consecuencia lógica de la obediencia a la ley de Dios. Nos dirá que todos los pueblos sentirán la atracción de Dios, Señor de Señores. Escuchemos
2.- La segunda lectura es de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos. Tomando en cuenta que la moral cristiana es fundamentalmente conscientizada y conscientizadora, el apóstol nos plantea hoy una antítesis entre luz-tiniebla; la tiniebla es símbolo de la inconsciencia, de la ausencia de esperanza; el día, o sea la luz, simboliza la toma de conciencia, la posibilidad de avanzar y el comienzo principal de una situación que terminara en éxito. Escuchemos con atención.
3.- El evangelio de hoy, tomado es del libro de Mateo, en este escucharemos como el Señor compara a las personas de ese tiempo con la generación del tiempo de Noé, que vivían con una gran despreocupación total de las cosas que se avecinaban sobre ellos, hoy podemos decir que pasa casi lo mismo, pero el cristiano no debe ser sorprendido con una imprevisión tan lamentable, se nos llama a ser como Noé, o seas de fe en la palabra del Señor, tenemos que permanecer vigilantes y cumpliendo nuestro deber. Solo así seremos recompensado por el Señor cuando regrese. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: Primer Domingo de Adviento. Ciclo A. 1 de diciembre, 2013.
Celebrante
Como cristianos agradecidos y conscientes de nuestra fe en la Palabra del Señor, estamos vigilantes de su regreso y por eso les decimos:
VEN SEÑOR, TE ESPERAMOS
Monitor
1.- Por la iglesia universal, para que todos sus integrantes, desde el Papa Francisco hasta el más pequeño de los fieles, siempre estemos disponibles para recibir al Señor, no solo en nuestros corazones, sino en su venida final.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por todos los gobernantes del mundo, para que hagan consciencia de que todos los pueblos, como montes minúsculos, se tienen que presentar a la presencia del Señor, para escuchar su enseñanza, y obedecer su Palabra y así se realice como fruto maduro , la paz universal.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por los enfermos, especialmente los terminales, para que se apoyen en la Palabra del Señor, y esta los fortalezca en la fe de que sus dolencias serán curadas.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por nuestra comunidad, para que caigamos en la cuenta de que ya es hora de despertar del sueño para así dar el gran paso de nuestras vidas hacia la luz, que es el Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo….Mas, Mas, Mas, para que nuestro ruego llegue hasta el Señor y no solo les dé a todos la salud espiritual y corporal, sino que abra sus corazones para acoger al Señor que ya llega.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por todos nosotros reunidos en este primer domingo de Adviento, para que todos caminemos juntos al encuentro con el Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre las suplicas e intenciones que te hemos dirigidos y las que quedan en nuestros corazones y que tú conoces. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amen

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXXIV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 24 de noviembre, 2013.


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXXIV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 24 de noviembre, 2013.
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MONICIÓN DE ENTRADA
Les deseamos nuestra más cordial bienvenida en este último Domingo del Tiempo Ordinario. El próximo domingo iniciamos el Adviento y con ello un nuevo ciclo y año litúrgico, el A. Hoy vamos a celebrar la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, que también se conoce como el Día de Cristo Rey. Jesús nos quiere contar que la única manera de ser un auténtico Rey es poniéndose al servicio de los demás. Una verdadera novedad en el mundo en que vivimos, en el que se gobierna ignorando, abusando, sometiendo o pisando a los demás… Pero fue, también, novedad absoluta e incomprendida en los tiempos que Jesús pasó en la tierra. Y eso le llevó a la muerte en la cruz. Cruz que Él convirtió en trono de amor y de misericordia. Hemos de dedicar esta jornada a pensar en el Reino de Dios. Nuestro Maestro, Jesús de Nazaret, nos recuerda que cada uno de nosotros podemos convertirnos en verdaderos ciudadanos de su Reino, si nos ponemos al servicio del prójimo, sobre todo de aquellos más débiles y pobres…Con la alegría que nos transmite esta fiesta, nos ponemos de pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes, con el canto de entrada.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Cristo es el Ungido. Es lo que significa Cristo. Los judíos, tal como nos cuenta nuestra primera lectura de hoy –del Libro Segundo de Samuel–, ungían a sus Reyes en nombre del Señor. David es ungido como rey de Israel ante todo el pueblo y es un antecedente de la realeza de Jesús, el Cristo. Escuchemos
2.- Las palabras que vanos a escuchar, como segunda lectura, de la Carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses, las hemos oído muchas veces, forman parte de un Himno muy bello y muy habitual en la liturgia eucarística y en la de las horas. Nos llevan al Reino del Hijo querido de Dios. Escuchemos
3.- El fragmento del evangelio de Lucas en que se narra la crucifixión del Señor está lleno de símbolos de realeza. Es como si nos quisiera decir que la Cruz es el auténtico trono de Cristo Rey. El rótulo que puso Pilato habla del Rey de los judíos. Y el buen ladrón invoca la misericordia de Jesús para llegar ese mismo día al Reino. Escuchemos con el alma y el corazón en la mano esta lectura que nos muestra la auténtica realeza de Jesús de Nazaret.

Oración de los Fieles: XXXIV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 24 de noviembre, 2013
Celebrante
Señor Dios Padre Nuestro, en unos tiempos confusos y difíciles, donde hay ausencia de paz y de concordia, de amor y libertad, te invocamos con amor, esperanza y fe, para que, como decimos en el Padre nuestro: “Venga a nosotros tu Reino. Y respondemos unidos:
ESPERAMOS TU REINO, SEÑOR
Monitor
1.- Por toda la Iglesia de Dios para que sepa perseverar en la búsqueda de Tu Reino.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por el Papa Francisco para que con su conocimiento profundo de las cosas de Dios sepa mostrar el camino indeleble hacia el Reino
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por los gobernantes de todos los países de la tierra para que lleven a las gentes que gobiernan hacia la paz y la concordia,
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por la Obra por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que continúe con alegría mostrando el Reino de Dios a todos los rincones de la tierra
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por los pobres, los enfermos, los ancianos, los solitarios, los abandonados, lo que no tienen casa, para que la llegada, inminente, del Reino de Dios, cure todas sus heridas,
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por todos nosotros, unidos en esa plegaria universal que es la Eucaristía de todos los domingos, para que sepamos reconocer que el Reino ya está dentro de nosotros
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Acepta, Creador y Rey del Universo, las plegarias que con fe te presentamos
Por Jesucristo Nuestro Señor
Amen.

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 17 de noviembre, 2013.


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 17 de noviembre, 2013.
0.-MONICIONES
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos hermanos todos, a la Eucaristía de este domingo, el 33 del Tiempo Ordinario, del Ciclo C. Hoy es un día muy especial, ya que el Señor nos advierte sobre las cosas que nos llevan a la tentación de prescindir de sus exigencias y nos convierten simplemente a los valores de este mundo: violencia, compromiso con el poder, riqueza, propaganda y nos dice que en medio de la duda, el evangelio nos promete que solo en El encontraremos la firmeza sólida y la victoria de la vida. También este día nos llama a reflexionar sobre el trabajo digno, como uno de los valores fundamentales, para honrar a Dios, nuestro Padre. De pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes, entonando el canto de entrada.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura de hoy, está tomada del libro del Profeta Malaquías, con el que se cierra la colección de escritos proféticos y nos hablará sobre un día tétrico y terrorífico, en el que habrá un fuego ardiente como un horno, pero no podemos confundir estas imágenes con lo que se ha llamado fuego del infierno, ya que en aquel entonces no tenían ni idea de este, a pesar de esto el profeta nos dice que amanecerá un nuevo día de feliz eternidad, para los que honren el nombre de Dios.. Escuchemos.
2.- Continuamos leyendo la Segunda Carta a los Tesalonicenses y hoy el apóstol Pablo insiste en que un predicador, un pastor, puede aceptar la condición de ¨liberado de la comunidad¨; pero solo en última instancia y en casos excepcionales. Lo normal en las comunidades cristianas debería ser que los responsables vivan de su trabajo y que puedan ofrecer gratuitamente el mensaje evangélico que gratuitamente han recibido de Cristo. Escuchemos
3.- En el evangelio que escucharemos del libro de Lucas, se nos narra un encuentro del Señor con un grupo que estaba ponderando la belleza del Templo de Jerusalén, el Señor pronostica su destrucción, de inmediato surge la pregunta ¨Cuando¨, frente a esta pregunta el evangelio nos presenta soluciones; lo que importa es arraigarse en la verdad de Cristo. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XXXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 17 de noviembre, 2013
Celebrante
Con la firmeza de sentirnos amados por Dios y con la certeza de que al final de los tiempos nos iluminara un sol de justicia, digámosle:
SEÑOR, AUMENTA NUESTRA CONFIANZA EN TI
MONITOR
1.- Por el papa Francisco, los Obispos, presbíteros y diáconos, para que estos como autoridad de la iglesia universal, se mantengan fuertes frente a todas las adversidades que se ciernen en estos tiempos sobre ella.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes de las naciones, para que dirijan sus pasos a detener todo riesgo de la inquietud política, que por momento parece que enloquece, contribuyendo con esto a que haya paz en el mundo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Para que en medio de la inseguridad de un mundo que vacila, en el interior de una sociedad que se rebela contra todos los valores de lo justo y de lo santo, como cristianos seamos testimonio y consecuencia de la verdad de Jesús.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Para que hagamos nuestra las palabras del apóstol Pablo a los Tesalonicenses de trabajar con tranquilidad para ganarnos el pan.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por las familias, para que en el seno de ellas se enseñe a sus miembros, sobre todo a los más pequeños y jóvenes, que el trabajo es uno de los valores fundamentales de la vida.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que el Señor las acoja conforme a su santa voluntad, dando a todos la salud espiritual y corporal que les piden.
ROGUEMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros, reunidos en este día del Señor, para que no nos dejemos deslumbrar por las cosas que no nos dejan admitir la purificación que nos transmite el Señor Jesús.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre Amado, las suplicas que te hemos dirigido y las que quedan en nuestro interior y que tú conoces. Te lo pedimos por Jesucristo Tu Hijo y Nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo. Por los siglos de los siglos.
Amen

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 10 de noviembre, 2013.


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 10 de noviembre, 2013.
leyendo
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos hermanos todos a la Eucaristía de este domingo, el número 32 del Tiempo Ordinario, nos acercamos más al final de este Ciclo, por eso la liturgia nos habla sobre la vida eterna y la resurrección de todos, y lo hace con un mensaje de esperanza, amor y gozo. Una esperanza como las que escucharemos de los hermanos macabeos al ser martirizado y es que hemos de resucitar, un amor representado por el semblante del Señor, del que nos saciaremos al resucitar y un gozo al saber que tenemos la oportunidad, según nuestro comportamiento, de ser como ángeles, hijos de Dios, porque participaremos en la resurrección. Con la alegría del canto de entrada, nos ponemos de pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura de hoy, tomada del II Libro de los Macabeos, nos relata la historia de siete hermanos y su madre, que murieron con la esperanza en la vida futura, en ella encontramos cierto paralelismo con el ejemplo que los saduceos proponen a Jesús en orden a ridiculizar la creencia en la resurrección . Esta historia pone también de relieve dos temas teológicos importantes: el valor expiatorio de los sufrimientos del justo y la esperanza de la resurrección. Escuchemos con atención.
2.- En la segunda .lectura continuamos leyendo la II Carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, lo que haremos hasta la llegada del Adviento. Esta comunidad, hemos visto, estaba preocupada por el problema de la inminencia del final de los tiempos. Pablo les aclara que el ritmo normal de una comunidad cristiana va por otros cauces, y es que los cristianos no hemos de sentir temor ante el fin de los tiempos, lo importante es tener la fuerza de Dios ¨para toda clase de palabras y obras buenas.
3.- El evangelista Lucas nos narra en el evangelio de hoy un encuentro entre Jesús y los saduceos de Jerusalén, cuya mentalidad tradicionalista negaba la doctrina de la vida eterna y la resurrección de los muertos, por eso hicieron una pregunta al Señor, y este les respondió remontándose al más antiguo testimonio de Moisés para fundamentar su doctrina acerca de la vida eterna y la resurrección de los muertos. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XXXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 10 de noviembre, 2013
Celebrante
En este domingo San Pablo nos anima a que tengamos la constancia de Cristo, pero también nos asegura que el señor nos dará fuerzas para ello. Así te pedimos Dios nuestro:
DANOS TU FUERZA, SEÑOR
1. – Por el Papa Francisco, y por los éxitos pastorales de sus nuevas ideas en el Gobierno de la Curia Romana
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por los obispos, sacerdotes y diáconos para que la Palabra de Dios siga el avance glorioso que comenzó en tiempos de los primeros discípulos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3. – Por todos los dirigentes del mundo para que descubran que Dios les pide un servicio preocupado por todas las personas de sus pueblos en especial de los más desfavorecidos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4. – Por todos aquellos que sufren por seguir y difundir la palabra de Dios, para que el ejemplo de los Macabeos y todos los demás mártires, sea aliento en sus sufrimientos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5. – Por todos aquellos que aún no han descubierto que el verdadero Amor y la vida verdadera es la que nos viene de Cristo, y andan viviendo en distinta dirección, para que descubran el verdadero sentido de sus vidas.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6. – Por todos los que están enfermos, por los que viven necesitados de lo material, por los que están lejos de sus hogares, para que el Señor alivie sus sufrimientos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
7.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas; para que esta se fortalezca cada día mas y así poder seguir difundiendo la Palabra del Señor, que nos da la vida eterna.
ROGUEMOS AL SEÑOR
8. – Por todos nosotros para que un día el Dios de la resurrección nos haga partícipes de la Vida que Cristo ha ganado para sus hermanos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Padre acoge con bondad las plegarias que humildemente te presentamos. Por Nuestro Señor Jesucristo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXXI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 3 de noviembre, 2013.


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXXI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 3 de noviembre, 2013.
0.-jesus y zaqueo biblico
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos hermanos, todos, a la Eucaristía de este Domingo Trigesimoprimero, del tiempo ordinario, ya nos acercamos al final de este tiempo litúrgico, el Ciclo C, por eso la liturgia de hoy tiene ese ambiente, las lecturas nos hablaran de ello. El tema central es la misericordia de Dios, porque como nos dice la escritura, Dios no se complace en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva. En este día el Señor nos mirara fijamente a cada uno de nosotros, y esta mirada es un llamado al cual no nos podemos resistir, tiene que llevarnos a la conversión, sería interesante que durante esta semana recordemos ese momento especial en nuestras vidas en el que nos sentimos mirados por Jesús y revisemos como has sido nuestra respuesta y si con ella hemos llevado la salvación a nuestras casas. De pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes, entonando el canto de entrada.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura de hoy, tomada del libro de la Sabiduría, es un ejemplo de la misericordia de Dios, estamos consciente de que Dios es todopoderoso y nadie puede privarle de este poder, pero porque es todopoderoso es a la vez misericordioso, ahora bien, esto no debe ser considerado como una debilidad, ya que Dios es Señor de todo y este dominio es un nuevo motivo para mirar con misericordia todo lo que le pertenece. Escuchemos.

2.- Nuestra segunda lectura es de la carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, la escribe poco tiempo después de la primera, porque en esa comunidad había una gran preocupación con la vuelta de Cristo, porque se estaban dejando llevar por rumores, Él les deja bien claro y a nosotros también, que todos los mensajes que los cristianos creen haber recibido de una inspiración autentica deben estar despojados de la ridícula pretensión de fijar para un día o fecha determinada algún acontecimiento que se estima importante, sea positivo o negativo. Escuchemos con atención.

3.- El destino final del camino que había iniciado el Señor era Jerusalén, la última etapa de este viaje era Jericó, allí mostro el Señor una vez más su misericordia, acercándose al más pecador del pueblo, era jefe de los recaudadores, rico y no le importaban los demás, esto provoco, en este hombre, un cambio de actitud y de conducta, lo que hoy llamamos su conversión, comprendió que la salvación de Dios implica una respuesta humana, sin esta todo el don de Dios, y la invitación de Jesús, queda en vano. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XXXI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 3 de noviembre, 2013
Celebrante
Confiados en la misericordia de Dios y con una actitud de arrepentimiento, presentemos nuestras intenciones al Todopoderoso, diciendo:
SEÑOR, LLEVA LA SALVACIÓN A NUESTRAS CASAS
Monitor
1.- Por el papa Francisco, los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, para que siempre se dejen dominar por la mirada de Jesús.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes de todas las naciones, especialmente por el nuestro, para que se opere en ellos un cambio de actitud, sobre todo hacia los más necesitados y entiendan que el mundo delante de Dios no es nada.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por los enfermos, para que estos asocien sus dolencias a los padecimientos sufridos por Cristo en la cruz y esto los llene de ánimo y convierta a aquellos que aún no asimilan las miradas del Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por todos nosotros, para que al igual que Zaqueo sintamos la mirada del Señor, en nuestro diario vivir, para conseguir nuestra plena conversión y así llevar la salvación a nuestras casas.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que por medio de estas muchas personas en el mundo vean las miradas del Señor, que los llama a ser solidarios y comprensivos con todos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por todas las familias del mundo, para que en este mes dedicado a ellas, sean capaces de fomentar el amor entre todos sus integrantes y de una manera especial al amor a la Divina Familia de Nazaret y a Dios Padre.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre misericordioso, las intenciones que te hemos dirigido y aquellas que quedan en nuestros corazones y tú solo conoces. Por Jesucristo, Nuestro Señor:
Amen

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 20 de octubre, de 2013


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 20 de octubre, de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a la Eucaristía de este Vigesimonoveno Domingo del Tiempo Ordinario. Esta semana se nos invita a tener una especial atención a dos elementos importantes en la vida de un cristiano autentico, la oración y la fe, este será el eje sobre el que versara el tema de este día, se nos llama a no desmayar en ninguno de estos aspectos, fundamentales para conseguir la salvación. Nuestra oración debe estar soportada por la Sagradas Escrituras, y debe ser dirigida al Padre, usando el intermediario por excelencia, que es Cristo-Jesús y apoyada en la Fe, la que nos dará la certeza de que seremos escuchados. Por otra parte, en este domingo celebramos el DOMUND, con esto recordamos a los misioneros y misioneras que están dispersos por el mundo llevando la Buena Nueva, y recordarnos que por ser bautizados, también somos misioneros, por lo que tenemos la tarea de anunciar el Evangelio entre los nuestros. Dispongamos a recibir a nuestro Celebrante, para eso nos ponemos de pie y entonamos el canto de entrada.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Escucharemos hoy en nuestra primera lectura, tomada del libro del Éxodo un gran ejemplo de una persona orante, en Moisés, el lo hace ante un inminente peligro para su pueblo, pues eran atacado por sus enemigos, su actitud nos hace ver con claridad el poder de la plegaria perseverante, convirtiéndose su oración en un acontecimiento de salvación, pues es Dios quien da la victoria. Pongamos atención.
2.- Continuamos leyendo la segunda Carta de Pablo a Timoteo, hoy el apóstol, nos pone a todos en claro que por la fe en Cristo-Jesús, conseguimos la salvación. Que el depósito de la Palabra de Dios, en nosotros, es el mejor equipaje, para realizar las obras buenas que como cristianos, estamos llamados a realizar y que no debemos desmayar en nuestro afán por llevar esta Palabra a los demás. Escuchemos.
3.- Hoy el Señor nos llama a ser perseverantes en nuestra oración, que debemos practicarla con fe y constancia., sin desanimarnos, para ilustrarnos nos relata una parábola, la de la viuda que insiste ante un juez, imagen que nos hace comprender la situación de Dios, que día a día, escucha los ruegos de nosotros los suplicantes, Él nos responderá, no por cansancio, sino porque es nuestro Padre.

Oración de los Fieles: XXIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 20 de octubre, de 2013
Celebrante
Dispongamos nuestros corazones, para dar gracias a Dios, por el don de la fe, reconociendo que no somos merecedores de ella por nuestros propios méritos, sino por los de Cristo-Jesús y digamos al Señor: Con nuestros corazones llenos de fe, dirijamos nuestra oración suplicante, con nuestras mentes elevadas, como los brazos de Moisés, en actitud de fe, digámosle:
PADRE, ESCUCHA NUESTRA ORACION
Monitor
1.- Pidamos por la iglesia universal, para que esta como depósito de la fe, sea la fuente en la cual vayamos todos a beber, para conseguir la salvación que nos viene dada por Cristo-Jesús.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Pidamos al Señor, que toque los corazones de todos los que dirigen los pueblos, para que abunde la justicia sobre todos y que podamos sentirnos alegres por la abundancia de paz.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por las familias, para que en estas reine la concordia para que reine la paz entre las parejas y estas transmitan esa alegría a sus hijos, convirtiéndose así en verdaderas escuelas de fe.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por los enfermos de nuestra comunidad y todas las comunidades, para que encuentren en nuestro trato la respuesta de fe y oración que necesitan y consigan su sanación espiritual y corporal.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Para que la obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, se sienta cada día, más comprometida en la difusión de la Palabra de Dios y que esta sea el reflejo del amor eterno que Dios nos tiene.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por todos nosotros, reunidos en el día del Señor, para que nunca desmayemos en la oración y la fe, centrada en el Señor y seamos capaces de mostrársela a los demás.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Padre amado y misericordioso escucha nuestra oración dirigida a ti, por medio de Jesucristo, nuestro Señor
Amen.

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 13 de octubre, de 2013


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 13 de octubre, de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos, hermanos y hermanas a esta eucaristía del Domingo Decimoctavo del Tiempo Ordinario, la liturgia de este día nos habla de agradecimiento, y de fe, nos enseñara que debemos ser agradecidos, sobre todo de Dios, que todo nos lo has dado, saber dar gracias es ponerse al servicio del que nos ha ayudado, estar dispuesto hacer con los demás lo mismo que han hecho con nosotros. El cristiano no puede ser egoísta, soberbio, duro de corazón, si sientes que en tu interior se anidan algunos de estos males, pídele a Jesús, Nuestro Señor, que te sane y El no solo te sanara sino que te salvara. Siempre debemos tener presente que creyente es la persona que recibiendo el don Dios, lo convierte en forma de existencia nueva. Con gran alegría y dispuestos a dar gracias, nos ponemos de pie entonando el canto de entrada, para recibir al Celebrante y sus acompañantes.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.-La primera lectura de hoy es del Segundo Libro de los Reyes y nos relata la historia de la curación realizada por Eliseo, que significa ¨Dios salva¨ del prestigioso militar sirio Naaman, enfermo de lepra, la sanación de este trae consigo su conversión. Esta curación no es el resultado de un ritual mágico sino fruto de la acción salvífica de Dios, que actúa a través de la palabra profética. Escuchemos.

2.- En las comunidades cristianas de Asia Menor, en el último cuarto del siglo I, donde se encontraba situado Timoteo, empezaban a surgir las controversias teológicas, pero Pablo como buen pastor, advierte a Timoteo sobre estas, dejándole claro que frente a cualquier controversia, hay que partir del único posible en una comunidad cristiana: la persona de Cristo o sea que ser cristiano es fundamentalmente creer en Jesucristo. Escuchemos.

3.- En el evangelio de hoy escucharemos un relato que guarda relación con la primera lectura de este día, ya que envuelve la curación de un grupo de leprosos, dentro de estos un extranjero, que vuelve al Señor a dar gracias por su sanación. El evangelista Lucas nos había tratado el tema de los leprosos en 5, 12-16 y del sentido de la curación que Jesús les ha ofrecido. Con este nuevo relato muestra su preocupación por todos los marginados, vuelve a presentar un milagro de leprosos. Lo nuevo en este caso es que precisamente los enfermos se convierten en signos de aquellos que reciben la gracia salvadora de Dios, que les transforma. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.
Oración de los Fieles: XXVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 13 de octubre, de 2013
Celebrante
Dispongamos nuestros corazones, para dar gracias a Dios, por el don de la fe, reconociendo que no somos merecedores de ella por nuestros propios méritos, sino por los de Cristo-Jesús y digamos al Señor:
SEÑOR, SANA NUESTROS CORAZONES
Monitor
1.- Señor, te pedimos que siempre mantenga tu luz sobre el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes, diáconos y todos los que se ocupan en propagar tu Palabra, para que todos siempre estén dispuestos a llevarla a todos los confines de la tierra.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Sana Señor, a todos aquellos que andan extraviados, a los que por alguna circunstancia no te encuentran, para que al superar sus crisis y momentos difíciles se acerquen a ti como el leproso, a darte gracias.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Te pedimos Señor, por todas las familias del mundo, para que limpie sus corazones de cualquier signo de desamor y esto los lleve a aceptar el don de la fe, que tu gratuitamente nos da.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Pidamos al Señor, por los que dirigen los destinos de los pueblos de la tierra, para que fortaleciendo su fe en ti, cooperen para que reine la paz y la armonía entre todos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Para que la fe en ti, que siempre estás dispuesto a sanar cualquier dolencia en nosotros, acompañe a todos los enfermos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Para que la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, se fortalezca cada día más para seguir difundiendo tu Palabra a todos los rincones de la tierra, y sea un reflejo de la luz que tú nos manda para guiarnos hacia el encuentro definitivo contigo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
7.- Para que seamos capaces de responder a tu llamado, y nos convirtamos en transmisores de la Buena Nueva que sana y transforma los corazones.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Padre amado, siembra en nosotros la semilla de fe necesaria, para que aleje de nosotros todo lo que es oscuridad y transforme nuestras vidas para que sea un continuo caminar hacia ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amen

Por Cristo… Más, Más, Más

Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXVII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 6 de octubre, de 2013


Moniciones sobre las Lecturas y Oración de los Fieles: XXVII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 6 de octubre, de 2013
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MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos todos a esta Eucaristía, del Vigesimoséptimo Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C, les deseamos paz y gracias, de parte de Jesús, El Señor, centro de nuestras vidas. Este día podríamos llamarlo, el Día de la Fe, ya que de ella se nos hablara concretamente en la liturgia de hoy. Se nos situara en el centro de toda la oración cristiana, que es la Fe. La fe llega hasta el fondo de Dios y de todos nosotros, las personas, a ese fondo de Jesús en el que todo se sustenta. Por eso quien vive en la fe no necesita trasladar montañas, porque en el fondo ya lo ha trasladado todo y se mantiene en el camino verdadero de las cosas, allí donde Dios las ha puesto al servicio de todos y todo está apoyado sobre el árbol de la Cruz y nos lleva hacia la gloria de su resurrección. Con la alegría del canto de entrada, nos ponemos de pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- ¨El Justo vivirá por su fe¨ , esta frase fue una de las claves usada por el apóstol Pablo, en su carta a los Romanos (1,17), la misma había sido pronunciada por el profeta Habacuc, del cual leeremos la primera lectura de hoy, unos 670 años antes que el apóstol. El profeta la dice en un ambiente de dificultad del pueblo de Israel en la que por los males que atravesaban no aceptaban vivencialmente la respuesta de la fe, dando sentido con esto al dolor. Escuchemos con atención.
2.- Cuando Pablo conoció a Timoteo, en Derbe, ya este era cristiano, era un judío que se había convertido al cristianismo. De la segunda carta que Pablo le escribió, escucharemos la segunda lectura de hoy. Este gozaba de mucho aprecio en la comunidad por lo que Pablo le impuso las manos, por lo que tenía que ser fuerte y batallador, no un dirigente tímido y excesivamente prudente ¨según la carne¨, esto porque él estaba dominado por el temor a las nacientes persecuciones a los cristianos. Escuchemos.
3.- En el evangelio de hoy, escucharemos a los apóstolos pidiéndole al Señor que les aumente la fe y lo hacen porque habían estado escuchando al Señor, instruirles sobre el perdón y la gracia y entendieron que vivir en este plano presupone una actitud de fe, lo que es difícil conseguir en este mundo. No sabemos que respondió, concretamente el Señor a esta pregunta, si sabemos que por fe se entiende la capacidad de aceptar con nuestra vida el misterio de Dios que se revela en Jesucristo y por las palabras del Señor, entendernos, que la fe es más poderosa, tiene más valor que todas las realidades físicas del mundo. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.
Oración de los Fieles: XXVII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 6 de octubre, de 2013
Celebrante
Padre amado, por tu Hijo Jesús, aprendimos lo que es la Fe, y sabemos que en ella se sustenta toda nuestra vida de cristiano y es lo que nos lleva hasta tu reino, por lo que te pedimos, lo mismo que te pidieron los apóstoles:
SEÑOR, AUMENTA NUESTRA FE
Monitor
1.- Te pedimos por el Papa Francisco y todas sus intenciones para que cada día mas lo fortalezca y sea cristiano llamado a ser un pontífice fuerte y batallador, como el apóstol Pablo le pidió a Timoteo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por todos los dirigentes del mundo, para que pongan su confianza en ti, y sean capaces, por medio de esta, acabar con las violencias, luchas y contiendas que se suscitan en el mundo de hoy.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por los enfermos, para que poniendo su fe en ti, consigan su salud de cuerpo y de alma.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por nuestra comunidad, para que en ella no existan ambientes de timidez sino de fortaleza, de amor y dominio propio y estos nos lleven a no desmayar ni temer a nada para anunciar tu Palabra.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que el servicio prestado a toda las comunidades y ambientes del mundo, este dirigido a fortalecer la Fe de todos aquellos que diariamente se nutren con sus publicaciones.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por todos nosotros, y nuestro Celebrante, reunidos en torno a la mesa del Señor, para que seamos capaces de descubrir que Dios es el Señor y que merece la pena realizar las obras que nos manda, si pedir abiertamente nada.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Padre de bondad y amor, escucha las oraciones que te hemos dirigido desde lo más profundo de nuestros corazones y las que han quedado en nuestro interior y que tú conoces. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amen

Moniciones y Oración de los Fieles: XXVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 29 de septiembre, de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XXVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 29 de septiembre, de 2013
leyendoMONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos todos a esta Asamblea en la que nos reunimos para alabar y bendecir a Dios, participando con fe en el Sacramento que el Señor, nos dejó, para fortalecernos en el camino hacia el reino del Rey de Reyes, la Eucaristía. Lo hacemos porque sabemos dar gracias, que es lo que significa este sacramento. La liturgia de hoy nos continua situando en la relación que existe entre ricos y pobres, como si fuese una lucha entre clases sociales y para esto nos transmite que el mensaje del evangelio tiende a la supresión del avasallamiento de unos por otros, es decir a una sociedad sin clases. También se nos insiste, en cierto modo, al tema del domingo pasado, la buena administración de los bienes, dejándonos claro que no es pecado la riqueza tomada por si misma; pero es pecado la riqueza que permite que los pobres mueran y por la falta de solidaridad que nos divide. Con el canto de entrada nos ponemos de pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura de hoy es del capítulo sexto del libro de Amos, con el cual se cierra la segunda parte de este libro. Este profeta se caracteriza por la dureza de los términos con que condena el egoísmo y la ambición desmedida de los ricos. En su condena, el profeta se muestra como un perfecto conocedor de los vicios y maldades, de los que les recuerda algunos. Escuchemos.
2.- En esta segunda lectura de la Primera carta del Apóstol Pablo a Timoteo, escucharemos un resumen de las recomendaciones pastorales al joven Timoteo, obispo de la Iglesia de Éfeso, por encargo de Pablo. En este resumen se destaca la fidelidad a Cristo y su Mandamiento. Podemos decir que en estas recomendaciones están las reglas fundamentales para distinguir el verdadero del falso pastor o catequista, convirtiéndose en una verdadera ¨profecía pastoral¨. Prestemos atención.
3.-El evangelio de hoy tiene una característica y es que sólo se encuentra en el Libro de San Lucas, este relato es una crítica de Jesús a los ricos que no se preocupan de los pobres y más necesitados. Teniendo esta como fondo se transmite el dialogo que Abraham sostiene con el rico, quien ruega que se les avise a sus hermanos de lo que está pasando el, en el infierno, la respuesta del Patriarca deja claro la inutilidad de los milagros para quien rechaza la fe y la enseñanza que se transmite cuando se proclama y explica la Palabra de Dios, por tener los sentidos embotados por el bienestar. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XXVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 29 de septiembre de 2013
Celebrante
Con el corazón cargado de gracias para Dios nuestro Padre, nos dirigimos a Él, para presentarles nuestras súplicas y ruegos por nuestras necesidades y la de nuestros hermanos, por eso les decimos:
SEÑOR, DANOS LAS GRACIAS PARA SER SOLIDARIOS
Monitor
1.- Padre, te pedimos por las intenciones del Papa Francisco y por las recomendaciones pastorales que continuamente hace, a la Iglesia Universal, para que las primeras sean escuchadas por ti, y las segundas sean recibidas y admitidas por todos los pastores y fieles.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes del mundo, en especial por los de nuestro país, para que estos luchen por acabar las diferencias, tan marcadas entre ricos y pobres y exista una verdadera solidaridad en el mundo.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por todos los dirigentes sociales y políticos para que cesen las luchas entre hermanos, que a diario vemos en el mundo, donde los más poderosos, amparados en su bienestar, permiten la muerte de los pobres.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por los enfermos, tanto del alma como del cuerpo, para que con nuestra ayuda material, afectiva y espiritual, encuentren la paz y el amor que tú les da.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas y las intenciones recibidas en esta, para que esta continúe siendo como el faro que alumbra a todos con tu Palabra y con nuestras oraciones tu les dé a las personas que se encomiendan a ti, por medio de ella, la paz y la salud espiritual y corporal que necesitan.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por todos nosotros, presentes en esta Eucaristía y los que no pudieron venir por alguna dificultad, para que nos dé las gracias necesarias, para ser solidarios con nuestros hermanos, contribuyendo con esto a disminuir la pobreza en nuestros ambientes.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre las intenciones que hemos dirigidos a ti, y aquellas que quedan en nuestros corazones y que tú conoces. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amen
Por Cristo… Más, Más, Más

Moniciones y Oración de los Fieles: XXIV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 15 de septiembre, de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XXIV Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 15 de septiembre, de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a esta Eucaristía, este Decimocuarto Domingo, del Tiempo Ordinario, Ciclo C, podríamos denominarlo como el día del perdón y la alegría, ya que la liturgia de este nos lleva a recorrer el camino desde el pecado original, o sea la desobediencia a Dios hasta el rescate que vino a hacer el Señor Jesús, a todos los perdidos por este pecado, que no es otro que el de ofrecernos la entrada a su reino, mostrándose como el intercesor por excelencia entre el Padre y nosotros, quien a su vez se nos revela como el padre que a todos ofrece la gracia de su perdón y la posibilidad de una existencia nueva; su alegría está precisamente en ayudar a los que están extraviados o en peligro. De pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes con el gozo del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nuestra primera lectura de hoy es del libro que nos narra la salida de Israel de Egipto, el Éxodo, se nos relata el culto a una imagen, lo que hace a Dios sentirse airado, por la infidelidad del pueblo a la alianza, pero al ruego de Moisés, descubrimos a un Dios abierto a la intersección, dispuesto a la misericordia y el perdón. Escuchemos.
2.- En la segunda lectura de la carta de Pablo a Timoteo, escucharemos a un jerarca de la iglesia naciente, Pablo, haciendo un mea-culpa, que es como un llamado a nuestra Iglesia a convertirse en una iglesia penitente, donde sean precisamente las jerarquías las que inicien el buen ejemplo de confesar públicamente sus culpas y pedir humildemente perdón por ellas, confiando en que Cristo-Jesús, vino a salvar a los pecadores.
3.- El evangelio de hoy, del libro de Lucas, que es el que leemos en el Ciclo C, nos trae el relato de tres parábolas, llamadas parábolas del perdón, que iluminar la actitud del Cristo que perdona los pecados y convoca a los perdidos a su reino. Con estas Jesús muestra el auténtico rostro de Dios que se ha revelado como fuerza de un amor que salva y crea.

Oración de los Fieles: XXIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 15 de septiembre de 2013
Celebrante
Con el corazón afligido presentémonos en la presencia del Padre, misericordioso y siempre dispuesto a perdonarnos, para presentarles nuestros ruegos por la desobediencia cometida y digámosle:
SEÑOR, HAZNOS PARTICIPES DE TU REINO
Monitor
1.- Pidamos por el Papa Francisco, pontífice abierto, perdonador y con mucho olor a oveja, para que el Señor le dé la fortaleza necesaria, para llevar a la Iglesia por el camino que lleva al reino.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por todos los obispos, sacerdotes, diáconos, y todos los consagrados y consagradas al Señor, para que estos siempre transiten el camino que lleva al Padre Celestial.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por todos los sacerdotes que se han visto envueltos en situaciones contrarias a las leyes del Señor, para que estos al igual que el apóstol Pablo, tengan la valentía de reconocer sus faltas y se encuentren de nuevo con el Dios misericordioso y perdonador.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por todos los perdidos a causa del pecado de desobediencia a Dios, para que estos retomen la vuelta a la casa del Padre y se llenen de la alegría de vivir una existencia nueva.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que el Señor en su infinita misericordia les conceda la paz y salud, espiritual y corporal.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por todos nosotros, presente en esta Celebración, para que si en algo hemos faltado al Señor, seamos capaces de reconocerlo, con la confianza de que sentiremos su perdón en nuestras conciencias.
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Padre amado, misericordioso y perdonador te pedimos acepte estas peticiones que salen de nuestros corazones y lo hacemos en nombre de Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amen
Por Cristo…Más, Más, Más

Oracion en Comunidad por la paz en el mundo, por Skype en El Testigo Fiel (www.eltestigofiel.org)


Se convoca a un rato de oración en comunidad, por Skype.

Respondiendo a la llamada de Papa Francisco de rezar este sábado 7 de septiembre de manera especial por la paz en el mundo, y de manera particular, en Siria, en El Testigo Fiel nos reuniremos virtualmente, como corresponde a nuestra manera de existir como pequeña comunidad desparramada por el mundo.

El encuentro es abierto a todos los que deseen participar, con el único requisito de conectarse a Skype, pidiendo la conexión a la cuenta abeldc63.

-Rezaremos Oficio de Lecturas. El texto de la oración se dará en el momento.

-No es necesario haber participado nunca en nuestros grupos de oración.

-Si la persona lo considera, puede conectarse y participar silenciosamente, basta avisar en los minutos previos, para que se saltee en la “ronda” de recitación de los textos.

-Para aquellos que deseen participar pero tengan inquietudes de cómo se hace, Abel estará disponible 20 minutos antes explicando lo que sea necesario.

-La oración lleva unos 20 minutos, y se convoca a las 16 hs. de España, para hacer razonablemente posible la participación a gente de todo el mundo. Las equivalencias de horario son las siguientes (si alguien del país encuentra un error en esta lista, se ruega corregir en los comentarios):

Cuando en España son las 16 hs.

En Uruguay, Argentina 11 hs.

En Chile, Bolivia, Paraguay, USA (NY), Canadá (Montreal) 10 hs.

En Venezuela 9:30 hs.

En Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Cuba, México (DF) 9 hs.

En Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala 8 hs.

En República Dominicana 10 hs.

En Japón 23 hs.

Todos están invitados a participar en este rato de recogimiento y oración. Se comenzará puntualmente, y no se incorporará gente después de las 16 hs.

Fuente: wwww.eltestigofiel.org

Ordinario de la Misa (Formularios para la XXII Semana Tiempo Ordinario). Ciclo C. del 8 al 14 de septiembre, 2013.


Ordinario de la Misa (Formularios para la XXII Semana Tiempo Ordinario). Ciclo C. del 8 al 14 de septiembre, 2013.
Ordinario de la Misa
Ritos iniciales
Plegaria Eucarística
Rito de Comunión
Rito de Conclusión
Bendición Solemne
Oraciones Misas Dominicales y Cotidianas. (XXII Semana)
Prefacios (I y II)
Ritos iniciales
1. Reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar, con los ministros, mientras se entona el canto de entrada.

Cuando llega al altar, habiendo hecho con los ministros una inclinación profunda, venera el altar con un beso y, si es oportuno, inciensa la cruz y el altar. Después se dirige con los ministros a la sede.

Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

El pueblo responde: Amén.

2. Después el sacerdote, extendiendo las manos, saluda al pueblo, diciendo:

La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
el amor de Dios Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos ustedes

O bien:

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre,
y Jesucristo el Señor,
estén con todos ustedes.

O bien:

El Señor esté con ustedes.
_________________________________________________________
El obispo, en vez de las anteriores fórmulas, en este primer saludo dice:
La paz esté con ustedes.
_________________________________________________________
El pueblo responde: Y con tu espíritu.
Acto penitencial
El domingo, especialmente en el tiempo pascual, en lugar del acto penitencial habitual, en algunas ocasiones puede hacerse la bendición y aspersión del agua en memoria del Bautismo, como aparece en el Apéndice II.
4. A continuación se hace el acto penitencial, al que el sacerdote invita a los fieles, diciendo:
I
Hermanos:
Para celebrar dignamente estos sagrados misterios,
reconozcamos nuestros pecados.

O bien:
El Señor Jesús,
que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía,
nos llama ahora a la conversión.
Reconozcamos, pues, que somos pecadores
e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

O bien:
Humildes y penitentes, como el publicano en el templo,
acerquémonos al Dios justo,
y pidámosle que tenga piedad de nosotros,
que también nos reconocemos pecadores.

O bien:
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros
y nos reconcilia con el Padre.
Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento,
para acercarnos a la mesa del Señor.

O bien:
Pidamos perdón a Dios de todo corazón.

O bien, pero sólo en los domingos, y durante la octava de Pascua:
En el día en que celebramos la victoria de Cristo
sobre el pecado y sobre la muerte,
confesemos nuestra necesidad de la misericordia del Padre
para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos hacen en común la fórmula de la confesión general:

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión;

Y, golpeándose el pecho, dicen:

por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Luego, prosiguen:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

Sigue la absolución del sacerdote.

Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
2
O bien (segunda forma del acto penitencial):
5. El sacerdote invita a los fieles al acto penitencial con una de las invitaciones anteriores u otras breves palabras.

Se hace una breve pausa de silencio. Después el sacerdote dice:
Señor, ten misericordia de nosotros.

El pueblo responde: Porque hemos pecado contra ti.

El sacerdote prosigue:
Muéstranos, Señor, tu misericordia.

El pueblo responde: Y danos tu salvación

Sigue la absolución del sacerdote:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la Vida eterna.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
7. Siguen las invocaciones: Señor, ten piedad (Kyrie eléison), si no se han dicho ya en alguna de las fórmulas del acto penitencial.

V. Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

V. Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

V. Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Se pueden tomar las melodías del Gradual Romano.

8. A continuación, cuando está prescrito, se canta o se dice el himno:

Gloria a Dios en el Cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.

9. Acabado el himno, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Oremos

Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo.

Entonces, el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración colecta, al final de la cual, el pueblo aclama:

Amén.
____________________________________________________________________________
La colecta termina siempre con la conclusión larga.
Si la oración se dirige al Padre:
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que es Dios y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Si se dirige al Padre, pero hacia el final de la oración se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Si la oración se dirige al Hijo:
Que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo
y eres Dios, por los siglos de los siglos.
____________________________________________________________________________
Liturgia de la Palabra
10. Después, el lector se dirige al ambón y lee la primera lectura, que todos escuchan sentados.

Para indicar el final de la lectura, el lector dice:
Palabra de Dios.

Todos responden: Te alabamos, Señor.

11. El salmista, o el cantor, canta o recita el salmo, y el pueblo pronuncia la respuesta.

12. Después, si hay segunda lectura, el lector la lee desde el ambón, como la primera.

Para indicar el final de la lectura, el lector dice:
Palabra de Dios.

Todos responden: Te alabamos, Señor.

13. Sigue el Aleluia, u otro canto determinado por las rúbricas, según lo requiera el tiempo litúrgico.

14. Mientras tanto, si se usa incienso, el sacerdote lo pone en el incensario. Después, el diácono que va a proclamar el Evangelio, profundamente inclinado ante el sacerdote, pide la bendición, diciendo en voz baja:
Padre, dame tu bendición.

El sacerdote, en voz baja, dice:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios,
para que anuncies dignamente su Evangelio.
En el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.

El diácono se signa con la señal de la cruz y responde:
Amén.

Pero si no está presente el diácono, el sacerdote, inclinado ante el altar, dice en secreto:
Purifica mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso,
para que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio.

15. Después el diácono, o el sacerdote, se dirige al ambón, acompañado por los ministros que llevan el incienso y los cirios, si es oportuno, y dice:
El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde: Y con tu espíritu.

El diácono, o el sacerdote:
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san según san N.

Y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y sobre su frente, labios y pecho.

El pueblo aclama: Gloria a ti, Señor.

Luego el diácono, o el sacerdote, si se usa incienso, inciensa el libro y proclama el Evangelio.

16. Acabado el Evangelio, el diácono o el sacerdote, dice:
Palabra del Señor.

Todos responden: Gloria a ti, Señor Jesús.

Si la aclamación es cantada, pueden usarse otras respuestas de alabanza a Jesucristo como las siguientes:
Tu palabra, Señor, es la verdad,
y tu ley nuestra libertad.

O bien:
Tu palabra, Señor,
es lámpara que alumbra nuestros pasos.

O bien:
Tu palabra, Señor,
permanece por los siglos.

Después besa el libro, diciendo en secreto:
Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados.

17. Luego se hace la homilía, que corresponde al sacerdote o al diácono, y que debe hacerse obligatoriamente todos los domingos y fiestas de precepto; se recomienda en los otros días.

18. Acabada la homilía, cuando está prescrito, se canta o se dice el Símbolo o Profesión de fe:
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre;
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo,

En estas palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nosotros fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Profeso un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

19. En lugar del Símbolo Niceno-Constantinopolitano, sobre todo en el tiempo de Cuaresma y en el tiempo de Pascua, se puede emplear el Símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, también llamado «de los Apóstoles».

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor,

En las palabras que siguen, hasta María Virgen, todos se inclinan.

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los Santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

20. Después se hace la oración universal u oración de los fieles.

La oración universal u oración de los fieles se desarrolla de la siguiente manera:
Invitatorio

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición.
Intenciones

Las intenciones son propuestas por un diácono o, si no lo hay, por un lector o por otra persona idónea.

El pueblo manifiesta su participación con una invocación u orando en silencio.

La sucesión de intenciones ordinariamente debe ser la siguiente:
a) Por las necesidades de la Iglesia.
b) Por los gobernantes y por la salvación del mundo entero.
c) Por aquellos que se encuentran en necesidades particulares.
d) Por la comunidad local.
Conclusión.

El sacerdote termina la plegaria común con una oración conclusiva.
PLEGARIA EUCARÍSTICA I
O CANON ROMANO
83. V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

Sigue el prefacio, dicho según las rubricas, que se concluye:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

84. El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CP
Padre misericordioso,
te pedimos humildemente
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,

Junta las manos y dice:
que aceptes

Traza el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente, diciendo:
y bendigas + estos dones,
este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,

Con las manos extendidas, prosigue:
ante todo, por tu Iglesia santa y católica,
para que le concedas la paz, la protejas,
la congregues en la unidad
y la gobiernes en el mundo entero,
con tu servidor el Papa N.,
con nuestro Obispo N., (Aquí se puede hacer mención del Obispo Coadjutor o Auxiliar, de acuerdo con la Ordenación general del Misal Romano, n. 149).
y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad,
promueven la fe católica y apostólica.

________________________________________
El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:
conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el ordinario diocesano, dice:
con mi hermano N., Obispo de esta iglesia de N.,
conmigo, indigno siervo tuyo,
________________________________________

85. Conmemoración de los vivos.
Cl
Acuérdate, Señor,
de tus hijos N. y N.

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.

Después, con las manos extendidas prosigue:
y de todos los aquí reunidos,
cuya fe y entrega bien conoces;
por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados
y la salvación que esperan,
te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen,
este sacrificio de alabanza,
a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

86. Conmemoración de los santos.
C2
Reunidos en comunión con toda la Iglesia,
veneramos la memoria,
ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María,
Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;
la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires
Pedro y Pablo, Andrés,
[Santiago y Juan,
Tomás, Santiago, Felipe,
Bartolomé, Mateo,
Simón y Tadeo;
Lino, Cleto, Clemente, Sixto,
Cornelio, Cipriano,
Lorenzo, Crisógono,
Juan y Pablo,
Cosme y Damián,]
y la de todos los santos;
por sus méritos y oraciones
concédenos en todo tu protección.

(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

________________________________________
87. Con las manos extendidas, prosigue:
CP
Acepta, Señor, en tu bondad,
esta ofrenda de tus servidores
y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días,
líbranos de la condenación eterna
y cuéntanos entre tus elegidos.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)
________________________________________

88. Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:
CC
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo amado,
Jesucristo, nuestro Señor.

Junta las manos.

89. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse claramente y con precisión, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras.
Él mismo, la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
________________________________________

tomó pan en sus santas y venerables manos,

Eleva los ojos,
y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso,
dando gracias te bendijo,
lo partió,
y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora, haciendo genuflexión.

90. Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz glorioso
en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo,
y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo genuflexión.

91. Luego dice una de las siguientes fórmulas:
CP
Éste es el Misterio de la fe.

O bien:
Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
________________________________________
O bien:
CP
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz,
anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien:
CP
Éste es el Misterio de la fe, Cristo se entregó por nosotros.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Salvador del mundo, sálvanos,
que nos has liberado por tu cruz y resurrección.
________________________________________
92. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CC
Por eso, Padre,
nosotros, tus servidores,
y todo tu pueblo santo,
al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor;
de su santa resurrección del lugar de los muertos
y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado,
el sacrificio puro, inmaculado y santo:
pan de vida eterna
y cáliz de eterna salvación.

93.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda
y acéptala,
como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura
de tu sumo sacerdote Melquisedec.

94. Inclinado, con las manos juntas, prosigue:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo,
por manos de tu ángel,
para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
al participar aquí de este altar,

Se endereza y se signa, diciendo:
seamos colmados de gracia y bendición.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

95.Conmemoración de los difuntos.
Con las manos extendidas dice:
C3
Acuérdate también, Señor,
de tus hijos N. y N.,
que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.

Después, con las manos extendidas, prosigue:
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

96. Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:
C4
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,

Con las manos extendidas prosigue:
que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea
de los santos apóstoles y mártires,
Juan el Bautista, Esteban,
Matías y Bernabé,
[Ignacio, Alejandro,
Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua,
Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia, Anastasia,]
y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos,
sino conforme a tu bondad.

Junta las manos:
CP
Por Cristo, Señor nuestro.

97. Y continúa:
Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.

98. Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:
CP o CC
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:
Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN
124. Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

O bien:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios,
digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

O bien:
El amor de Dios a sido derramado en nuestros corazones
con el Espíritu Santo que se nos ha dado;
movidos por ese Espíritu digamos con fe y esperanza:

O bien:
Antes de participar en el banquete de la Eucaristía,
signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna,
oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

O bien:
Recemos con humildad y confianza diciendo:

Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el Cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

125. Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.

Junta las manos.

El pueblo concluye la oración aclamando:
Tuyo es el Reino,
tuyo el poder y la gloria
por siempre, Señor.

126. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles:
«La paz les dejo, mi paz les doy»,
no tengas en cuenta nuestros pecados
sino la fe de tu Iglesia,
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.

Junta las manos.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

El pueblo responde: Amén.

127. El sacerdote, vuelto hacia al pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.

El pueblo responde: Y con tu espíritu.

128. Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
Démonos fraternalmente la paz

O bien:
Como hijos de Dios, intercambiemos ahora
un signo de comunión fraterna.

O bien:
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz,
démonos la paz como signo de reconciliación.

O bien:
En el Espíritu de Cristo resucitado,
démonos fraternalmente la paz.

Y todos, según las costumbres del lugar, se intercambian un signo de paz, de comunión y de caridad. El sacerdote da la paz al diácono o al ministro.

129. Después toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena y pone una partícula dentro del cáliz, diciendo en secreto:
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo,
unidos en este cáliz,
sean para nosotros
alimento de vida eterna.

130. Mientras tanto se canta o se dice:
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

Esta aclamación puede repetirse varias veces, si la fracción del pan se prolonga. La última vez se dice: danos la paz.

131. A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:
Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo,
que por voluntad del Padre,
cooperando el Espíritu Santo,
diste con tu muerte la Vida al mundo,
líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre,
de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos
y jamás permita que me separe de ti.

O bien:
Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre
no sea para mí un motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu piedad
me sirva para defensa de alma y cuerpo,
y como remedio de salvación.

132.El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevada sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Este es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Y, juntamente con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya
bastará para sanarme.

133. El sacerdote, vuelto hacia el altar, dice en secreto:
El Cuerpo de Cristo me proteja para la Vida eterna.

Y comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.

Después toma cáliz, y dice en secreto:
La Sangre de Cristo me guarde para la Vida eterna.

Y bebe reverentemente la Sangre de Cristo.

134. Después toma la patena o la píxide y se acerca a los que van a comulgar. Muestra el pan consagrado a cada uno, sosteniéndolo un poco elevado y le dice:
El Cuerpo de Cristo.

El que va a comulgar responde: Amén.

Y comulga.

El diácono, si distribuye la sagrada Comunión, lo realiza de la misma manera observan los mismos ritos.

135. Si se comulga bajo las dos especies se observa el rito descrito en su lugar.

136. Cuando el sacerdote ha comulgado el Cuerpo de Cristo, comienza el canto de comunión.

137. Finalizada la Comunión, el sacerdote o el diácono, o el acólito, purifica la patena sobre el cáliz y también el cáliz.

Mientras hace la purificación, el sacerdote dice en secreto:
Haz, Señor, que recibamos con un corazón limpio
el alimento que acabamos de tomar,
y que el don que nos haces en esta vida
nos sirva para la vida eterna.

138. Después el sacerdote puede volver a la sede. Si se considera oportuno, se puede dejar un breve espacio de silencio sagrado o entonar un salmo o algún cántico de alabanza.

139. Luego, de pie en el altar o en la sede, el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.

Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se haya hecho antes. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración después de la comunión.
____________________________________________________________________________
La oración después de la comunión termina con la conclusión breve.

Si la oración se dirige al Padre:
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Si la oración se dirige al Padre,
pero al final de la misma se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos

Si la oración se dirige al Hijo:
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
____________________________________________________________________________
El pueblo, al terminar, aclama: Amén.
RITO DE LA CONCLUSIÓN
140. Siguen, si es necesario, breves avisos para el pueblo.

141. Después tiene lugar la despedida. El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde:
Y con tu espíritu.

El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
La bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo, + y el Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
142. En algunos días u ocasiones, a ésta fórmula de bendición precede, según las rúbricas, otra fórmula de bendición más solemne o una oración sobre el pueblo.
____________________________________________________________________________
143. En la Misa pontifical el celebrante recibe la mitra y, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.

Todos responden:
Y con tu espíritu.

El celebrante dice:
Bendito sea el nombre del Señor.

Todos responden:
Desde ahora y para siempre.

El celebrante dice:
Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:
Que hizo el cielo y la tierra.

Entonces el celebrante, habiendo recibido el báculo, si lo usa, dice:
La bendición de Dios todopoderoso,

Y, haciendo tres veces la señal de la cruz sobre el pueblo, añade:
Padre, + Hijo, + y Espíritu + Santo,
descienda sobre ustedes.

Todos responden: Amén.
____________________________________________________________________________
144. Luego el diácono, o el mismo sacerdote, con las manos juntas, vuelto hacia el pueblo, dice:
Pueden ir en paz.

O bien:
La alegría del Señor sea nuestra fuerza.
Pueden ir en paz.

O bien:
Glorifiquen al Señor con su vida.
Pueden ir en paz.

O bien:
En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien, especialmente en los domingos de pascua:
Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado.
Pueden ir en paz.

El pueblo responde:
Demos gracias a Dios.

145. Después el sacerdote venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha inclinación profunda con los ministros, se retira.

145. Si inmediatamente sigue alguna acción litúrgica, se omite el rito de despedida.
BENDICIONES AL FINAL DE LA MISA
Y ORACIONES SOBRE EL PUEBLO
BENDICIONES SOLEMNES
El diácono o, a falta de éste, el mismo sacerdote, dice: Inclinados, reciban la bendición. Luego el sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la bendición y todos responden: Amén.

7. Ascensión del Señor
Dios todopoderoso
los bendiga en este día en que su Hijo subió al cielo
y les abrió la entrada de la gloria
para llegar a estar junto a él.
R. Amén.

Cristo, que se apareció a sus discípulos
después de su Resurrección,
se manifieste también a ustedes lleno de misericordia,
cuando venga para el juicio final.
R. Amén.

Y al proclamarlo glorioso junto al Padre,
les conceda la alegría de experimentar que permanece con ustedes
hasta el fin del mundo, como lo ha prometido.
R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.

1. El tiempo « durante el año » comprende 34 ó 33 semanas. Comienza el lunes siguiente al domingo después del 6 de enero y continúa hasta el comienzo de la Cuaresma; comienza nuevamente el lunes después del domingo de Pentecostés y termina el sábado anterior al primer domingo de Adviento.

2. Los domingos y las semanas del tiempo « durante el año » se cuentan del modo siguiente:

a) El domingo en que se celebra la fiesta del Bautismo del Señor ocupa el lugar del primer domingo « durante el año »; la semana que le sigue es la primera de este tiempo. Los demás domingos y semanas se enumeran en orden progresivo hasta el comienzo de la Cuaresma.

b) Después de Pentecostés, cuando hay treinta y cuatro semanas « durante el año », la numeración interrumpida por la Cuaresma se continúa en la semana que sigue al domingo de Pentecostés, teniendo en cuenta, sin embargo, que la Misa del domingo de Pentecostés y de la solemnidad de la Santísima Trinidad ocupan el lugar de las misas dominicales. Pero cuando hay treinta y tres semanas « durante el año », se omite la primera semana que debería tomarse después de Pentecostés.

3. Por lo tanto, en el Misal se presentan treinta y cuatro misas para los domingos y ferias de este tiempo, que se utilizan según los principios siguientes:

a) En los domingos, como de costumbre, se utiliza la Misa que corresponde al número del domingo del tiempo « durante el año », a no ser que coincida con una solemnidad o fiesta que corresponda celebrar en ese día.

En las ferias puede decirse cualquiera de las treinta y cuatro Misas, teniendo en cuenta la utilidad pastoral de los fieles.

4. En estos domingos se canta o se dice el Gloria y se dice el Credo, pero se omiten en las ferias.

5. En los domingos se dice alguno de los prefacios dominicales del tiempo «durante el año», a no ser que se elija una Plegaria eucarística con prefacio propio; en las ferias se dice alguno de los prefacios comunes.

6. Para la comunión se proponen dos antífonas, la primera tomada de los salmos y la otra, generalmente, del Evangelio. Puede elegirse cualquiera de las dos, según las circunstancias, prefiriendo, sin embargo, la que mejor concuerde con el Evangelio del día.
MISAS DOMINICALES Y COTIDIANAS
XXIII DOMINGO «DURANTE EL AÑO»
Antífona de entrada Sal 118, 137. 124
Tú eres justo, Señor, y tus juicios son rectos;
trátame conforme a tu bondad.

Oración colecta
Señor Dios, que nos has redimido para hacernos hijos tuyos,
míranos siempre con amor de Padre,
para que cuantos hemos creído en Cristo
alcancemos la verdadera libertad y la herencia eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Dios nuestro, fuente del amor sincero y de la paz,
concédenos glorificar tu nombre
con estas ofrendas que te presentamos;
y por la participación en la eucaristía
ayúdanos a vivir unidos en un solo corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión Sal 41, 2-3
Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente.

O bien: Jn 8, 12
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor.
El que me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida.

Oración después de la comunión
Señor nuestro, que alimentas y vivificas a tus fieles
con tu palabra y con los sacramentos del cielo,
concédenos aprovechar de tal manera estos dones de tu Hijo amado
que merezcamos participar siempre de su vida divina.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
PREFACIO COMÚN I
EL UNIVERSO RESTAURADO POR CRISTO
72. Este prefacio se dice en las Misas del tiempo “durante el año” que carecen de prefacio propio.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

En él has querido restaurar todas las cosas,
y hacernos participar a todos de su plenitud.
Él, que era de condición divina, se anonadó a sí mismo,
y por su Sangre derramada en la cruz pacificó todas las cosas;
y así, constituido Señor del universo,
es fuente de salvación eterna
para cuantos creen en él.

Por eso, unidos a los coros de los ángeles,
cantamos el himno a tu gloria,
diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO COMÚN II
LA SALVACIÓN POR CRISTO
73. Este prefacio se dice en las Misas del tiempo “durante el año” que carecen de prefacio propio.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Tú creaste al hombre por amor,
y aunque condenado justamente,
con tu misericordia lo redimiste,
por Cristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles celebran tu gloria,
te adoran las dominaciones, se estremecen las potestades.
En el cielo te aclaman con alegría las virtudes celestiales
y los santos serafines.
Permítenos asociarnos a sus voces,
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Fuentes: Misal Romano
y Leccionario IV (Ferias del Tiempo Ordinario

Moniciones y Oración de los Fieles: XXIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 8 de septiembre, de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XXIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 8 de septiembre, de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Paz y gracias de parte de Dios, nuestro Padre. Bienvenidos a esta celebración Eucarística del Domingo Vigesimotercero del Tiempo Ordinario. En este día, de suyo celebraríamos la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, pero como coincidió con el domingo, día del Señor, el cual tiene preeminencia sobre todas las fiestas, no la celebramos, algunas comunidades celebraron esta fiesta, el día de ayer. Pero podríamos decir, no feliz coincidencia, sino feliz ¨Dioscidencia¨, porque la liturgia de hoy nos habla de dos cualidades que tuvo la madre del Señor, sabiduría para conocer la voluntad de Dios y sobre todo, la mayor de las cualidades, seguir al Señor, lo que implica saber cargar la cruz, para llegar a formar parte del Reino de Dios. De pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes, con la alegría del canto de Entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Todos llevamos inscrito en nuestras conciencias la ley natural. Pero las pasiones y limitaciones ajenas a la naturaleza humana y el clima enrarecido creado por el pecado nos ofuscan y oscurecen la mente. Nadie hubiera sido capaz de conocer estas realidades, sino hubiesen sido reveladas por medio de la sabiduría y el espíritu santo. Para esto el rey Salomón compuso una plegaria para alcanzar la sabiduría, de la cual nuestra primera lectura forma parte. Escuchemos.
2.-Nuestra segunda lectura de hoy es de la carta de Pablo a Filemón. Escucharemos como el Apóstol resuelve un caso concreto de ética social con un tacto y discreción verdaderamente admirable, intercediendo por Onésimo, esclavo fugitivo, que podía esperar grave castigo según la ley. Para ello recurre a motivos de amor, lo que nos dice mucho de la delicadeza de conciencia y respeto por la libertad ajena del Apóstol Pablo. Escuchemos con atención.
3.- El evangelio de este domingo, consta de dos parábola y de tres sentencias fundamentales. El tema general es la exigencia que impone el seguimiento del Señor Seguimiento que muchas veces abandonamos como a la suerte, pretendiendo resolverlo a lo que salga, sin orden, sin lógica, sin esfuerzo, pero el evangelista Lucas nos dice, de alguna forma, el sentido y la exigencia del negocio primordial de nuestra vida, que es conquistar el reino de Dios.

Oración de los Fieles: XXIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 8 de septiembre de 2013
Celebrante
Elevemos a Dios nuestro Padre nuestras plegarias, para que nos dé la sabiduría necesaria para seguirlo y conocer siempre lo que es su voluntad, por eso decimos:
SEÑOR, DANOS LA SABIDURÍA PARA SEGUIRTE
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, para que el Señor lo llene de la sabiduría que viene de lo alto, para guiar la Iglesia.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes del mundo, para que en sus decisiones siempre prime el respeto y la libertad de los hijos de Dios, sobre todo de los más pobres y necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
3.- Para que el Señor nos de la sabiduría para ver su divina voluntad, en los acontecimientos de nuestras vidas y la de nuestros hermanos,.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Por los enfermos de nuestra comunidad, para que en nuestro auxilio vean al Señor que los visita para llevarles paz y consuelo.
OREMOS AL SEÑOR
5.- Por nuestro párroco, para que el Señor, lo asista siempre con la sabiduría, para conocer la voluntad de Dios y seas siempre un pastor con olor a oveja.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que el Señor las atienda conforme a su santa voluntad y les dé a esas personas, su salud espiritual y corporal.
OREMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros reunidos en este dia del Señor, para que siempre estemos dispuesto a dejarlo todo para seguirlo.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre amado, las intenciones que te hemos presentado y las que han quedado en nuestros corazones, te lo pedimos por Cristo, tu Hijo y Nuestro Señor.
Amen

La Homilía de Betania: XXIII Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo C. 8 de septiembre de 2013


La Homilía de Betania: XXIII Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo C. 8 de septiembre de 2013
1.- LO HEROICO DE CUMPLIR CON LA VOLUNTAD DIVINA
Por Antonio García-Moreno
1.- DIOS SE NOS ABRE.- Los planes de Dios, sus intenciones, sus pensamientos están ocultos a los hombres. Los deseos, las motivaciones humanas son más o menos previsibles. Muchas veces sabemos lo que nuestro interlocutor piensa, con sólo mirarle a los ojos. Sabemos qué es lo que desea, qué es lo que está buscando. Con Dios no ocurre lo mismo. Él escapa a nuestras previsiones, está por encima de nuestros cálculos. Y a menudo nos sorprende su forma de actuar, nos extraña quizá su pasividad, su prolongado silencio. Y nos preguntamos, inútilmente, el porqué de las cosas.
Hoy nos dice el sabio inspirado por Dios: Los pensamientos de los mortales son mezquinos y nuestros razonamientos son falibles; porque el cuerpo es el lastre del alma y la tienda terrestre abruma la mente del que medita… Por eso ante Dios sólo nos queda, en ocasiones, el silencio por respuesta, la aceptación rendida de cuanto Él quiere disponer. Conscientes de que sus planes son siempre justos e inapelables. Contentos al pensar que, además de inteligente como nadie, Dios es sobre todo amor.
Señor, si tus planes están escondidos para los hombres, Tú puedes mostrarlos con el fulgor de tu luz, esa luz que luce en las tinieblas y que las tinieblas no sofocaron, esa luz verdadera que, con su venida a este mundo ilumina a todo hombre.
Sí, la tierra oscura, sumergida en la negra noche, ha visto surgir la luz. El día ha despertado y todo brilla en mil colores y formas. La luz, tu luz nos ha penetrado en el alma, sembrando el gozo y la alegría en nuestros corazones, porque sabemos lo que buscas, lo que intentas desde el principio de los tiempos.
Redimir y salvar a los hombres, a todos. Esa es tu voluntad, “que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (2 Tm 2, 4). Y para que esa salvación no fuera como una limosna que nos humillase, quisiste que podamos cooperar a nuestra propia salvación, y conquistar con nuestro esfuerzo, sostenido por tu gracia, ese Reino maravilloso que tú has proclamado.
2.- UN ALTO PRECIO, PERO NO EQUITATIVO.- Como en otras ocasiones, también en la que nos refiere hoy el texto sagrado encontramos a Jesús rodeado de mucha gente. Era fácil y grato seguir al joven rabino de Nazaret, que hablaba con autoridad, amaba a los niños y prefería a los pobres y humildes. No obstante, el Señor les dice que para seguirle hay que posponerlo todo a su amor: los padres, la mujer y los hijos, incluso uno ha de negarse a sí. La doctrina no puede ser más clara, el Maestro no palió las dificultades, podríamos decir que incluso parece exagerarlas un poco.
Por eso no puede extrañarnos de que a veces nos cueste el ser fieles al Evangelio, y en ocasiones llegue hasta ser heroico cumplir con la voluntad divina. Por otra parte, podemos pensar que quien no nos ha engañado en cuanto a las dificultades, tampoco nos engaña en cuanto a la promesa y el premio para quienes le sean siempre fieles. Es cierto, por tanto, que hemos de luchar con denuedo cada día contra todo aquello que se opone a Dios, contra todo obstáculo que se interponga entre el Señor y nosotros; aunque ese obstáculo sean nuestros seres más queridos, o nuestro propio provecho personal. El premio es tan grande y tan duradero que exige un precio elevado, pero no equitativo, pues por mucho que se tenga que sufrir o sacrificar, nunca pagaremos adecuadamente los bienes que el Señor nos ha preparado para toda una eternidad. Por eso estemos persuadidos de que vale la pena sufrir un poco durante unos años, para poder un día gozar mucho y para siempre.
Posponerlo todo al amor de Dios no significa, por otra parte, que uno haya de prescindir del amor a nuestros padres o demás familiares, ni que hayamos de anularnos a nosotros mismos. No se trata de destruir, prescindir o anular, sino de trascender, de sublimar, de elevar a un plano sobrenatural aquello que de por sí es sólo natural. Así, quien se haya entregado al servicio de Dios mediante una consagración a Él, no está exento de querer a sus padres, a los que quizá ha disgustado con su entrega. Tendrá que quererlos y cuidarlos si es preciso, estar atento a sus necesidades y procurar atenderlas. En cuanto a uno mismo, decíamos que Dios no quiere la anulación de nuestra persona sino su perfeccionamiento. Lo que hay que destruir es lo que de malo o torcido llevamos en nuestro interior, todas esas inclinaciones y deseos, claros o larvados, que nos incitan al mal.
Termina diciendo el Señor que quien no renuncia a todos sus bienes, no puede ser su discípulo. El Maestro no se limita a decir claras las cosas, además las repite. Ojalá aprendamos bien su lección y, con la ayuda de lo alto, sepamos dar un sentido nuevo, trascendente y sobrenatural, a cuanto constituye el entramado de nuestra vida.
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2.- LA RADICALIDAD DEL SEGUIMIENTO DE JESÚS
Por José María Martín Sánchez
1.- Ser sabios de verdad. Este texto de la Sabiduría muestra cómo el hombre siente las limitaciones de su inteligencia, incluso cuando se esfuerza en el conocimiento de las cosas más cercanas y familiares, de aquellas que están al alcance de su mano. Con mayor razón siente su incapacidad cuando pretende llegar con su conocimiento a las cosas del cielo, que le son inaccesibles. De ahí que, para conocer los designios de Dios necesite que descienda sobre él el Espíritu de Dios. La sabiduría es un don de Dios. Evidentemente no se habla aquí de la sabiduría de los filósofos, de la sabiduría que nos hace doctos, o de la ciencia que nos “infla”; se habla de una sabiduría eminentemente práctica, de la sabiduría de la vida que conduce a la salvación integral. En este sentido, sabio es aquel que conoce la voluntad de Dios. La sabiduría que tiene relación con Dios, la experiencia de la fe, está por encima de las capacidades naturales del hombre. Ser hombre en plenitud es saber situarse en actitud de súplica hacia Dios.
2.- Disponibles para Dios y para todos. Sabiduría auténtica es la que hay que tener para comprender el evangelio de hoy: es muy exigente y radical. Hay dos frases que llaman poderosamente la atención: “el que no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío”; “el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío”. La traducción litúrgica de la primera frase refleja un cierto pudor. El texto griego no habla de posponer, sino de odiar. Realmente la frase suena muy fuerte: “Si alguno viene conmigo y no odia a…..”. No son afirmaciones fáciles de asimilar; y lo más grave del asunto es que no se trata de un pasaje aislado, sino de una constante a lo largo de todo el evangelio de Lucas: seguir a Jesús implica radicalidad. Jesús es un Señor incompatible con otros señoríos. Estas palabras no acaban de gustarnos y por eso les buscamos la vuelta, como sea y a cualquier precio. ¿Es posible que Jesús nos hable de odiar a los seres más queridos? Jesús no nos pide cosas inhumanas, nos pide que seamos humanos en plenitud, libres de las ataduras de nuestro egoísmo. Tenemos que empezar a descubrir que este odiar significa estar disponibles para Dios y para todos.
3.- Libres para seguir a Jesús con radicalidad. Hay dos pequeñas parábolas explicativas en el evangelio. Ambas tratan de empresas muy difíciles y problemáticas y, por ello mismo, hay que afrontarlas con seriedad y no a la ligera. Así es c
omo hay que afrontar la difícil empresa de ser discípulo de Jesús. Las comparaciones que Jesús propone quieren evidenciar que hacerse discípulo de Cristo es una cosa seria: mejor no empezar, si no se está dispuesto a ir hasta el final. Jesús habla después de la cruz: es la pena de muerte impuesta por los romanos. Por último, el adiós a los bienes, a todos los bienes. Para ser sus discípulos, Jesús no nos pide que cumplamos los mandamientos, que seamos buenos. Nos pide que seamos absolutamente disponibles, que contemos con la posibilidad de la agresión y de la muerte decretada, que no tengamos la obsesión del dinero. Lo específico del hecho cristiano no es la moral. A algunos, Jesús les pide alejarse de los suyos y de los problemas familiares. A todos les muestra que nunca serán libres para responder a las llamadas de Dios, si se niegan a pensar en forma totalmente nueva los lazos familiares y el uso de su tiempo. Duras pueden parecer estas palabras, pero son evangelio de verdad.
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3.- EL CIELO O EL SUELO, COMO OPCIÓN FUNDAMENTAL
Por Gabriel González del Estal
1.- No tenemos más alternativas: o decidimos vivir como Dios manda, o elegimos dar al cuerpo lo que nos pida. Si decidimos vivir como Dios manda tendremos que vivir luchando todos los días contra las fuerzas del mal, aceptando los sacrificios y esfuerzos que esta lucha comporta. No podremos dejarnos vencer por el egoísmo, ni por el cansancio, ni por la desilusión; deberemos levantarnos cada mañana con el propósito firme de hacer el bien y vencer al mal. Optar por el cielo es, en nuestro caso, dejarnos guiar por Dios, es decir, por el bien, por la bondad, por la justicia, por el amor, por la fraternidad. No lo vamos a tener fácil, porque el cuerpo se resiste y de lo más hondo de nuestro ser surgirán insinuaciones al mal, tentaciones, voces que nos llaman también desde el exterior invitándonos al goce y al disfrute de lo más inmediato y de lo más terreno. Nadie que opte por el cielo se va a librar de esta lucha, porque ni el mismo Cristo se libró de la misma: “el espíritu está pronto, pero la carne está débil, enferma”, escribe el evangelista. Para vencer en esta lucha no son suficientes nuestras solas fuerzas humanas, necesitamos la ayuda de Dios, la gracia de Dios, pero esta gracia y esta ayuda no nos la va a negar Dios nunca.
2.- Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Nuestra cruz, nuestras cruces de cada día, no nos las va a poder llevar nadie. Podremos tener cireneos que nos ayuden a llevar en algunos momentos nuestra carga, pero tendremos que ser nosotros mismos los que llevemos el peso diario y habitual de las pequeñas cruces de cada día. Vivimos en la tierra, en el suelo, y muchas veces esta tierra, este suelo, es un verdadero valle de lágrimas. Si optamos por vivir en este suelo como auténticos hijos de Dios, la cruz va a ser una carga, una sombra que nunca nos va a abandonar del todo. Es evidente que vamos a tener días buenos, días de sol y alegría, pero de las nubes y de las tormentas de cada día no nos va a librar nadie. No necesitamos buscar cruces, ellas vienen solas. Vivir como Dios manda es luchar, es sacrificarse, es aceptar la carga de pequeñas, o no tan pequeñas, cruces que la misma vida nos manda. Ser discípulo de Cristo es caminar por donde él caminó, es seguir sus pasos, desde Nazaret hasta Jerusalén, hasta el calvario y hasta la resurrección. Con la cruz de cada día a cuestas.
3.- El cuerpo mortal es lastre del alma. Después de todo, es la vieja doctrina paulina de la lucha entre el cuerpo y el alma, entre el hombre viejo y el hombre nuevo. Por mucho tiempo que pase, mientras el hombre sea hombre llevará siempre consigo, dentro de sí, esta lucha. Tenemos mucho de animal y algo mucho de ángel; el cuerpo nos inclina hacia el suelo y al alma hacia el cielo. No podemos despreciar, ni minusvalorar la importancia del cuerpo, porque somos cuerpo, pero tampoco debemos cortar las alas al ángel, porque también somos espíritu. La opción fundamental no anula, ni destruye las otras opciones, simplemente las regula y jerarquiza. No queremos vivir sólo como ángeles, ni sólo como cuerpos, queremos que el cuerpo obedezca al espíritu. Esto no es fácil, esto supone una lucha continuada y de por vida. Esto es cargar con la cruz de Cristo, para poder ser y vivir como auténticos discípulos de Cristo.
Fuente: http://www.betania.es

Moniciones y Oración de los Fieles: XXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 1 de septiembre, de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 1 de septiembre, de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a esta celebración de los hijos de Dios, les deseamos paz y alegría, en el inicio de esta Semana Vigesimosegunda del Tiempo Ordinario. La liturgia de hoy, está enfocada hacia la humildad, nos enseña como deben ser nuestras relaciones con los demás, a no dar para que nos den, a no convertir el mundo en negocio, sino en un mundo centrado en el amor del Señor, que se ofrece libre y gratuitamente, por eso la mesa de su Cuerpo y de su Palabra esta disponibles para todos, milagro este que nos ayudara a vivir los momentos difíciles por lo que atravesamos hoy, seremos felices y tendremos la recompensa en la resurrección de los justos. Con el gozo del canto de entrada, nos ponemos de pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura de hoy es una especie de mini tratado sobre la humildad. Etimológicamente humilde viene del latín ¨humilis¨, que deriva a su vez de ¨humus¨ qué significa tierra. O sea, el humilde es el que no se ensalza desmedidamente, sino que se mueve cerca de la tierra, por lo tanto la actitud de este es la del que no se valora por encima de los demás, sino que sabe colocarse en el nivel que le corresponde en las relaciones sociales. Escuchemos.
2.- Nosotros los cristianos debemos tener conciencia clara de nuestro estado y este nos lo clarifica el autor de la carta a los Hebreos, por medio de la contraposición entre la revelación antigua –la que tuvo lugar en el Sinaí – y la nueva y definitiva, que nos ha llegado por mediación de Cristo, lo que nos hace estar en la presencia ¨graciosa¨ de Dios ya que tenemos a Jesús, mediador de la nueva alianza, Él es el medio a través del cual podemos llegar a Dios. Escuchemos.
3.- El evangelio de hoy nos presenta al Señor participando en un banquete en la casa de un fariseo importante, y en este el Señor nos da una lección del servicio entre personas y muestra que el banquete de Dios es un regalo que se ofrece de manera gratuita a los perdidos de la tierra, a aquellos que entienden que la vida verdadera no se gana por ganar un simple honor, a los que aprenden que no se es grande cuando se busca simplemente la grandeza. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XXII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 1 de septiembre de 2013
Celebrante
El camino que nos lleva a nuestro Padre Celestial es el de la humildad, este nos prepara para acoger a Cristo en nuestros corazones. Por eso le pedimos que nos de la fuerza para continuar en este camino y les decimos:
SEÑOR. AYUDANOS A SER HUMILDES
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes, diáconos y las personas consagradas, para que hagan de su vida un continuo servicio de humildad y de Amor.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes de las naciones, para que entiendan que el Señor los necesita para que sean justos y tengan siempre presente a los más pobres y necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
3.- Por los enfermos del cuerpo o del alma, los sin trabajo, y los inmigrantes, para que encuentren consuelo y ayuda en los que están cerca de ellos.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Por todos los que dedican sus vidas a servir a los demás, para que cada día, encuentren en esa labor la fuerza de la mano de Dios que los lleva a estar más cerca del Señor.
OREMOS AL SEÑOR
5.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo…Mas, Más, Más, para que el Señor las acoja, conforme a su santísima voluntad, les dé su paz y la salud espiritual y corporal.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por todos nosotros, para que siempre estemos atentos a la llamada del Señor, que nos invita a la humildad y a reconocerlo en los más débiles y necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Padre Providente y Misericordioso, atiende las necesidades que con humildad te hemos presentado y las que quedan en nuestros corazones. Te lo pedimos por Jesucristo, tu hijo y nuestro Hermano.
Amén.

Moniciones y Oración de los Fieles: XXI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 25 de agosto de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XXI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 25 de agosto de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos todos a este encuentro semanal al que asistimos para dar gracias a Dios por elegirnos como sus hijos. La liturgia de hoy es una especie de brindis de salvación universal, se nos dice que en el nuevo pueblo de Dios, han terminado todas las diferencias de raza, color o lengua, ya que todos somos herederos de la Promesa. Pero para entrar en este pueblo, tenemos que pasar por el sufrimiento, por la corrección fraterna del Padre, y Él lo hace para hacernos partícipes de su santidad. Tenemos que admirar la providencia salvadora de Dios, quien llama a sus hijos de todas partes de la tierra, incluyendo la nuestra. Con la alegría del canto de entrada, nos ponemos de pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nuestra primera lectura de hoy, es del final del libro del profeta Isaías, podríamos decir que es un final clamoroso, abierto, universal, es la manifestación de la gloria de Dios. Es un anuncio de la participación de todos, judíos y gentiles en el gobierno de Dios, el cual nos has sido revelado por el mismo Dios y puesto en práctica por el Hijo, para que nosotros pidiéramos creerlo. Escuchemos.
2.- La segunda lectura es de la carta a los Hebreos, en esta ocasión, se nos deja claro el concepto sobre el sufrimiento a que en ocasiones nos vemos sometidos los cristianos, nos dice que Dios corrige al que ama y aflige al que le es más querido. El dolor tiene un fin de enseñanza en el designio de Dios, no verlo así hace que el dolor sea infructuoso y estéril, este es una prueba de somos sus hijos. Escuchemos con atención.
3.- En el evangelio de hoy, del libro de Lucas, escucharemos una pregunta que le hacen al Señor, a la cual El no quiso responder, podríamos decir porque su misión no era saciar curiosidades de personas satisfechas. Lo que hace el Señor es presentar, al que lo cuestiona, la exigencia del reino y su dureza: ´Traten de entrar por la puerta estrecha¨, dándonos a entender que la salvación no es tema de curiosidad sino de compromiso. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XXI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 25 de agosto de 2013
Celebrante
Con el corazón lleno de amor, por tener un Padre que nos ama y nos invita a participar en el banquete más grande de todos, que es la misma santidad, porque él quiere que todos nos salvemos, dirijamos nuestras plegarias, diciéndole:
AYUDANOS, SEÑOR, PARA SER PARTE DE TU BANQUETE
Monitor
1.- Por la Iglesia universal, para que esta nos señale siempre el camino a seguir para llegar a formar parte del Reino de Dios.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por el Papa Francisco, los obispos, sacerdotes, diáconos y todos los consagrados, para que siempre se mantengan fiel a la tarea que se les ha encomendado de dirigir el pueblo de Dios, para entrar por la puerta estrecha.
OREMOS AL SEÑOR
3.- Por los gobernantes de todas las naciones, para que cumplan con las exigencias que su cargo representa para el bienestar de todos los pueblos, y el mantenimiento de la paz universal.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Por los enfermos, para que pasando por la puerta estrecha, vean pronto la salud que necesitan, ayudados por la Gracia de Dios.
OREMOS AL SEÑOR
5.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que el Señor las atienda, conforme a su infinita misericordia, dando a estas personas la salud espiritual y corporal que necesiten.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por todos nosotros, reunidos en esta Asamblea de Acción de Gracias a Dios, nuestro Padre providente, para que nos esforcemos para cumplir con las exigencias del reino.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre las plegarias que te hemos dirigido y las que han quedado en nuestro interior. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor, quien reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen

ORDINARIO DE LA MISA: COMÚN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


ORDINARIO DE LA MISA: COMÚN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Estas Misas se dicen también en la conmemoración de santa María en sábado y en las Misas votivas de la Virgen María. En todas estas oraciones, donde dice «conmemoración»puede decirse en su lugar «memoria» si parece conveniente.
I. Tiempo durante el año
Estos formularios pueden usarse, según las normas, también en tiempo de Cuaresma, donde se realice alguna celebración de la Santísima Virgen inscrita en el calendario propio.
1
Antífona de entrada
Te saludamos, santa Madre de Dios,
porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la tierra.

Oración colecta
Señor Dios, concédenos gozar de la salud del alma y del cuerpo
y, por la intercesión de la santísima Virgen María,
líbranos de las tristezas de este mundo
y danos la eterna alegría.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Escucha, Señor, la oración de tu pueblo
y acepta nuestras ofrendas, para que,
por intercesión de la santísima Virgen María, Madre de tu Hijo,
sea atendido todo deseo y escuchada toda petición.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA I
LA MATERNIDAD DE SANTA MARÍA VIRGEN
62. El siguiente prefacio se dice en las Misas de la Virgen María, haciendo mención, en el lugar correspondiente (***), de la fiesta, según se indica en cada Misa.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria
en la (***) de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo
por obra del Espíritu Santo,
y, sin perder la gloria de su virginidad,
derramó sobre el mundo la luz eterna,
Jesucristo, Señor nuestro.

Por eso, los ángeles y los arcángeles
y todos los coros celestiales
celebran tu gloria unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces,
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA II
LA IGLESIA ALABA A DIOS CON LAS PALABRAS DE MARÍA
63. Este prefacio se dice en las Misas de la Santísima Virgen.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
Señor, Padre santo,
reconocer tu grandeza en la perfección de los santos,
y proclamar especialmente tu inmensa bondad
al conmemorar a la santísima virgen María.

porque tú realizaste grandes cosas en el mundo
y diste pruebas de tu infinita misericordia
cuando miraste la pequeñez de tu servidora,
y por medio de ella,
nos diste al autor de nuestra salvación,
Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor.

Por él, adoran tu grandeza
todos los ángeles que se alegran en tu presencia.
Permítenos asociarnos a sus voces,
cantando alegremente:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión Cf. Lc 11, 27
Feliz la Virgen María,
que llevó en su seno al Hijo del Padre eterno.

Oración después de la comunión
Después de recibir los sacramentos celestiales,
te suplicamos, Dios nuestro,
que cuantos nos alegramos en la celebración
de la santísima Virgen María,
a ejemplo suyo, colaboremos dignamente
en el misterio de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
2
Antífona de entrada
Tú eres feliz, Virgen María,
porque llevaste en tu seno al Creador del universo.
Engendraste al que te creó, y para siempre permaneces virgen.

Oración colecta
Padre misericordioso,
ayúdanos en nuestra debilidad
para que, al celebrar a la Santa Madre de Dios,
su intercesión nos libre de todo pecado.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
En la conmemoración de la Madre de tu Hijo,
te pedimos, Señor,
que por la gracia de este sacrificio
nos conviertas en ofrenda eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA I
LA MATERNIDAD DE SANTA MARÍA VIRGEN
62. El siguiente prefacio se dice en las Misas de la Virgen María, haciendo mención, en el lugar correspondiente (***), de la fiesta, según se indica en cada Misa.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria
en la (***) de santa María, siempre virgen.
Porque ella concibió a tu único Hijo
por obra del Espíritu Santo,
y, sin perder la gloria de su virginidad,
derramó sobre el mundo la luz eterna,
Jesucristo, Señor nuestro.

Por eso, los ángeles y los arcángeles
y todos los coros celestiales
celebran tu gloria unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces,
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA II
LA IGLESIA ALABA A DIOS CON LAS PALABRAS DE MARÍA
63. Este prefacio se dice en las Misas de la Santísima Virgen.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
Señor, Padre santo,
reconocer tu grandeza en la perfección de los santos,
y proclamar especialmente tu inmensa bondad
al conmemorar a la santísima virgen María.

porque tú realizaste grandes cosas en el mundo
y diste pruebas de tu infinita misericordia
cuando miraste la pequeñez de tu servidora,
y por medio de ella,
nos diste al autor de nuestra salvación,
Jesucristo, tu Hijo y nuestro Señor.

Por él, adoran tu grandeza
todos los ángeles que se alegran en tu presencia.
Permítenos asociarnos a sus voces,
cantando alegremente:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión Lc 1, 49
El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas;
su nombre es santo.

Oración después de la comunión
Señor y Dios nuestro,
en esta celebración de la Madre de tu Hijo,
te pedimos que la participación
en los misterios de la redención eterna
nos conceda experimentar la abundancia de tu gracia
y nos lleve a la plenitud de tu salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Fuente: Misal Romano

Moniciones de las Lecturas y Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013


Moniciones de las Lecturas y Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos todos a la Eucaristía de este Domingo Decimonoveno del Tiempo Ordinario, en el que venimos a dar gracias a Dios por todos los beneficios que nos da a diario. Estamos terminando el año de la Fe, y para que lo tengamos bien presente, la liturgia de hoy nos hablará sobre esta, se nos dirá que esta es ¨seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve¨, esto lo podríamos traducir con la palabra confianza, pero sobre todo en Dios, para entender que la confianza cristiana es esperanza a secas, pero esperanza total. También el Señor nos pide que estemos vigilantes, preparados, porque a la hora que menos pensemos llegara el Hijo del Hombre, por esto cada uno tiene que asumir el compromiso de lo que Dios le ha dado y conforme a su cumplimiento será retribuido. De pie para recibir al Celebrante y su acompañante con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nuestra primera lectura de hoy es del libro de la Sabiduría, en esta escucharemos un breve relato de la noche en que Dios libero al pueblo de Israel del dominio de los Egipcios, esta fue una noche trágica para los egipcios, porque murieron todos sus primogénitos y noche salvífica para los israelitas, porque, a la vista de aquella catástrofe, el faraón otorgo la libertad al pueblo elegido. Escuchemos con atención.

2.- La segunda lectura de hoy es de la carta a los Hebreos. La primera preocupación del autor es presentarnos una definición de la fe, haciéndolo de una forma magistral, tomando como ejemplo a los hombres ejemplares del Antiguo Testamento, presentándonoslo como campeones de la fe, con la finalidad de que la acción de estos sea un nuevo incentivo para que nosotros los cristianos sigamos sus huellas y permanezcamos de modo perseverante en el ejercicio de la fe. Escuchemos.

3.- El evangelio de este domingo esta tomado del libro de Lucas, en esta perícopa encontraremos una de las revelaciones fundamentales de todo el evangelio: ¨no temas, pequeño rebaño; porque su Padre ha tenido a bien darles el reino¨, pero el hecho de que Dios sea nuestro Padre y vivamos ya el misterio de su reino es a la vez una exigencia, por eso el Señor nos invita a ¨atesorar para ese reino¨, para eso tenemos que convertir nuestros bienes en limosna, hacer que nuestra vida sea una alegría para el triste y ayuda para el pobre. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013
Celebrante
Pidamos a Dios nuestro Padre que nos dé un corazón grande y fuerte, para ver con claridad los valores del su Reino y para dar la vida por ellos, por esto decimos:
FORTALECE, SEÑOR, NUESTRA FE
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, obispos, sacerdotes, diáconos y todos los consagrados y consagradas al Señor, para que su fe sea cada día más fuerte y esperanzadora.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes de las naciones, para que cada día se empeñen más en socorrer a los más necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
3.- – Para que el Señor ilumine nuestros ojos para que podamos reconocerle en los acontecimientos y sobre todo en los necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Para que el Señor fortalezca nuestra esperanza en el futuro de la humanidad, para que nunca falte la fe y el amor.
OREMOS AL SEÑOR
5.- Para que nuestra vida siempre este apoyada en los valores permanentes de su Reino y no en los bienes que perecen.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que esta siga siendo esperanza para todos aquellos que buscan el Reino de Dios y su justicia.
OREMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros y nuestras familias para que cada día nos preocupemos más en cumplir los compromisos que hemos asumido con el Reino y así seamos esperanza para los más necesitados de nuestras comunidades.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Dios Padre Nuestro, las peticiones que te hemos dirigido y las que quedan en nuestros corazones. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen.

Moniciones y Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos todos a la Eucaristía de este Domingo Decimonoveno del Tiempo Ordinario, en el que venimos a dar gracias a Dios por todos los beneficios que nos da a diario. Estamos terminando el año de la Fe, y para que lo tengamos bien presente, la liturgia de hoy nos hablará sobre esta, se nos dirá que esta es ¨seguridad de lo que se espera y prueba de lo que no se ve¨, esto lo podríamos traducir con la palabra confianza, pero sobre todo en Dios, para entender que la confianza cristiana es esperanza a secas, pero esperanza total. También el Señor nos pide que estemos vigilantes, preparados, porque a la hora que menos pensemos llegara el Hijo del Hombre, por esto cada uno tiene que asumir el compromiso de lo que Dios le ha dado y conforme a su cumplimiento será retribuido. De pie para recibir al Celebrante y su acompañante con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nuestra primera lectura de hoy es del libro de la Sabiduría, en esta escucharemos un breve relato de la noche en que Dios libero al pueblo de Israel del dominio de los Egipcios, esta fue una noche trágica para los egipcios, porque murieron todos sus primogénitos y noche salvífica para los israelitas, porque, a la vista de aquella catástrofe, el faraón otorgo la libertad al pueblo elegido. Escuchemos con atención.

2.- La segunda lectura de hoy es de la carta a los Hebreos. La primera preocupación del autor es presentarnos una definición de la fe, haciéndolo de una forma magistral, tomando como ejemplo a los hombres ejemplares del Antiguo Testamento, presentándonoslo como campeones de la fe, con la finalidad de que la acción de estos sea un nuevo incentivo para que nosotros los cristianos sigamos sus huellas y permanezcamos de modo perseverante en el ejercicio de la fe. Escuchemos.

3.- El evangelio de este domingo esta tomado del libro de Lucas, en esta perícopa encontraremos una de las revelaciones fundamentales de todo el evangelio: ¨no temas, pequeño rebaño; porque su Padre ha tenido a bien darles el reino¨, pero el hecho de que Dios sea nuestro Padre y vivamos ya el misterio de su reino es a la vez una exigencia, por eso el Señor nos invita a ¨atesorar para ese reino¨, para eso tenemos que convertir nuestros bienes en limosna, hacer que nuestra vida sea una alegría para el triste y ayuda para el pobre. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XIX Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 11 de agosto de 2013
Celebrante
Pidamos a Dios nuestro Padre que nos dé un corazón grande y fuerte, para ver con claridad los valores del su Reino y para dar la vida por ellos, por esto decimos:
FORTALECE, SEÑOR, NUESTRA FE
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, obispos, sacerdotes, diáconos y todos los consagrados y consagradas al Señor, para que su fe sea cada día más fuerte y esperanzadora.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los gobernantes de las naciones, para que cada día se empeñen más en socorrer a los más necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
3.- – Para que el Señor ilumine nuestros ojos para que podamos reconocerle en los acontecimientos y sobre todo en los necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Para que el Señor fortalezca nuestra esperanza en el futuro de la humanidad, para que nunca falte la fe y el amor.
OREMOS AL SEÑOR
5.- Para que nuestra vida siempre este apoyada en los valores permanentes de su Reino y no en los bienes que perecen.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que esta siga siendo esperanza para todos aquellos que buscan el Reino de Dios y su justicia.
OREMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros y nuestras familias para que cada día nos preocupemos más en cumplir los compromisos que hemos asumido con el Reino y así seamos esperanza para los más necesitados de nuestras comunidades.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Dios Padre Nuestro, las peticiones que te hemos dirigido y las que quedan en nuestros corazones. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen.

Moniciones y Oración de los Fieles: XVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 4 de agosto de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 4 de agosto de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a la gran fiesta de los hijos de Dios y hermanos del Señor. Iniciamos la décimo octava semana del Tiempo Ordinario. Las liturgia de hoy nos llama a poner nuestros sentidos en las cosas verdaderas, las que vienen de arriba, que desterremos de una vez y para siempre el sentido de las cosas del mundo que nos invitan a comer y a beber que mañana moriremos, porque esto es un sin sentido, que nos lleva a alejarnos del Reino de Dios. Nuestra respuesta a esto, como cristianos, es «vivir como Jesús»: vivir confiados en las manos del Padre Dios, buscando el Reino como lo más principal. «Lo demás vendrá por añadidura». Nos ponemos de pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes, con la alegría del canto de entrada.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
1.- Nuestra primera lectura de hoy, tomada del libro del Eclesiastés o Qohélet, este libro pertenece a los llamados sapienciales. El sabio Qohélet es un autor, por lo menos, desconcertante. La pregunta que mueve toda la reflexión de su libro es ésta: “¿Qué provecho saca el hombre de todos los afanes que persigue bajo el sol?” y su respuesta: vanidad de vanidades (se puede traducir también por vaciedad, sin sentido…) todo es vanidad. Escuchemos.
2.- Seguimos leyendo la carta del apóstol Pablo a los Colosenses. La intención de esta carta es afirmar la supremacía de Jesucristo por encima de toda realidad cósmica, terrena o supraterrena. En esta ocasión Pablo nos introduce en la gran apertura hacia el reino de Dios, despojarnos del hombre viejo y revestirnos del hombre nuevo, sería interesante que nosotros al levantarnos cada día dijéramos ¨por lo menos hoy, seré un hombre o mujer nuevo¨. Escuchemos
3.- El evangelio de hoy, va en la misma línea sapiencial que la 1ª lectura: el ser humano busca sin descanso la alegría y la felicidad, pero en torno a esta búsqueda planean serios peligros. Uno de ellos: poner la felicidad en la acumulación insaciable de bienes, la codicia. Ante esto el Señor Jesús nos dice: “eviten toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida”. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.

Oración de los Fieles: XVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 4 de agosto de 2013
Celebrante
El Señor nos llama hoy a despojarnos de todo sentimiento de codicia, a no amontonar riquezas, por eso pidámosle que nuestros sentimientos siempre estén disponibles para alcanzar el Reino de Dios. Digámosle
SEÑOR, POR LO MENOS HOY, SERÉ UN HOMBRE NUEVO
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, nuestros Obispos y sacerdotes para que Dios los llene de la sabiduría necesaria, para dirigir la Iglesia, por el camino que nos conduce hasta Tu Reino.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud, Rio 2013, para que estos tengan la sabiduría de necesaria para llevar el evangelio a sus ambientes.
OREMOS AL SEÑOR
3.- Para que nosotros seamos capaces de despojarnos de las cosas del mundo y ofrecer nuestras vidas como hostias consagradas al Señor.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Por nuestros familiares, amigos, conocidos y todo aquel que encontremos en este día, sin importar el medio que sea, que de alguna forma se han alejado de Dios, para que el Señor les toque sus corazones y estos se despojen del hombre viejo.
OREMOS AL SEÑOR
5.-Por el compromiso asumido Por la Obra Por Cristo…Mas, Más, Más; para que el Señor le de la sabiduría para seguir anunciando el Reino de Dios, en todas las naciones.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por nuestra comunidad, en especial por nuestro Párroco (N) para que cada día nos empeñemos más en la difusión de la Palabra de Dios.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Recibe Padre amoroso, las suplicas que te hemos dirigido, para que estas nos conviertan en verdaderos hijos tuyos, siempre dispuestos a dejarlo todo por seguirte. Te lo pedimos en nombre de tu Hijo, Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen

Ordinario de la Misa (Formularios para la XVI Semana Tiempo Ordinario). Ciclo C. 21 de julio al 27 de julio, 2013.


Ordinario de la Misa (Formularios para la XVI Semana Tiempo Ordinario). Ciclo C. 21 de julio al 27 de julio, 2013.
Ordinario de la Misa
Ritos iniciales
Plegaria Eucaristica
Rito de Comunion
Rito de Conclusion
Bendicion Solemne
Oraciones Misas Dominicales y Cotidianas. (XIII Semana)
Prefacios (I y II)
Ritos iniciales
1. Reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar, con los ministros, mientras se entona el canto de entrada.

Cuando llega al altar, habiendo hecho con los ministros una inclinación profunda, venera el altar con un beso y, si es oportuno, inciensa la cruz y el altar. Después se dirige con los ministros a la sede.

Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la señal de la cruz, mientras el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

El pueblo responde: Amén.

2. Después el sacerdote, extendiendo las manos, saluda al pueblo, diciendo:

La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
el amor de Dios Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos ustedes

O bien:

La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre,
y Jesucristo el Señor,
estén con todos ustedes.

O bien:

El Señor esté con ustedes.
_________________________________________________________
El obispo, en vez de las anteriores fórmulas, en este primer saludo dice:
La paz esté con ustedes.
_________________________________________________________
El pueblo responde: Y con tu espíritu.
Acto penitencial
El domingo, especialmente en el tiempo pascual, en lugar del acto penitencial habitual, en algunas ocasiones puede hacerse la bendición y aspersión del agua en memoria del Bautismo, como aparece en el Apéndice II.
4. A continuación se hace el acto penitencial, al que el sacerdote invita a los fieles, diciendo:
I
Hermanos:
Para celebrar dignamente estos sagrados misterios,
reconozcamos nuestros pecados.

O bien:
El Señor Jesús,
que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía,
nos llama ahora a la conversión.
Reconozcamos, pues, que somos pecadores
e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

O bien:
Humildes y penitentes, como el publicano en el templo,
acerquémonos al Dios justo,
y pidámosle que tenga piedad de nosotros,
que también nos reconocemos pecadores.

O bien:
Jesucristo, el justo, intercede por nosotros
y nos reconcilia con el Padre.
Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento,
para acercarnos a la mesa del Señor.

O bien:
Pidamos perdón a Dios de todo corazón.

O bien, pero sólo en los domingos, y durante la octava de Pascua:
En el día en que celebramos la victoria de Cristo
sobre el pecado y sobre la muerte,
confesemos nuestra necesidad de la misericordia del Padre
para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

Se hace una breve pausa en silencio. Después, todos hacen en común la fórmula de la confesión general:

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante ustedes, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión;

Y, golpeándose el pecho, dicen:

por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Luego, prosiguen:

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos
y a ustedes, hermanos,
que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

Sigue la absolución del sacerdote.

Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
2
O bien (segunda forma del acto penitencial):
5. El sacerdote invita a los fieles al acto penitencial con una de las invitaciones anteriores u otras breves palabras.

Se hace una breve pausa de silencio. Después el sacerdote dice:
Señor, ten misericordia de nosotros.

El pueblo responde: Porque hemos pecado contra ti.

El sacerdote prosigue:
Muéstranos, Señor, tu misericordia.

El pueblo responde: Y danos tu salvación

Sigue la absolución del sacerdote:
Dios todopoderoso
tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados
y nos lleve a la Vida eterna.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
7. Siguen las invocaciones: Señor, ten piedad (Kyrie eléison), si no se han dicho ya en alguna de las fórmulas del acto penitencial.

V. Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

V. Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

V. Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Se pueden tomar las melodías del Gradual Romano.

8. A continuación, cuando está prescrito, se canta o se dice el himno:

Gloria a Dios en el Cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.
Amén.

9. Acabado el himno, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Oremos

Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante un breve espacio de tiempo.

Entonces, el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración colecta, al final de la cual, el pueblo aclama:

Amén.
____________________________________________________________________________
La colecta termina siempre con la conclusión larga.
Si la oración se dirige al Padre:
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que es Dios y vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Si se dirige al Padre, pero hacia el final de la oración se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Si la oración se dirige al Hijo:
Que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo
y eres Dios, por los siglos de los siglos.
____________________________________________________________________________
Liturgia de la Palabra
10. Después, el lector se dirige al ambón y lee la primera lectura, que todos escuchan sentados.

Para indicar el final de la lectura, el lector dice:
Palabra de Dios.

Todos responden: Te alabamos, Señor.

11. El salmista, o el cantor, canta o recita el salmo, y el pueblo pronuncia la respuesta.

12. Después, si hay segunda lectura, el lector la lee desde el ambón, como la primera.

Para indicar el final de la lectura, el lector dice:
Palabra de Dios.

Todos responden: Te alabamos, Señor.

13. Sigue el Aleluia, u otro canto determinado por las rúbricas, según lo requiera el tiempo litúrgico.

14. Mientras tanto, si se usa incienso, el sacerdote lo pone en el incensario. Después, el diácono que va a proclamar el Evangelio, profundamente inclinado ante el sacerdote, pide la bendición, diciendo en voz baja:
Padre, dame tu bendición.

El sacerdote, en voz baja, dice:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios,
para que anuncies dignamente su Evangelio.
En el nombre del Padre, y del Hijo + y del Espíritu Santo.

El diácono se signa con la señal de la cruz y responde:
Amén.

Pero si no está presente el diácono, el sacerdote, inclinado ante el altar, dice en secreto:
Purifica mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso,
para que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio.

15. Después el diácono, o el sacerdote, se dirige al ambón, acompañado por los ministros que llevan el incienso y los cirios, si es oportuno, y dice:
El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde: Y con tu espíritu.

El diácono, o el sacerdote:
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san según san N.

Y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y sobre su frente, labios y pecho.

El pueblo aclama: Gloria a ti, Señor.

Luego el diácono, o el sacerdote, si se usa incienso, inciensa el libro y proclama el Evangelio.

16. Acabado el Evangelio, el diácono o el sacerdote, dice:
Palabra del Señor.

Todos responden: Gloria a ti, Señor Jesús.

Si la aclamación es cantada, pueden usarse otras respuestas de alabanza a Jesucristo como las siguientes:
Tu palabra, Señor, es la verdad,
y tu ley nuestra libertad.

O bien:
Tu palabra, Señor,
es lámpara que alumbra nuestros pasos.

O bien:
Tu palabra, Señor,
permanece por los siglos.

Después besa el libro, diciendo en secreto:
Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados.

17. Luego se hace la homilía, que corresponde al sacerdote o al diácono, y que debe hacerse obligatoriamente todos los domingos y fiestas de precepto; se recomienda en los otros días.

18. Acabada la homilía, cuando está prescrito, se canta o se dice el Símbolo o Profesión de fe:
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre;
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo,

En estas palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nosotros fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Profeso un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

19. En lugar del Símbolo Niceno-Constantinopolitano, sobre todo en el tiempo de Cuaresma y en el tiempo de Pascua, se puede emplear el Símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, también llamado «de los Apóstoles».

Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor,

En las palabras que siguen, hasta María Virgen, todos se inclinan.

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los Santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

20. Después se hace la oración universal u oración de los fieles.

La oración universal u oración de los fieles se desarrolla de la siguiente manera:
Invitatorio

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición.
Intenciones

Las intenciones son propuestas por un diácono o, si no lo hay, por un lector o por otra persona idónea.

El pueblo manifiesta su participación con una invocación u orando en silencio.

La sucesión de intenciones ordinariamente debe ser la siguiente:
a) Por las necesidades de la Iglesia.
b) Por los gobernantes y por la salvación del mundo entero.
c) Por aquellos que se encuentran en necesidades particulares.
d) Por la comunidad local.
Conclusión.

El sacerdote termina la plegaria común con una oración conclusiva.
PLEGARIA EUCARÍSTICA I
O CANON ROMANO
83. V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

Sigue el prefacio, dicho según las rubricas, que se concluye:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

84. El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CP
Padre misericordioso,
te pedimos humildemente
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,

Junta las manos y dice:
que aceptes

Traza el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente, diciendo:
y bendigas + estos dones,
este sacrificio santo y puro que te ofrecemos,

Con las manos extendidas, prosigue:
ante todo, por tu Iglesia santa y católica,
para que le concedas la paz, la protejas,
la congregues en la unidad
y la gobiernes en el mundo entero,
con tu servidor el Papa N.,
con nuestro Obispo N., (Aquí se puede hacer mención del Obispo Coadjutor o Auxiliar, de acuerdo con la Ordenación general del Misal Romano, n. 149).
y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad,
promueven la fe católica y apostólica.

________________________________________
El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:
conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el ordinario diocesano, dice:
con mi hermano N., Obispo de esta iglesia de N.,
conmigo, indigno siervo tuyo,
________________________________________

85. Conmemoración de los vivos.
Cl
Acuérdate, Señor,
de tus hijos N. y N.

Junta las manos y ora unos momentos por quienes tiene la intención de orar.

Después, con las manos extendidas prosigue:
y de todos los aquí reunidos,
cuya fe y entrega bien conoces;
por ellos y todos los suyos,
por el perdón de sus pecados
y la salvación que esperan,
te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen,
este sacrificio de alabanza,
a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

86. Conmemoración de los santos.
C2
Reunidos en comunión con toda la Iglesia,
veneramos la memoria,
ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María,
Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;
la de su esposo, San José;
la de los santos apóstoles y mártires
Pedro y Pablo, Andrés,
[Santiago y Juan,
Tomás, Santiago, Felipe,
Bartolomé, Mateo,
Simón y Tadeo;
Lino, Cleto, Clemente, Sixto,
Cornelio, Cipriano,
Lorenzo, Crisógono,
Juan y Pablo,
Cosme y Damián,]
y la de todos los santos;
por sus méritos y oraciones
concédenos en todo tu protección.

(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

________________________________________
87. Con las manos extendidas, prosigue:
CP
Acepta, Señor, en tu bondad,
esta ofrenda de tus servidores
y de toda tu familia santa;
ordena en tu paz nuestros días,
líbranos de la condenación eterna
y cuéntanos entre tus elegidos.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)
________________________________________

88. Extendiendo las manos sobre las ofrendas, dice:
CC
Bendice y santifica esta ofrenda, Padre,
haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti,
de manera que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre
de tu Hijo amado,
Jesucristo, nuestro Señor.

Junta las manos.

89. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse claramente y con precisión, como lo requiere la naturaleza de las mismas palabras.
Él mismo, la víspera de su Pasión,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
________________________________________

tomó pan en sus santas y venerables manos,

Eleva los ojos,
y, elevando los ojos al cielo,
hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso,
dando gracias te bendijo,
lo partió,
y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora, haciendo genuflexión.

90. Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó este cáliz glorioso
en sus santas y venerables manos,
dando gracias te bendijo,
y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA
POR USTEDES Y POR MUCHOS
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora, haciendo genuflexión.

91. Luego dice una de las siguientes fórmulas:
CP
Éste es el Misterio de la fe.

O bien:
Éste es el Sacramento de nuestra fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
________________________________________
O bien:
CP
Éste es el Misterio de nuestra fe, Cristo nos redimió.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz,
anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien:
CP
Éste es el Misterio de la fe, Cristo se entregó por nosotros.

Y el pueblo prosigue, aclamando:
Salvador del mundo, sálvanos,
que nos has liberado por tu cruz y resurrección.
________________________________________
92. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:
CC
Por eso, Padre,
nosotros, tus servidores,
y todo tu pueblo santo,
al celebrar este memorial
de la muerte gloriosa de Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor;
de su santa resurrección del lugar de los muertos
y de su admirable ascensión a los cielos,
te ofrecemos, Dios de gloria y majestad,
de los mismos bienes que nos has dado,
el sacrificio puro, inmaculado y santo:
pan de vida eterna
y cáliz de eterna salvación.

93.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda
y acéptala,
como aceptaste los dones del justo Abel,
el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe,
y la oblación pura
de tu sumo sacerdote Melquisedec.

94. Inclinado, con las manos juntas, prosigue:
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso,
que esta ofrenda sea llevada a tu presencia,
hasta el altar del cielo,
por manos de tu ángel,
para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
al participar aquí de este altar,

Se endereza y se signa, diciendo:
seamos colmados de gracia y bendición.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

95.Conmemoración de los difuntos.
Con las manos extendidas dice:
C3
Acuérdate también, Señor,
de tus hijos N. y N.,
que nos han precedido con el signo de la fe
y duermen ya el sueño de la paz.

Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes tiene intención de orar.

Después, con las manos extendidas, prosigue:
A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo,
concédeles el lugar del consuelo,
de la luz y de la paz.

Junta las manos.
(Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

96. Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:
C4
Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,

Con las manos extendidas prosigue:
que confiamos en tu infinita misericordia,
admítenos en la asamblea
de los santos apóstoles y mártires,
Juan el Bautista, Esteban,
Matías y Bernabé,
[Ignacio, Alejandro,
Marcelino y Pedro,
Felicidad y Perpetua,
Águeda, Lucía,
Inés, Cecilia, Anastasia,]
y de todos los santos;
y acéptanos en su compañía,
no por nuestros méritos,
sino conforme a tu bondad.

Junta las manos:
CP
Por Cristo, Señor nuestro.

97. Y continúa:
Por quien sigues creando todos los bienes,
los santificas, los llenas de vida, los bendices
y los repartes entre nosotros.

98. Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz, y elevándolos, dice:
CP o CC
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:
Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN
124. Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

O bien:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios,
digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

O bien:
El amor de Dios a sido derramado en nuestros corazones
con el Espíritu Santo que se nos ha dado;
movidos por ese Espíritu digamos con fe y esperanza:

O bien:
Antes de participar en el banquete de la Eucaristía,
signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna,
oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

O bien:
Recemos con humildad y confianza diciendo:

Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:
Padre nuestro, que estás en el Cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

125. Solo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:
Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.

Junta las manos.

El pueblo concluye la oración aclamando:
Tuyo es el Reino,
tuyo el poder y la gloria
por siempre, Señor.

126. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles:
«La paz les dejo, mi paz les doy»,
no tengas en cuenta nuestros pecados
sino la fe de tu Iglesia,
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.

Junta las manos.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

El pueblo responde: Amén.

127. El sacerdote, vuelto hacia al pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con ustedes.

El pueblo responde: Y con tu espíritu.

128. Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
Démonos fraternalmente la paz

O bien:
Como hijos de Dios, intercambiemos ahora
un signo de comunión fraterna.

O bien:
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz,
démonos la paz como signo de reconciliación.

O bien:
En el Espíritu de Cristo resucitado,
démonos fraternalmente la paz.

Y todos, según las costumbres del lugar, se intercambian un signo de paz, de comunión y de caridad. El sacerdote da la paz al diácono o al ministro.

129. Después toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena y pone una partícula dentro del cáliz, diciendo en secreto:
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo,
unidos en este cáliz,
sean para nosotros
alimento de vida eterna.

130. Mientras tanto se canta o se dice:
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

Esta aclamación puede repetirse varias veces, si la fracción del pan se prolonga. La última vez se dice: danos la paz.

131. A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:
Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo,
que por voluntad del Padre,
cooperando el Espíritu Santo,
diste con tu muerte la Vida al mundo,
líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre,
de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos
y jamás permita que me separe de ti.

O bien:
Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre
no sea para mí un motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu piedad
me sirva para defensa de alma y cuerpo,
y como remedio de salvación.

132.El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevada sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:
Este es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.

Y, juntamente con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya
bastará para sanarme.

133. El sacerdote, vuelto hacia el altar, dice en secreto:
El Cuerpo de Cristo me proteja para la Vida eterna.

Y comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.

Después toma cáliz, y dice en secreto:
La Sangre de Cristo me guarde para la Vida eterna.

Y bebe reverentemente la Sangre de Cristo.

134. Después toma la patena o la píxide y se acerca a los que van a comulgar. Muestra el pan consagrado a cada uno, sosteniéndolo un poco elevado y le dice:
El Cuerpo de Cristo.

El que va a comulgar responde: Amén.

Y comulga.

El diácono, si distribuye la sagrada Comunión, lo realiza de la misma manera observan los mismos ritos.

135. Si se comulga bajo las dos especies se observa el rito descrito en su lugar.

136. Cuando el sacerdote ha comulgado el Cuerpo de Cristo, comienza el canto de comunión.

137. Finalizada la Comunión, el sacerdote o el diácono, o el acólito, purifica la patena sobre el cáliz y también el cáliz.

Mientras hace la purificación, el sacerdote dice en secreto:
Haz, Señor, que recibamos con un corazón limpio
el alimento que acabamos de tomar,
y que el don que nos haces en esta vida
nos sirva para la vida eterna.

138. Después el sacerdote puede volver a la sede. Si se considera oportuno, se puede dejar un breve espacio de silencio sagrado o entonar un salmo o algún cántico de alabanza.

139. Luego, de pie en el altar o en la sede, el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, con las manos juntas, dice:
Oremos.

Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se haya hecho antes. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración después de la comunión.
____________________________________________________________________________
La oración después de la comunión termina con la conclusión breve.

Si la oración se dirige al Padre:
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Si la oración se dirige al Padre,
pero al final de la misma se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos

Si la oración se dirige al Hijo:
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
____________________________________________________________________________
El pueblo, al terminar, aclama: Amén.
RITO DE LA CONCLUSIÓN
140. Siguen, si es necesario, breves avisos para el pueblo.

141. Después tiene lugar la despedida. El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde:
Y con tu espíritu.

El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
La bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo, + y el Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes.

El pueblo responde: Amén.
____________________________________________________________________________
142. En algunos días u ocasiones, a ésta fórmula de bendición precede, según las rúbricas, otra fórmula de bendición más solemne o una oración sobre el pueblo.
____________________________________________________________________________
143. En la Misa pontifical el celebrante recibe la mitra y, extendiendo las manos, dice:
El Señor esté con ustedes.

Todos responden:
Y con tu espíritu.

El celebrante dice:
Bendito sea el nombre del Señor.

Todos responden:
Desde ahora y para siempre.

El celebrante dice:
Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Todos responden:
Que hizo el cielo y la tierra.

Entonces el celebrante, habiendo recibido el báculo, si lo usa, dice:
La bendición de Dios todopoderoso,

Y, haciendo tres veces la señal de la cruz sobre el pueblo, añade:
Padre, + Hijo, + y Espíritu + Santo,
descienda sobre ustedes.

Todos responden: Amén.
____________________________________________________________________________
144. Luego el diácono, o el mismo sacerdote, con las manos juntas, vuelto hacia el pueblo, dice:
Pueden ir en paz.

O bien:
La alegría del Señor sea nuestra fuerza.
Pueden ir en paz.

O bien:
Glorifiquen al Señor con su vida.
Pueden ir en paz.

O bien:
En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien, especialmente en los domingos de pascua:
Anuncien a todos la alegría del Señor resucitado.
Pueden ir en paz.

El pueblo responde:
Demos gracias a Dios.

145. Después el sacerdote venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguidamente, hecha inclinación profunda con los ministros, se retira.

145. Si inmediatamente sigue alguna acción litúrgica, se omite el rito de despedida.
BENDICIONES AL FINAL DE LA MISA
Y ORACIONES SOBRE EL PUEBLO
BENDICIONES SOLEMNES
El diácono o, a falta de éste, el mismo sacerdote, dice: Inclinados, reciban la bendición. Luego el sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la bendición y todos responden: Amén.

7. Ascensión del Señor
Dios todopoderoso
los bendiga en este día en que su Hijo subió al cielo
y les abrió la entrada de la gloria
para llegar a estar junto a él.
R. Amén.

Cristo, que se apareció a sus discípulos
después de su Resurrección,
se manifieste también a ustedes lleno de misericordia,
cuando venga para el juicio final.
R. Amén.

Y al proclamarlo glorioso junto al Padre,
les conceda la alegría de experimentar que permanece con ustedes
hasta el fin del mundo, como lo ha prometido.
R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.

1. El tiempo « durante el año » comprende 34 ó 33 semanas. Comienza el lunes siguiente al domingo después del 6 de enero y continúa hasta el comienzo de la Cuaresma; comienza nuevamente el lunes después del domingo de Pentecostés y termina el sábado anterior al primer domingo de Adviento.

2. Los domingos y las semanas del tiempo « durante el año » se cuentan del modo siguiente:

a) El domingo en que se celebra la fiesta del Bautismo del Señor ocupa el lugar del primer domingo « durante el año »; la semana que le sigue es la primera de este tiempo. Los demás domingos y semanas se enumeran en orden progresivo hasta el comienzo de la Cuaresma.

b) Después de Pentecostés, cuando hay treinta y cuatro semanas « durante el año », la numeración interrumpida por la Cuaresma se continúa en la semana que sigue al domingo de Pentecostés, teniendo en cuenta, sin embargo, que la Misa del domingo de Pentecostés y de la solemnidad de la Santísima Trinidad ocupan el lugar de las misas dominicales. Pero cuando hay treinta y tres semanas « durante el año », se omite la primera semana que debería tomarse después de Pentecostés.

3. Por lo tanto, en el Misal se presentan treinta y cuatro misas para los domingos y ferias de este tiempo, que se utilizan según los principios siguientes:

a) En los domingos, como de costumbre, se utiliza la Misa que corresponde al número del domingo del tiempo « durante el año », a no ser que coincida con una solemnidad o fiesta que corresponda celebrar en ese día.

En las ferias puede decirse cualquiera de las treinta y cuatro Misas, teniendo en cuenta la utilidad pastoral de los fieles.

4. En estos domingos se canta o se dice el Gloria y se dice el Credo, pero se omiten en las ferias.

5. En los domingos se dice alguno de los prefacios dominicales del tiempo «durante el año», a no ser que se elija una Plegaria eucarística con prefacio propio; en las ferias se dice alguno de los prefacios comunes.

6. Para la comunión se proponen dos antífonas, la primera tomada de los salmos y la otra, generalmente, del Evangelio. Puede elegirse cualquiera de las dos, según las circunstancias, prefiriendo, sin embargo, la que mejor concuerde con el Evangelio del día.
MISAS DOMINICALES Y COTIDIANAS
XVI DOMINGO «DURANTE EL AÑO»
Antífona de entrada Sal 53, 6. 8
Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén.
Te ofreceré un sacrificio voluntario,
daré gracias a tu nombre porque es bueno.

Oración colecta
Señor nuestro, mira con bondad a tus servidores
y multiplica en nosotros los dones de tu gracia,
para que, fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad,
perseveremos con asidua vigilancia
en el cumplimiento de tus mandamientos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
Padre Santo, por el sacrificio único de tu Hijo
llevaste a la perfección las ofrendas de la antigua Ley;
te pedimos que recibas la oblación de tus fieles
y la santifiques como lo hiciste con la ofrenda de Abel,
para que los dones presentados en honor de tu nombre
sirvan para la salvación de todos.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión Sal 110, 4-5
El Señor hizo portentos memorables, es bondadoso y compasivo;
dio alimento a sus fieles.

O bien: Ap 3, 20
Dice el Señor: Yo estoy junto a la puerta y llamo;
si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Oración después de la comunión
Padre, ayuda con bondad a tu pueblo,
que has alimentado con los sacramentos celestiales;
concédele apartarse del pecado
y comenzar una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO COMÚN I
EL UNIVERSO RESTAURADO POR CRISTO
72. Este prefacio se dice en las Misas del tiempo “durante el año” que carecen de prefacio propio.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

En él has querido restaurar todas las cosas,
y hacernos participar a todos de su plenitud.
Él, que era de condición divina, se anonadó a sí mismo,
y por su Sangre derramada en la cruz pacificó todas las cosas;
y así, constituido Señor del universo,
es fuente de salvación eterna
para cuantos creen en él.

Por eso, unidos a los coros de los ángeles,
cantamos el himno a tu gloria,
diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
PREFACIO COMÚN II
LA SALVACIÓN POR CRISTO
73. Este prefacio se dice en las Misas del tiempo “durante el año” que carecen de prefacio propio.

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Tú creaste al hombre por amor,
y aunque condenado justamente,
con tu misericordia lo redimiste,
por Cristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles celebran tu gloria,
te adoran las dominaciones, se estremecen las potestades.
En el cielo te aclaman con alegría las virtudes celestiales
y los santos serafines.
Permítenos asociarnos a sus voces,
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Fuentes: Misal Romano
y Leccionario IV (Ferias del Tiempo Ordinario

Moniciones y Oración de los Fieles: XVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 21 de julio de 2013


Moniciones y Oración de los Fieles: XVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 21 de julio de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a esta Asamblea de los hijos de Dios, en la que celebramos el misterio de la presencia del Señor en la Eucaristía. En este Domingo el Décimo Sexto del Tiempo Ordinario, aprenderemos lo que significa el valor de la escucha de la Palabra de Dios, sin entrar en la teoría del valor de la contemplación sobre la acción y que el Reino de Dios no puede dejarse distraer por una preocupación demasiado exclusiva de las realidades que vivimos y que esta escucha es todo, menos ocasional. Por otra parte les recordamos que estamos a una semana del inicio de la Jornada Mundial de la Juventud, en la que miles de jóvenes de todo el mundo, incluyendo de nuestro país, se encontraran con el Papa Francisco, este evento será celebrado en la ciudad de Rio, en Brazil, lo que será la primera visita del Papa a Latinoamérica, por lo que deberán tener presente esta jornada en sus oraciones, para que esos jóvenes se encuentren con el rostro del Señor y esto despierte en ellos la ¨sed de la esperanza, sed de Dios¨ ¨ser discípulos de Cristo y ¨ser misioneros¨ De pie para recibir al Celebrante y sus acompañantes, con la alegría del canto de entrada..
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura de hoy, nos encontramos con una escena familiar. Abraham, sentado ante la tienda, recibe la visita del Señor. Este texto tiene tres rasgos fundamentales: la fe de Abraham al reconocer al Señor. La hospitalidad con que se recibe al Señor y la familiaridad de Dios con Abraham y su familia. Es un bello ejemplo de la relación y acogida de Dios por el ser humano, la única posible para caminar. Escuchemos.
2.- En la segunda lectura de hoy volvemos a encontrar el pensamiento de Pablo sobre el misterio de Dios y su revelación por medio de la predicación y lo que Pablo aporta a esa revelación por el sufrimiento. Cristo revela la riqueza de Dios en la pobreza de la cruz y el apóstol será el distribuidor de la misma a hombres y mujeres. Escuchemos.
3.- En su camino a Jerusalén, Jesús va formando a sus seguidores en las actitudes indispensables para llegar a ser verdaderos discípulos. Una de esas actitudes es la de escuchar atenta y serenamente su Palabra. Actitud que exige romper con el ritmo loco e interminable de la vida cotidiana para ponerse, serena y atentamente, a los pies del Maestro. Esta elección que a los ojos de la eficiencia puede parecer superficial e inútil, es una condición fundamental para llegar a ser un auténtico discípulo. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.
Oración de los Fieles: XVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 21 de julio de 2013
Celebrante
Presentemos al Señor con la actitud de partir del que escucha atentamente Su Palabra, nuestras peticiones y digámosle con confianza:
SEÑOR, AYUDANOS A ESCUCHAR TU PALABRA CON ATENCIÓN
Monitor
1.- Por el Papa Francisco para que el Señor le asista plenamente en la dirección de la Iglesia, y sobre todo en su encuentro con los jóvenes, en la Jornada Mundial de Ríos.
ROGUEMOS AL SEÑOR
2.- Por los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas, para que el Señor les fortalezca cada día más en la escucha de Su Palabra.
ROGUEMOS AL SEÑOR
3.- Por los gobernantes del mundo, especialmente el de nuestro país, para que la Palabra del Señor, los oriente en las funciones que desempeñan.
ROGUEMOS AL SEÑOR
4.- Por los enfermos para que el Señor les conceda la salud y la paz y encuentren el consuelo que necesitan en la escucha de la Palabra de Dios.
ROGUEMOS AL SEÑOR
5.- Por los jóvenes, en especial por aquellos que estarán representando a la juventud del mundo en la Jornada Mundial de la Juventud, junto al Papa Francisco, para que en ello nazca la sed de la esperanza de Dios.
ROGUEMOS AL SEÑOR
6.- Por las intenciones recibidas en la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que el Señor conceda, por su infinita misericordia, salud espiritual y corporal, a los que se han dirigido El, por este medio.
ROGUEMOS AL SEÑOR
7.- Por todos nosotros, reunidos en esta Eucaristía, para que aprendamos a escuchar atenta y serenamente la Palabra del Señor.
ROGUEMOS AL SEÑOR
ROGUEMOS AL SEÑOR
Celebrante
Escucha Padre amoroso, las intenciones que te hemos dirigidos y la que están en nuestros corazones, te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amen